Hubo una época en la que Rusia invadió occidente pero de una manera amigable, fue en el año 1984 con el Tetris. Recordemos un poco su historia.

Alexey Pajitnov era un informático del Dorodnicyn Computing Centre de Moscú que decidió dedicar su tiempo libre en el desarrollo de un juego para ordenador inspirado en uno de sus juegos de mesa favoritos, el Pentaminós, que consistía en rellenar un cuadrado con diversas figuras compuestas por 5 cuadraditos.

El juego, pese a sus carencias gráficas enganchó a todo aquel que lo probaba y se fue extendiendo primero por toda Rusia, después por los países soviéticos y finalmente occidente. Tanta era la adicción que provocaba que algunos sufrían el «efecto Tetris»

Se sostiene la teoría de que, al jugar suficientes horas, se adquiere en el inconsciente el «efecto tetris». Este, consiste en varias cosas, por ejemplo, estar constantemente pensando como hacer nuevas combinaciones de piezas, soñar que se está jugando al juego, intentar acomodar cosas usando los principios del mismo o, incluso, para jugadores expertos, la capacidad de cerrar los ojos y crear un tetris en la mente, de las dimensiones que se elijan, pensando piezas al azar y acomodándolas, recordando como va quedando formada la construcción.

Mientras medio mundo padecía este efecto, Gorbachov comenzaba la partida de la apertura soviética pero por entonces los desarrolladores de software tenían un problema. La propiedad intelectual no existía, por tanto el juego pertenecía al colectivo y su desarrollador no iba a ver ni un euro o mejor dicho, rublo.

Veamos que nos contaba Alexey Pazhitnov en una entrevista.

En aquel momento, el tema de la propiedad intelectual era algo muy gris en la Unión Soviética en términos generales y sobre todo con el software porque no teníamos mercado de software, no existía. Por tanto, el tema de derechos de autor o copyright sencillamente no existía. Era una época muy ambigua. Durante los años 80, con el comunismo y la Perestroika, nadie sabía exactamente qué significaban todos esos conceptos. Por eso mi decisión fue renunciar a mis derechos durante diez años y dejarlos en manos de las autoridades soviéticas. En lugar de resistirme, decidí darles mi apoyo.

Cuatro años después Nintendo decidió incorporarlo a la consola Game Boy siendo ella la responsable de la mitad de las 70 millones de copias vendidas… y el pobre Alexey seguía sin recibir compensación. Se estimas que en todas sus versiones el Tetris ha vendido más de 170 millones de copias, el segundo videojuego más vendido de la historia (tras el Minecraft)

Una de las base de un sistema de mercado y de la innovación se basa en el respeto a los derechos de propiedad intelectual ya que la garantía de que se respetarán es lo que hará que se invierta en investigación y desarrollo. Uno invertirá tiempo o dinero en investigar si sabe que podrá beneficiarse del fruto de su trabajo, ya que si no es así, esperará a que lo haga el vecino para copiarle la idea.