La inversión en criptomonedas y productos derivados de ellas es algo muy peligroso por partida doble, por un lado está la excesiva volatilidad que te puede hacer perder o ganar un 20% en un fin de semana y por otro la multitud de estafas, robos y delitos que se cometen a su alrededor.

La Organización de Consumidores y Usuarios ha querido alertar de este tipo de inversiones.

«Los inversores han de ser conscientes de los riesgos que conllevan estas monedas virtuales, ya que, si una plataforma de este tipo pierde dinero o desaparece, no hay protección legal alguna que cubra las pérdidas de los inversores, ni aunque la plataforma se hubiera registrado ante una autoridad nacional»

Además, desde la OCU también han advertido de que el mercado de las criptomonedas es «muy complejo y opaco y apenas posee regulación o supervisión oficial», por lo que se ha convertido en un terreno favorable para los estafadores. «Los ciberataques son cada vez más comunes y se han convertido en el nuevo cebo de los inversores más incautos que, cegados por esas rentabilidades prometidas acaban perdiendo su inversión»

Si esto no fuese suficiente también han recalcado que bajo una red de inversión en criptomonedas puede esconderse un timo piramidal o esquema Ponzi como el de Algorithms Group, empresa de inversión en bitcoin radicada en Londres que podría haber defraudado más de 280 millones de euros a cerca de 3.000 inversores y que en estos momentos está siendo investigado por la Audiencia Nacional.

Otro caso más cercano es el de la empresa canaria Arbistar (de la que hablamos por aquí hace unos meses) que afecta entorno a 30.000 inversores de una veintena de países por un importe total de unos 500 millones de euros, o el de Nimbus, radicada en Malta, y que el año pasado habría dejado de hacer frente a los compromisos de sus 4.000 inversores.

Por último nos avisdan de que las plataformas de inversión que operan de forma fraudulenta con criptomonedas no cesa de aumentar, estando muchas de ellas localizadas en paraísos fiscales, lo que hace más remota aún la posibilidad de ser detectadas y de que los inversores puedan recuperar su dinero