Con la crisis provocada por la pandemia muchas familias lo están pasando francamente mal, tan mal que incluso el gobierno promovió una amnistía hipotecaria para intentar aliviar su presión financiera. Actualmente hay más de 4 millones de desempleados y cerca de 900.000 en ERTE, una situación insostenible que debería verse reflejado en un mayor impago de hipotecas y un desplome en el precio de la vivienda.

Pero no es así, los créditos de dudoso cobro apenas han subido y el año pasado alcanzaron mínimos con un 3.6% del total concedido (frente al 13.6% que se llegó a alcanzar en 2013)

Y en cuanto al precio de la vivienda el comportamiento también ha sido imprevisible. Tras el lógico parón sufrido por el confinamiento del segundo trimestre del 2020 los precios continuaron su ascenso, cerrando el año con un repunte medio del 2,1% y subiendo un 0.5% en el primer trimestre del 2021. No es mucho pero no tiene nada que ver con el desplome que muchos vaticinaban y otros muchos pensábamos.

Esto es algo que ha ocurrido en todo el mundo, en los 37 países más ricos de la OCDE, los precios reales de la vivienda se han incrementado casi un 7% entre el cuarto trimestre de 2019 y el cuarto trimestre de 2020, el crecimiento interanual más rápido de las últimas dos décadas.

¿Y por qué está subiendo la vivienda cuando debería desplomarse?

Eso deberíamos preguntárselo a los compradores, por qué pagan más por algo que debería bajar, así que puestos a ponernos en su mente podemos ver varias razones.

El confinamiento y el posterior boom del teletrabajo ha hecho replantearse a muchas familias el tipo de casa que quieren (más grande) y dónde la quieren (más lejos de su trabajo). Casi el 50% las viviendas en España tiene entre 60 y 90 metros cuadrados.

El teletrabajo y el confinamiento ha incrementado aún más la desigualdad, mientras algunos están en el paro o en ERTE otros han visto incrementado su nivel de vida al tener menos gastos (transporte, alimentos, ropa) lo que les lleva a plantearse el cambio de vivienda.

La solución de la crisis por parte de los bancos centrales ha sido inundar el mercado con liquidez que se traduce en hipotecas más baratas y una previsible era inflacionistas.

Esta inyección de liquidez ha machacado a los ahorradores que ven ahora como incluso se les cobra por sus ahorros y los invierten en los refugios habituales, como es la vivienda.

Y por último, si ni una pandemia logra que la vivienda baje ¿qué lo hará? en este entorno es entendible que aquellos que esperan una corrección de su precio se cansen y terminen pasando por el aro.

Probablemente a ti se te ocurran otras razones, y me gustaría leerles en la zona de comentarios porque como os he dicho al principio, la vivienda tendría que estar bajando, pero no lo hace.