Amazon ha sido uno de los grandes ganadores de la pandemia. En 2020, sus ingresos aumentaron un 38% y sus beneficios se dispararon un 84% además ha aprovechado la delicada situación actual para comprar MGM por 8.500 millones de dólares, gracias a las dificultades que está atravesando la industria del cine.

A pesar de que la empresa defiende la «obsesión por el cliente» como principio rector, los legisladores de Estados Unidos y Europa han investigado cómo utiliza su poder monopolístico para aplastar a sus competidores y exprimir a todos los que dependen de ella.

El pasado 25 de mayo, el fiscal general de Washington, D.C presentó una demanda antimonopolio contra el gigante del comercio electrónico alegando que utiliza sus contratos para impedir que los vendedores de terceros en su plataforma ofrezcan sus productos en cualquier otro lugar a precios más bajos que los de Amazon.

Según la demanda, Amazon controla entre el 50 y el 70 por ciento de todas las ventas minoristas en línea en Estados Unidos, por lo que los vendedores no pueden rechazar las condiciones que ofrece. La demanda estima que las tarifas que cobra Amazon por vender artículos en su sitio han aumentado aproximadamente un 11 por ciento en los últimos cinco años, y ahora representan hasta el 45 por ciento del precio que pagan los consumidores cuando compran un producto de un vendedor tercero en Amazon.

Esto no es solo un problema de Amazon; es una característica preocupante de la economía de plataforma, en la que las pocas empresas controlan el mercado para los proveedores de servicios y los clientes.

Este es precisamente lo que argumenta la demanda en curso que Epic Games, el desarrollador de videojuegos estadounidense responsable de Fortnite, lanzó contra Apple. Apple se lleva un 30% de las ventas de aplicaciones a través de la App Store y de las compras in-app en el sistema operativo iOS. Epic dice que eso equivale a un «impuesto de Apple», en el que Apple aprovecha su monopolio en iOS para cobrar una alta tasa que los desarrolladores y los clientes no pueden evitar. Apple afirma que la tasa no es un abuso de poder, sino que es necesaria para mantener la privacidad y la seguridad de los dispositivos iOS.

Jathan Sadowski, un investigador de la Universidad de Monash, llama a esto con un nombre muy descriptivo y acertado la «Internet de los caseros», explicando que «ahora nos vemos obligados a lidiar con una explosión de caseros en nuestra vida diaria, pagando constantemente un alquiler, tanto en términos de dinero como de datos, por todas las diferentes herramientas y servicios que utilizamos».