Con toda seguridad que los inversores habrán tenido la oportunidad de invertir sus ahorro a través de un fondo indexado, pero sin formalizarlo al no tener muy claro sus condiciones de contratación. No en vano, es uno de los grandes desconocidos dentro de este producto financiero. Pues bien, es un novedoso formato emergente que se caracteriza por constituirse en una inversión para particulares de gestión pasiva que replica a un índice bursátil nacional o internacional concreto. Todos ellos, o al menos los más importantes, están abiertos a incluirse en esta estrategia: Ibex 35, Eurostoxx 50, S&P 500, CAC 40 y cualquier otro que opere con la gestora del fondo.

Replicar al índice vinculado le impide que pueda batirle, y por lo tanto las posibles plusvalías o minusvalías generadas serán las mismas que muestren los indicadores en cada momento. De esta forma, no podrán aprovecharse las tendencias a corto plazo o las oportunidades de negocio que están representadas por algunos valores bursátiles. Debido a que uno de los objetivos de los fondos indexados es obtener una rentabilidad igual o similar al de ese índice. Si el rendimiento anual del Ibex 35 durante 2021 fuese de + 10 %, supondría que a través de un fondo de estas características se generarían unas ganancias muy parecidas y con una divergencia máxima de hasta un 1 %, en uno u otro sentido.

Es decir, el rendimiento en estos momentos de un fondo indexado en algunos de los principales índices bursátiles en el mundo variaría en algo más de diez puntos porcentuales. Con las siguientes rentabilidades anuales:

El beneficio de la inversión, por tanto, no dependerá de su propia estructura. Por el contrario, vendrá dada por la evolución de las plazas financieras a las que está ligado. De ahí que pueda haber sustanciales diferencia de uno a otro fondo. Ante este escenario, será una decisión que deberá tomar el propio cliente en función de las expectativas de estos indicadores de la renta variable. 

Fondos indexados: ahorro en las comisiones  

Optar por algunos de estos fondos casi siempre es una decisión muy difícil de asumir por parte de los usuarios. Se debe a que, lo que puede ser muy positivo para ciertos perfiles de inversores, no lo es tanto para otros. Debido a que no podrán superar nunca las expectativas en la inversión, en especial durante las tendencias bajistas de los mercados de renta variable. No obstante, existen otras cualidades que beneficiarán a los intereses de sus titulares. Como por ejemplo, el ahorro que pueden llevar a cabo con el pago de sus comisiones. Está motivado a que cuentan con menos penalizaciones y más asequibles a sus bolsillos.

Entre todas las comisiones, tan solo se cargan a cuenta las básicas: gestión y depósito. Bajo una franja que se mueve del 0,40 % al 1,00 % sobre el importe invertido. Mientras que por el contrario, están exentos de suscripción, reembolso o beneficio, como algunas de las más habituales en otra clase de fondos. En la práctica esta estrategia supone un ahorro de al menos medio punto porcentual respecto a los no indexados.

Gestión pasiva de la inversión 

Si por algo se caracterizan estos fondos es porque se rigen por una gestión del patrimonio pasiva y no activa. Este factor significa que los ahorros invertidos no dependen de un gestor ni de su composición, sino del comportamiento de los indicadores seleccionados. Esta es una estrategia muy adecuada para perfiles moderados o conservadores que no desean sorpresas en su cartera de inversión. A diferencia de los más inversores más agresivos que esperan detectar oportunidades de negocio que superen los niveles de rentabilidad de los índices bursátiles. 

En este sentido, si en vez de decantarse por un fondo indexado al Ibex 35, la inversión se hubiese canalizado a través de valores como Telefónica (23 %), ArcelorMittal (16 %) o Banco Santander (11 %) se habría conseguido sextuplicar las ganancias. De la misma manera que podría haber salido peor parados si hubiesen realizado compras sobre las acciones más rezagadas en 2021. En cualquier caso, la elección de uno u otro sistema estará ligada al perfil de los inversores y a sus pretensiones respecto a los mercados de renta variable.

Son sencillos de comprender   

Otro de los aspectos más beneficiosos de los indexados, en especial para los ahorradores con menos experiencia en estos activos financieros, es que son fáciles de seguir. Con tan solo echar un vistazo sobre cuál es la evolución del índice donde han invertido su dinero sabrán el estado de sus cuentas de una forma casi exacta. A diferencia de otra clase de fondos, tanto de renta variable como fija, quienes son muy complicados para conocer la valoración de sus participaciones. En este contexto puede que ni la sepan y necesiten de la ayuda de su bróker para enterarse de su patrimonio.

Basta comprobar como es la composición de uno de los fondos de inversión con mayor volumen de contratación, Fidelity Funds – Global Multi Asset Income Fund A. Con posiciones en diferentes plazas bursátiles (Europa, Estados Unidos y emergentes) y sectores de renta fija (bonos corporativos y gubernamentales, convertibles y efectivo). Llegará un momento en que sus titulares tendrán excesivos problemas para cuantificar el nivel de sus inversiones. 

Otra de sus divergencias, es que las inversiones llevadas a cabo a través de un indexado están habitualmente dirigidas al medio y largo plazo. Sin que los movimientos del gestor pueda cambiar la evolución de este producto. Como consecuencia de todas estas particularidades, es normal que las entidades financieras lo estén potenciando con una oferta cada vez más elevada y plural en cuanto a la localización geográfica de los mercados de renta variable. Algo que hasta hace unos pocos años era inusual se ha convertido en un escenario cotidiano para los pequeños inversores. Sabiendo en todo momento que nunca podrán superar las expectativas que marquen las plazas bursátiles en su cotización. Les costará más ser ricos, pero al menos sus posiciones se desarrollarán sin excesivas sorpresas.