Vaya título el del artículo en este blog ¿no? pues así se titula el último análisis del Deutsche Bank «The Age of Disorder – the new era for economics, politics and our way of life» y es que según el banco alemán el 2020 marcará el final de la segunda era de la globalización para entrar en la del desorden.

Estos expertos, han identificado seis súper-ciclos durante los últimos 160 años: la primera era de globalización (1860 y 1914), las grandes guerras y la depresión (1914-1945), Bretton Woods y la vuelta del patrón oro (1945-1971), el comienzo del sistema fiduciario y la era de la inflación elevada (1971-1980), la segunda era de globalización (1980-2020) y finalmente la era del desorden (2020-????).

Esta gráfica muestra la evolución de la globalización estos años (comercio mundial)

El equipo, dirigido por el estratega Jim Reid, predice que una «era de desorden» (acelerada pero no provocada por el coronavirus) amenaza las altas valoraciones actuales de los activos a nivel mundial y verá a los gobiernos y a las empresas endeudarse aún más. En términos de geopolítica, la tensión entre los Estados Unidos y China debería «caracterizar la era del desorden» mientras China continúa su camino hacia la restauración de su papel histórico como potencia económica mundial, prefiriendo al mismo tiempo sus propios valores al liberalismo occidental.

Los ocho temas que definirán la Edad del Desorden son:

El informe analiza la situación actual y la describe como el «mejor crecimiento combinado del precio de los activos en cualquier época de la historia, con rendimientos de acciones y bonos muy sólidos en todos los ámbitos», señalando que es «poco probable» que en la ‘Era del desorden’ se mantenga ese rendimiento, al tiempo que concluye que «en los próximos años, extrapolar simplemente las tendencias pasadas podría ser el mayor error que pueda cometerse«.

El comportamiento de los últimos meses de la bolsa americana bien podría ser el canto del cisne de la globalización tal y como la conocemos ahora, siendo el coronavirus (o como Trump llama, el «virus chino») el detonante de una explosión que tarde o temprano tenía que ocurrir.