Una de las sanciones más contundentes y estratégicas realizadas contra la economía Rusa ha sido la de su expulsión de la principal red internacional de pago SWIFT. Esto ha provocado que los bancos rusos no puedan comunicarse con las instituciones financieras de otros países y por tanto los pedidos de las empresas no se pueden realizar ni aceptar, porque no se pueden pagar.

Pero los rusos no se han quedado quietas y están empezando a plantear alternativas para continuar los intercambios financieros con socios que no condenaron su invasión de Ucrania. Y la India podría abrir el camino. Según la agencia Bloomberg, el Gobierno indio sí estaría estudiando la posibilidad de pasar por el sistema de mensajería financiera SPFS (el equivalente a SWIFT), desarrollado por el Banco Central ruso en 2014.

De esta manera el «otro gigante asiático» pretende seguir abasteciéndose de petróleo y armas de Rusia, a pesar de las sanciones internacionales. Como ya ha repetido India, el gobierno no apoya la invasión rusa de Ucrania, pero es el interés económico de India el que prevalece.

Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) no quieren alinearse con las decisiones del mundo occidental sin tener en cuenta sus intereses. Así es como se perfila un nuevo orden monetario.

Este era uno de los temores de Occidente cuando decidieron  desconectar a siete de los principales bancos rusos del SWIFT: que Moscú se las arreglara para utilizar sistemas paralelos para romper su aislamiento financiero. Y con razón, desde la invasión de Crimea en 2014, Rusia ha construido sus alternativas a los sistemas de pago internacionales. Entre ellos, MIR, un sistema de tarjetas bancarias nacionales que tiene como objetivo protegerse de la dependencia de Visa y MasterCard, así como del SPFS, para las transacciones internacionales.

Mientras que MIR se ha consolidado en el país, el SPFS aún está lejos de poder competir con SWIFT. Según los expertos, sólo lo utilizan 400 empresas, principalmente rusas, frente a las más de 11.000 de SWIFT, repartidas en más de 200 países. Además, no funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana. En cuanto al tamaño de los mensajes que puede transmitir el sistema, sigue siendo limitado.

Para fomentar su adopción y facilitar la interoperabilidad con la India, Rusia está dispuesta a poner los medios. Según Bloomberg, Moscú ha ofrecido a la India vender su petróleo con un descuento en cada barril. Hay que decir que para India, la decisión de acercarse a las herramientas rusas no está exenta de riesgos.
Si un país apoya a Rusia, se arriesga a verse afectado por sanciones secundarias de Estados Unidos. India es uno de los pocos países que no condenó la invasión rusa. Como ya se ha explicado, India vela sobre todo por sus intereses, lo que significa que el hecho de que haya una guerra en Ucrania no es su principal preocupación.

Pero para Rusia, la verdadera cuestión está más al este: convencer a China de que conecte sus sistemas daría a éste un nuevo peso, haciéndolo más atractivo para otros países.

Como recordatorio, el sistema de China se llama CIPS. A finales de junio de 2020, unas 980 instituciones financieras de 96 países y regiones ya habían utilizado el sistema. En 2020, CIPS sigue dependiendo en gran medida de SWIFT para la mensajería financiera transfronteriza, pero tiene el potencial de funcionar de forma independiente. Y ese es el objetivo de China a medio plazo.
Una interconexión entre el CIPS y el SPFS presagiaría la creación de un sistema alternativo que asistiría al nacimiento de un nuevo orden mundial en el que Oriente y Occidente volverían a estar enfrentados.