El dinero de plástico se ha convertido en el favorito de muchos españoles, que cada vez acuden menos al cajero y optan más por sacar su tarjeta al pagar una compra. En España hay más de 87 millones de tarjetas en circulación, según el Banco de España (BdE), y más de la mitad son de débito, a pesar de que la banca ya ha dado muestras de que prefiere que usemos las de crédito. 

De hecho, varios bancos exigen que sus clientes realicen un mínimo de operaciones con su tarjeta de crédito al trimestre para que la cuenta corriente asociada sea gratuita. Y otros, directamente, solo proporcionan gratis una tarjeta de crédito y cobran cuotas anuales por las de débito, incluso a los clientes vinculados, señalan fuentes del comparador de productos financieros HelpMyCash.com

Es el caso de CaixaBank, cuya tarjeta de débito tiene un coste de 36 euros al año no bonificables incluso si se cumplen los requisitos del programa Día a Día, mientras que la de crédito es gratuita. Bankinter cobra 30 euros al año por su tarjeta de débito, pero entrega gratis una tarjeta de crédito. La tarjeta de crédito ON de Bankia, por su parte, no tiene coste, pero puede llegar a cobrar hasta 28 euros al año por la de débito a algunos clientes. 

Razón número 1: son más rentables para el banco

Los comercios pagan una comisión cada vez que aceptan un pago con tarjeta y no son uno sino dos los que se benefician de ella: el banco propietario del datáfono y el banco propietario de la tarjeta que ha usado el cliente, explican desde HelpMyCash.

El dueño del TPV cobra una comisión (tasa de descuento) al comercio y, a su vez, le cede una parte al emisor de la tarjeta (tasa de intercambio). España limitó estas últimas mediante el Real Decreto-ley 8/2014, lo que provocó que las tasas de descuento también se redujeran. 

En operaciones efectuadas con tarjeta de débito, la tasa de intercambio no puede superar el 0,2% del importe de la operación con un tope de siete céntimos y si la compra no excede los 20 euros, el máximo se limita al 0,1%. En el caso de las tarjetas de crédito, el límite por operación está fijado en un 0,3% (0,2% para operaciones de hasta 20 euros). 

Durante el segundo trimestre de este año, la tasa de descuento media que pagaron los comercios por el uso de las tarjetas de débito fue del 0,3% mientras que la media por aceptar las de crédito fue del 0,35%. En cuanto a las tasas de intercambio, la media fue del 0,1% en el caso de las tarjetas de débito (0,09% para operaciones inferiores a 20 euros). Con las de crédito, la media fue del 0,27% (0,18% en las operaciones de hasta 20 euros). 

En resumen, la banca gana más dinero cada vez que un cliente usa una tarjeta de crédito en un comercio.

Razón número 2: intereses del 18% por pagar a plazos

Cuando usamos una tarjeta de crédito, nos endeudamos, ya que no utilizamos el dinero de nuestra cuenta corriente, sino el de la línea de crédito. Es decir, gastamos un dinero que nos presta el banco. 

Ese dinero podemos devolverlo a fin de mes sin intereses, aunque cada vez más tarjetas permiten liquidar el crédito en períodos más cortos (una semana o incluso un par de días). Pero también podemos reembolsar la cantidad prestada en cuotas mensuales y eso tiene un precio. Aunque las mejores tarjetas de crédito ofrecen financiación barata, a veces incluso sin intereses, lo cierto es que el tipo de interés medio de estas operaciones ronda el 18% y, aunque parezca elevado, se ha reducido durante los últimos meses después de que el Tribunal Supremo considerase a principios de año que una tarjeta con una TAE del 27% era usuraria. 

 “Si el banco le entrega al cliente una tarjeta de crédito en lugar de una de débito, aumenta las posibilidades de que algún día la acabe usando para financiarse, incluso si no lo tenía previsto, y acabe pagando intereses elevados”, explican desde HelpMyCash. Además, en momentos de crisis, como el actual, estas tarjetas pueden resultar muy útiles para aquellos clientes más vulnerables, que no pueden acceder a otros medios de financiación más baratos. 

Precisamente, el Supremo ya advirtió en marzo de que el público al que suelen ir destinadas las tarjetas revolving son “personas que por sus condiciones de solvencia y garantías disponibles no pueden acceder a otros créditos menos gravosos”. 

En cualquier caso, las tarjetas de crédito pueden ser muy útiles para todo tipo de clientes si se usan con responsabilidad y se entiende su funcionamiento, incluso pueden ser el medio de pago habitual si se devuelve el dinero a fin de mes sin intereses.

Tarjetas duales, ¿cómo funcionan?

Para incentivar el uso de estos plásticos, cada vez más bancos están apostando por la emisión de tarjetas de crédito que se pueden usar para extraer efectivo en cajeros a débito. Algunas entidades, además, entregan tarjetas duales que combinan en un solo plástico la posibilidad de pagar a débito y de financiar compras. Caja de Ingenieros lanzó en 2018 la primera tarjeta en España que combinaba ambos sistemas de pago. 

No obstante, a pesar de los esfuerzos de la banca para convencernos de que usemos las tarjetas de crédito, la mayoría de los españoles prefiere pagar a débito. Según un estudio publicado a principios de año por Mastercard, el 87,5% de los españoles usa las tarjetas de débito para pagar sus compras, mientras que solo el 18,3% utiliza las de crédito.