Desde 2014, el gobierno chino está creando un sistema de «crédito social», que evalúa la vida cotidiana de sus ciudadanos para sancionar a los malos y recompensar a los buenos. Realmente para la mayoría de los ciudadanos es un sistema transparente que no les afecta en el día a día y probablemente ni se enteren de que existe. El problema es que se trata de un poderoso instrumento de coerción social, basado en el big data y priva a los ciudadanos «desacreditados» que figuran en la lista negra del Partido Comunista de la posibilidad de pedir un préstamo bancario, comprar una casa , volar o incluso utilizar el tren. Según el informe del Centro Nacional de Información Crediticia,en 2018 China impidió 17,5 millones de compras de billetes de avión y 5,5 millones de compras de billetes de tren por parte de los citados ciudadanos «desacreditados».

Si esto no fuese poco, desde hace un par de años, en la parte oriental del país, en el condado de Guanyun, algunas empresas de telecomunicaciones, asignan un tono de espera especial en el móvil para los residentes endeudados, que avisa a las personas que llaman de que están a punto de ponerse en contacto con un ciudadano «señalado». Esta vez, el tradicional pitido da paso a un mensaje de voz grabado que dice: «La persona a la que llama ha sido puesta en la lista negra por el Tribunal del Condado de Guanyun. Por favor, inste a esta persona a cumplir con sus obligaciones legales. Los empleados de la corte aprecian su apoyo. ¡Gracias!».

Además de Guanyun, la ciudad de Huangshi, situada en la provincia de Hubei, en el centro del país, y la ciudad de Degfend, situada en la provincia de Henan, también han introducido medidas similares. La medida tiene por objeto avergonzar a los ciudadanos que declaren a las autoridades locales que son insolventes. Sólo la operadora de telecomunicaciones y el tribunal local pueden decidir poner fin a este sistema de timbre especial.

La Corte Suprema de China ha establecido una base de datos pública en la que cualquiera puede buscar a los ciudadanos endeudados del país. Nombres completos, números de identificación, edad, ciudad de origen y detalles de la deuda, los datos privados de 13 millones de morosos. En la misma línea, una provincia del norte de China ha desarrollado una aplicación móvil que geolocaliza a los ciudadanos endeudados a su alrededor en un radio de 500 metros. Los funcionarios, leales al Partido Comunista, afirman que este sistema de clasificación funciona, ya que 3,5 millones de ciudadanos o empresas han pagado impuestos o deudas gracias al dispositivo.

El figurar en cualquiera de estas listas tiene un doble daño para el ciudadano ya que además de ser señalado le pone cada vez más difícl obtener ayudas para volver a una situación financiera de normalidad.