La economía, como ciencia social que es, permite muchas visiones y todas son respetables siempre y cuando se basen en argumentos y no en prejuicios o fanatismos ideológicos. Sin embargo, con la popularización de la economía debido a la penúltima crisis hay una sobreabundancia de comentarios que en ocasiones parten de premisas falsas simplemente por desconocimiento. En parte quizás es porque los que comunicamos sobre estos temas damos por hecho que ciertos conceptos son conocidos y como me gustaría arreglar eso, voy a puntualizar un tema sobre el que creo hay cierta confusión, aprovechando que ha empezado ya la campaña del IRPF.

Es muy común, cuando hablamos de impuestos a las personas, decir que los más ricos pagan más del 50% de lo que ganan y eso no es así. Veamos cómo son los porcentajes del IRPF (los vigentes y del estado, no entro en las posibles subidas de este año ni en los autonómicos):

¿Y esto qué significa? Que el que gana más de 60 mil sólo ve grabado con el 45% esa parte y no todo lo que gana. Alguien que ganara, por ejemplo, 70 mil €, soltera sin hijos y teniendo en cuenta los 5500€ del mínimo personal exento, pagaría en total por impuestos de IRPF (no incluye lo que le quitan para Seguridad Social) en torno a un 27% del total.

Así que cuando el gobierno hablaba de que iba a subir los impuestos para los que ganan más de 130 mil € lo que supone realmente de más para los que reciben tanto es un coste de 200€ más al año por cada 10 mil€ de más que ingresen. Así que si alguien gana 200 mil € la nueva figura impositiva, caso de que realmente la impongan, tendría un coste de 1400 € más al año que en 14 pagas sería 100€ más al mes. Que no digo que sea mucho o poco o si es justo o no, ese es otro tema que invito a debatir: sólo recalco los datos, y tan sólo apunto que quien crea que no es una gran subida para los que ganan tanto, que tenga en cuenta que tampoco su montante total es tan grande como para compensar el aumento del gasto anunciado por el nuevo gobierno por lo que será una medida buena o mala pero desde luego no es suficiente.

Todo esto lo recalco porque es evidente que el agujero de las cuentas públicas este año será enorme, tanto por aumento del gasto como, sobre todo, por rebaja de la recaudación debido al parón económico. Es muy mal momento para subir impuestos pero se hará, igual que será injusto socialmente pero se acabarán recortando sueldos y pensiones. Se intentará tirar de deuda para evitar retrasar estas medidas pero es matemática simple cuando pronto habrá 20 millones de personas a sueldo del estado (6,75 cobrando desempleo, casi 13 sumando pensionistas y empleados públicos y el millón que se espera que cobre la renta mínima vital). Lo podemos ver muy claro con el tema de los bares: el que abra ingresará menos y no puede recortar gastos salariales (si despide, aparte de la indemnización, debe devolver los dos meses de ERTE que ha cobrado el camarero) y debe aumentar los demás ya que debe invertir en adecuar el establecimiento… o puede cerrar. En cualquier caso, el estado gasta más por los ERTEs y el paro de los empleados e ingresa menos por el cese del negocio, así como de IVA y de todos los impuestos asociados al consumo de luz por ejemplo, aparte del canon municipal que no se va a ingresar si no pone la terraza etc. Esto es así, y aunque nuestros dirigentes (y los de otros países) lo podían haber hecho mejor, es básicamente  culpa del virus y de que no hayamos encontrado –en pleno sigo XXI- otra forma de combatirlo que recluyéndonos. Sí es culpa del político de turno no decirle claramente a la población que le van a freír a impuestos y que las nóminas dependientes del sector público van a ser recortadas, sí o sí.

En cuanto a los mercados, abril cerró con una sesión mala y mayo empezó con otra muy fea también pero como el día 1 fue festivo en Europa y el Nasdaq sigue tan fuerte, esta semana no está resultando mala del todo para Wall Street y los índices de aquí…salvo para el Ibex que sigue muy tocado. El petróleo tuvo un rebote importante que parece que esta vez sí podría ser porque descuenta una mayor actividad económica puesto que los problemas de sobreproducción siguen existiendo, pero aunque acabará la semana en positivo, retrocedió mucho respecto a los máximos del martes. Además de las enormes dudas que la situación arroja, entramos en el periodo estadístico menos rentable para la bolsa aunque no creo que este año tan extraño estos factores pesen mucho y todo dependerá de la confianza respecto al futuro que transmitan las “nuevas normalidades” y lo mismo vemos un verano optimista y un otoño, si se recrudecieran los contagios con los fríos, pesimista.  En cualquier caso, en los mercados pasa como en nuestra vida diaria: manda el virus y nuestro nivel de desconocimiento sobre él es tan grande que invita más a la prudencia inversora que al riesgo.

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