Ayer la red de Facebook se cayó 8 horas y durante 8 horas el mundo fue un sitio mejor. Si Facebook sale de un escándalo es para meterse en otro más gordo y eso tratándose de un titán capaz de cambiar nuestras relaciones personales tiene implicaciones muy serias. Con sólo 17 años de vida, cuenta con 2.800 millones de usuarios, lo que supone el 60% de todas las personas conectadas a Internet en la Tierra.

Recientemente una ex empleada anónima presentó denuncias ante las autoridades federales acusando a la red social de amplificar el odio, la desinformación y el malestar político. Algo que ya sabíamos todos, la novedad esta vez es que la denuncia viene con documentos de la empresa que la propia empleada recopiló.

Frances Haugen es la empleada detrás de esta denuncia, tiene 37 años, es una científica de datos de Iowa con una licenciatura en ingeniería informática y un máster en negocios de Harvard. Durante 15 años ha trabajado para empresas como Google y Pinterest.

Afirma que lo que vio en Facebook no lo había visto en ninguna otra empresa y era que se enfrentaban constantemente a conflictos de interés entre lo que era bueno para la sociedad y lo que era bueno para Facebook. Y Facebook, una y otra vez, optó por sus propios intereses, ganar más dinero al precio que fuese.

El contenido personalizado que te muestra Facebook está  optimizando para obtener interacciones y reacciones («me gusta», comentarios, compartir, clicks… Pero pronto descubrieron que el contenido que es odioso, que es divide y crispa, que es polarizante es el que más interacciones produce. De todas las emociones la ira es la que le sale más rentable. La desinformación, el contenido enojado… es atractivo para la gente y engancha… el algoritmo de Facebook elige contenidos que estadísticamente hablando hacen enfadar a los usuarios porque eso provoca un mayor compromiso.

Facebook se ha dado cuenta de que si cambia el algoritmo para que sea más seguro, la gente pasa menos tiempo en la red social, ve menos anuncios y gana menos dinero.

Facebook entendió este peligro en la última elecciones americanas que estaban especialmente polarizadas. Así que activó sistemas de seguridad para reducir la desinformación y funcionó, pero la mayoría de esos cambios, fueron temporales y se hicieron de cara a las autoridades. Tan pronto como las elecciones terminaron volvieron a priorizar el crecimiento sobre la seguridad.

Facebook esencialmente amplifica lo peor de la naturaleza humana.

Esto lleva a que un partido político que quiera realizar una exitosa campaña en redes sociales tenga que sesgar negativamente sus comunicaciones en Facebook llevándolos a posiciones políticas más extremas. Esto no es algo nuevo y fue la clave del éxito de Trump, el Brexit o partidos como Vox y Podemos que supieron verlo antes que otros.

Pero eso no es todo, uno de los estudios internos de Facebook habla de cómo Instagram perjudica a las adolescentes. Ese estudio dice que el 13,5% de las adolescentes dicen que Instagram incrementan sus pensamientos de suicidio, además  el 17% de las adolescentes afirman que Instagram empeora los trastornos alimenticios.

Y lo que es más trágico es que la propia investigación de Facebook dice, que a medida que estas jóvenes comienzan a consumir el contenido de desorden alimenticio, se deprimen más y más. Y eso hace que usen más la aplicación. Y así, terminan en este ciclo de retroalimentación donde odian sus cuerpos más y más y utilizan Instagram más y más. La propia investigación de Facebook dice que no es sólo que Instagram es peligroso para los adolescentes, que daña a los adolescentes, es que es claramente más perjudicial que otras redes sociales.

Se estima que la fortuna de Mark Zuckerberg es de unos 130.000 millones de dólares y parece que no parará hasta convertirse en el más rico del mundo, cueste lo que cueste.