A casi nadie le gusta que se suban los tipos de interés ni a los hipotecados que pagarán más por sus hipotecas, ni al estado que pagará más por la deuda pública ni a las empresas que pagarán más por la financiación. La única excepción son los ahorradores (que lamentablemente son minoría) que por fin verán como su dinero les dará un pequeño interés pero insuficiente para combatir una pequeña parte de la inflación.

Pero los Bancos Centrales tienen una misión y no es que los hipotecados paguen menos ni comprar deuda a los estados ni servir de instrumento para que la economía crezca, la misión del BCE en concreto es muy clara y lo pone en su web.

El Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales constituyen conjuntamente el Eurosistema, el sistema de bancos centrales de la zona del euro. El objetivo principal del Eurosistema es mantener la estabilidad de precios, es decir, salvaguardar el valor del euro.

¿Y por qué es tan importante la estabilidad de precios?

El BCE también nos lo cuenta.

Como en cualquier situación de estabilidad, unos precios estables significan previsibilidad, lo que permite a las personas planificar su futuro con confianza y tomar decisiones estando bien informadas. Las empresas y los ciudadanos estarán más dispuestos a realizar inversiones o compras sabiendo que los precios no variarán excesivamente. En una situación inversa, si el nivel de los precios es inestable, los ciudadanos serán más precavidos, las empresas harán menos inversiones y se crearán menos puestos de trabajo, lo que llevará a un estancamiento económico. El hecho de que el café que hoy te cuesta 2 euros no te cueste de repente 5 euros mañana se debe a la estabilidad de los precios. 

De hecho, si todos los precios aumentaran (un proceso que los economistas llaman «inflación»), y esto ocurriese demasiado a menudo y demasiado rápido, la gente se plantearía utilizar otra moneda diferente al euro, como monedas extranjeras, o incluso medios de pago alternativos como las criptomonedas. En última instancia, la estabilidad del sistema depende de la confianza de la gente en la moneda, que una inflación excesiva puede perjudicar.

Es por eso, que el banco central tiene que ser capaz de luchar tanto contra la inflación como contra la deflación excesivas. En la práctica, el Banco Central Europeo ha definido la «estabilidad de precios» como una tasa de inflación que se mantiene cerca pero por debajo del 2%. El BCE vigila de cerca la inflación y hace todo lo posible por mantenerla cerca del nivel del 2%.

¿Y cómo estamos ahora?

Aquí tenemos la gráfica de la inflación en la Eurozona en donde lleva por encima del 2% un año y ya ha superado el 8%.Recordemos esta frase del párrafo anterior.

El BCE vigila de cerca la inflación y hace todo lo posible por mantenerla cerca del nivel del 2%.

¿Hace todo lo posible? Evidentemente no. En esta tabla podéis ver los cambios de tipos en los principales Bancos Centrales del mundo. La inmensa mayoría los ha subido este año.

La Eurozona sigue sin tocarlos desde Septiembre de 2019, cuando los bajó. Por poner un ejemplo, Chile ayer los subió por octava vez este año. Desgraciadamente el BCE hace tiempo que dejó de lado su misión principal para convertirse en la rescatadora de los países de la Eurozona, que se puede discutir si eso es bueno o malo pero al menos que lo reconozcan para saber a que atenernos y estar preparados para una inflación descontrolada.