Decían que de esta íbamos a salir mejor y más fuertes pero de momento los únicos que están saliendo más fuertes son los gobiernos que con la disculpa de la pandemia aplican medidas que muchas veces rozan la tiranía, veamos unos ejemplos.

En Turkemenistán se prohibió directamente que se nombrase el COVID19 o el coronavirus. Cualquiera que dijese esas palabras podría ser detenido.

En Panamá decidieron que los hombres y las mujeres podrían salir de casa por separado, en días diferentes

En la india a los extranjeros que se saltaban el confinamiento eran obligados a escribir 500 veces  “no respeté el confinamiento. Perdón”.

En la isla de Java, castigaban a quienes no utilizasen la mascarilla a cavar las tumbas de los fallecidos por el COVID-19

A esto sumamos todas las restricciones absurdas que hemos tenido, en su mayoría dictadas con más intención política que sanitaria. El prohibir por prohibir.

Y prácticamente todos los gobiernos mundiales le han cogido el gustillo al prohibir y si pones en duda alguna de esas prohibiciones automáticamente te llaman negacionista, te señalan e intentan quitarte más derechos.

Quien probablemente se esté saltando ya todas las líneas rojas entre adoptar medidas sanitarias y llegar a acciones dictaroriales es el primer ministro de Canadá Justin Trudeau quien ha visto como las revueltas ciudadanas están poniendo en jaque a su país. 

Para acabar con las protestas de quienes no piensan como él ha decidido tomar una decisión muy polémica. Un corralito.

El Gobierno podrá bloquear las cuentas bancarias de los manifestantes que protestan contra su gestión. Lo podrán hacer a discreción, sin que medie decisión judicial al respecto.

«Esto va de mantener a los canadienses seguros y de proteger los trabajos de los ciudadanos», ha asegurado Trudeau al presentar estas medidas de choque, justificándose en que trata de proveer a la Policía con «más herramientas» para actuar contra los manifestantes.

La vice primera ministra, Chrystia Freeland, ha explicado que los bancos podrán embargar las cuentas personales de quienes participen en estas protestas y además se puede suspender el seguro de los vehículos de cualquier activista. También actuarán contra las criptodivisas, que forman parte de lo que ha denominado «financiación terrorista».

Que bonita era la democracia antes de la pandemia…