«No tenía ni idea de lo que estaba haciendo…» Ésas fueron las palabras que Alexander Kearns escribió en su nota de suicidio. Durante la pandemia, este joven inversor de 20 años se dio de alta en un conocido broker online (Robinhood) y comenzó a operar con opciones, un sencillo instrumento de inversión con el que muchos se forran tal y como podemos ver en las redes sociales. Pero las cosas no le fueron bien y el 12 de junio, su saldo registraba una deuda de 730.165 dólares y se quitó la vida.

Invertir en bolsa es muy sencillo y barato, las barreras de entrada cada vez son menores para entrar en este apasionante mundo, en unos minutos te puedes dar de alta en Robinhood la aplicación de inversión más popular de EEUU (en España tenemos muchas similares) y especular con acciones, futuros e incluso complejos instrumentos financieros. ¡Gratis!, además te permite apalancarte fácilmente con lo que si estás convencido de que una acción va a subir, puedes invertir 10 veces más de lo que tengas.

No sólo eso, Robinhood fue diseñada para hacer que la inversión sea divertida y enganche, te puedes forrar mientras juegas.

El problema es que muchos de los inversores toman decisiones de inversión precipitadas basadas en rumores o «consejos de inversión» que encuentran en foros, en Twitter, o incluso en Tik Tok.

¿Has oído hablar de la poco conocida empresa inmobiliaria china (DUO)? Probablemente nadie, pero se disparó un 300% en pocos días. Lo que ocurrió es que la compañía tenía «FANGR» en su nombre y los inversores de Robinhood lo confundieron con acciones de «FAANG», pensaban que estaban invirtiendo en Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google. Algo similar ocurrió cuando La SEC tuvo que suspender la cotización de la china Zoom por compartir nombre con una firma de videollamadas de EEUU que se estaba subiendo como la espuma en pleno confinamiento y los inversores novatos invertían en la china en vez de la americana.

Lamentablemente las redes sociales están llenas de exitosos inversores que multiplican su dinero, se compran cochazos y animan a los demás a hacer lo mismo. El problema es que generalmente se trata de un golpe de suerte, que además les da fama y seguidores y son sus casos que se viralizan y dan ejemplo.

Lo cierto es que la mayoría de la gente que invierte en esas plataformas pierden dinero y cuando abres una cuenta con ellos te lo dicen, lo que pasa es que lo ignoramos porque «yo soy más listo que el resto».

Veamos los mensajes de alerta que nos dan los principales brokers que operan en el mercado español (corto y pego de lo que aparece en la home de su web, bien grandote).

Resumiendo, si inviertes en CFDs (que es la manera más común de invertir en estas plataformas) tienes más de un 75% de posibilidades de perder dinero.

¿A qué cretino se le puede ocurrir hacerlo? Os daré una pista, yo me abrí una cuenta hace dos meses para probar ya que tengo un blog de economía, soy bastante espabilado y además un crack de las finanzas…. y ya formo parte de ese 75% que pierde dinero… Invertí poco pero porcentualmente perdí una barbaridad. Eso sí, me entretuve un rato.

Hazme caso, no hagas como Carlos López y si te da por esto vete a una casa de apuestas que es lo mismo pero al menos te puedes tomar una cerveza y ver un partido de fútbol.