Oye, sabías que durante la segunda guerra mundial en el archipiélago de Melanesia se creó una religión que adoraba a los aviones militares

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Comienza el arte de la seducción por tu parte.

¿Y de qué puedes hablar para hacerte el interesante? Pues de economía, que es un tema que gusta a todo el mundo. Hoy comenzamos una serie de artículos ligeros sobre temas de economía que puedes sacar en conversaciones informales para hacerte el interesante.

Empecemos con la historia del nacimiento de una nueva religión el «Culto al cargo» (o culto al cargamento).

El más conocido del «Culto al cargo» se produjo en archipiélago del pacífico de Melanesia durante la Segunda Guerra Mundial en donde tanto japoneses como aliados enviaban a la isla aviones que tiraban enormes cantidades de equipo y suministros a las tropas que a veces compartían con los habitantes de la isla. Esto supuso un cambio drásticos en el estilo de vida de los isleños ya que la mayoría no habían visto nunca a personas de fuera. Ropa, medicinas, comida enlatada, tiendas de campaña, armas y otros bienes caían mágicamente de enormes pájaros de metal.

Con el fin de la guerra, los militares abandonaron las islas y dejaron de lanzar cargamentos. En respuesta, los líderes religiosos de la isla desarrollaron cultos que prometieron otorgar a sus seguidores entregas de alimentos, armas, jeeps, etc. Éstos, explicaban que los cargamentos serían regalos de sus propios ancestros, o de otras fuentes, como había ocurrido con los ejércitos foráneos. En los intentos por conseguir que la carga cayera en paracaídas o aterrizara de nuevo en aviones o barcos, los isleños imitaban las mismas prácticas que habían visto utilizar a los militares. Las conductas de culto solían consistir en imitar las actividades cotidianas y los estilos de vestir de los soldados estadounidenses, como la realización de ejercicios en el patio de armas con rifles de madera o recuperados. Los isleños tallaban auriculares de madera y se los ponían mientras estaban sentados en torres de control fabricadas. Agitaban las señales de aterrizaje de pie en las pistas. Encendían fuegos de señales y antorchas para iluminar las pistas y los faros

Algunos incluso construyeron réplicas de aviones a tamaño real con paja y cortaron nuevas pistas de aterrizaje de estilo militar en la selva, con la esperanza de atraer más aviones. Los miembros del culto pensaban que los extranjeros tenían alguna conexión especial con las deidades y los ancestros de los nativos, que eran los únicos seres lo suficientemente poderosos como para producir tales riquezas.

Muchas veces nosotros padecemos esa «Cultura al cargo» y decidimos seguir haciendo las cosas de cierta manera porque en su día nos funcionaron…