El euríbor en mínimos históricos (-0,466% en octubre) invita a contratar una hipoteca variable para pagar unas cuotas más asequibles, pues gracias a la baja cotización de esta referencia, el interés de estos productos es más bajo que nunca. Ahora bien, aunque estos préstamos sean generalmente baratos, lo cierto es que pueden incluir diversos gastos adicionales que nos pueden hacer pagar un buen dinero de más a lo largo del plazo de amortización. Desde el comparador financiero HelpMyCash.com explican cuáles son estas costas extra y cómo se pueden evitar o, al menos, rebajar su precio. 

El tipo fijo inicial

El gasto más llamativo es el llamado tipo de interés inicial (TINi). En la inmensa mayoría de los casos, las hipotecas variables tienen un período de entre 12 y 24 meses durante el que se aplica un interés fijo que es más alto que el variable aplicado posteriormente. En consecuencia, las cuotas a pagar en ese tiempo serán más caras y no nos podremos aprovechar del bajo euríbor hasta que haya transcurrido ese plazo. 

De media, según HelpMyCash.com, ese interés fijo inicial es del 1,95% y se aplica durante un plazo que suele durar un año. Pasado ese tiempo, ya empieza a aplicarse un interés variable que se calcula al sumar un diferencial (sobre el 1% de media) más un índice de referencia (el euríbor).

Lo ideal, por lo tanto, sería evitar ese interés fijo inicial, pero la inmensa mayoría de las hipotecas variables lo incluye. Así, lo recomendable es contratar un préstamo que tenga un TINi por debajo de la media y que se aplique durante el menor tiempo posible, pues de este modo se calcularán antes las cuotas en base a un euríbor negativo (la previsión es que siga bajo cero unos cinco años más).

Productos adicionales innecesarios

Otra importante vía de ingresos para la banca, que ha ganado importancia desde que los índices de referencia están por los suelos, es la vinculación exigida para bonificar el interés. Y es que la mayoría de las hipotecas tienen un tipo rebajado a cambio de contratar productos de la entidad como seguros, tarjetas o planes de pensiones, así como de cumplir otras condiciones como domiciliar la nómina o los recibos, entre otras.

Muchos de estos productos tienen un coste: las primas de los seguros, las comisiones de las tarjetas, etc. Por ello, es imprescindible hacer números para averiguar si su precio se compensa con la rebaja del interés. Hay que tener en cuenta, asimismo, que habrá que mantenerlos contratados durante toda la vida del crédito, pues en caso contrario, el tipo subirá en los puntos porcentuales estipulados en la escritura. 

Para pagar lo mínimo posible por este concepto, lo recomendable es pedir financiación a varios bancos y comparar sus ofertas, tanto con bonificación como sin ella. Además, es aconsejable negociar con cada entidad para ver si estaría dispuesta a eliminar alguna vinculación o a proponer una mayor rebaja por contratar otros productos.

La comisión de la cuenta para pagar la hipoteca

Para terminar, desde HelpMyCash.com señalan que hay un gasto que, pese a pasar desapercibido, puede costar hasta 120 euros al año: la comisión de la cuenta para pagar las cuotas de la hipoteca. Legalmente, desde abril de 2012, a los bancos se les permite cobrar este cargo, aunque debe aparecer obligatoriamente en la escritura y no puede modificarse posteriormente. 

Lo aconsejable, por lo tanto, es contratar el préstamo hipotecario de un banco que no cobre esta comisión. Las entidades online, por ejemplo, no suelen incluirla en la letra pequeña de sus ofertas. Otra opción puede ser negociar con una financiera para que no la incluya en la escritura, algo que será más sencillo si tenemos un buen perfil.

Existe, además, una tercera alternativa para que no se nos cobre esta comisión: pagar las cuotas de la hipoteca desde una cuenta que el banco ofrezca gratuitamente a cambio de cumplir ciertos requisitos, como domiciliar los ingresos o los recibos. Hay que tener presente, no obstante, que como dicha cuenta ya no se usaría exclusivamente para abonar los gastos asociados al préstamo, la entidad sí podría cobrar comisiones por ella posteriormente o modificar las condiciones para no aplicarlas.