Las empresas guardan miles de millones en efectivo y los bancos no saben qué hacer con él, lo tienen retenido pero como las empresas son reacias a pedir préstamos, no pueden convertirlo en créditos generadores de ingresos. Esto ha afectado a los márgenes de beneficio de los bancos, y algunos han empezado a presionar a sus clientes corporativos para que gasten el dinero en sus negocios o lo trasladen a otra parte.

El sector financiero confiaba en que la mejora de la economía y la contención de la pandemia animase a las empresas a gastar e invertir, pero para su desgracia las entradas de depósitos han continuado en las últimas semanas. Los directores financieros  todavía desconfían de la situación económica y no están dispuestos a realizar grandes movimientos pese a que no ganen nada con el dinero en el banco.

Un ejemplo lo tenemos en la empresa de telecomunicaciones Verizon que actualmente tiene 10.200 millones de dólares en efectivo, un 45% más que hace un año y no tienen intención de rebajarlo, aunque el récord lo tiene Apple con casi 200.000 millones en el banco.

Las empresas inundaron los bancos estadounidenses con depósitos al comienzo de la pandemia. En marzo de 2020, la Reserva Federal bajó los tipos de interés a casi cero y lanzó programas de compra de bonos, lo que permitió a muchas empresas obtener fondos a bajo coste. El Departamento del Tesoro también concedió préstamos, incluso a las compañías aéreas.

Los depósitos bancarios han seguido aumentando este año. Entre finales de marzo y el 26 de mayo, aumentaron en 411.000 millones de dólares, hasta los 17,09 billones, según los últimos datos disponibles de la Reserva Federal. Es un ritmo más lento que el de la primavera pasada, pero sigue siendo casi cuatro veces superior a la media de los últimos 20 años, según los datos de la Reserva Federal.

Los depósitos elevados no suelen ser algo malo para los bancos, siempre que puedan utilizar el dinero para conceder préstamos. Pero los préstamos bancarios han sido lentos, ya que muchas empresas prefieren pedir dinero prestado a los inversores. En el caso de los bancos, el total de préstamos equivalía al 61% de todos los depósitos a fecha de 26 de mayo, frente al 75% de febrero de 2020, según los datos de la Fed.

El margen de interés neto del sector, una medida clave de la rentabilidad de los préstamos, cayó a un mínimo histórico en el primer trimestre, según la Federal Deposit Insurance Corp.

Algunos bancos están animando a los clientes corporativos a considerar alternativas pero estos se han vuelto ultraconservadores a raíz del susto de marzo del año pasado.

La norma que obliga a los grandes bancos a mantener un capital equivalente a un mínimo del 3% de sus activos es una de las principales preocupaciones de muchos de ellos. Preocupada por el impacto de la norma durante la pandemia, la Fed cambió el cálculo en 2020 para ignorar los depósitos que los bancos tenían en el banco central, pero puso fin a esa pausa este marzo. Desde entonces, algunos bancos han advertido que el aumento de los depósitos podría obligarles a recaudar más capital, o a decir que no a los depósitos, algo antinatural en el negocio bancario.

Los bancos tienen varias opciones para descargar los depósitos de los clientes, aunque intentan no ofender a sus clientes en el proceso, como por ejemplo pedir amablemente a sus clientes que se lleven el dinero a otro banco.

En los últimos meses, los bancos  se han centrado también en trasladar a los clientes de los depósitos a los fondos del mercado monetario, que son inversiones comunes similares al efectivo. Los activos en cuentas del mercado monetario, incluso los gestionados por el mismo banco, reciben un tratamiento diferente según las normas de capital bancario, lo que alivia parte de la presión regulatoria.

Los fondos del mercado monetario, a su vez, necesitan aparcar todo ese nuevo efectivo en algún sitio pero los bajos tipos de interés les han empujado a almacenarlo de nuevo en la Reserva Federal  en conde les pagan un interés del 0%. Los fondos almacenados a un día en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York aumentaron en mayo y alcanzaron un récord de 497.400 millones de dólares el martes.

Nunca en la historia había estado tan castigado el ahorro como ahora.