Aparentemente, en un mundo de tipos de interés tan bajos, incluso negativos, y además de bajo crecimiento e inflación baja, tiene muy poco sentido que la bolsa subiera en 2019 lo que subió. Sin embargo, ese razonamiento totalmente lógico obvia el principal factor: la enorme liquidez existente en el sistema y que busca desesperadamente rentabilidad. Es decir, los tipos bajos e incluso negativos no sólo no han moderado las subidas bursátiles, es que han sido el factor fundamental por el que los flujos de dinero se han desplazado hacia la renta variable. Y otro punto de todo esto no es sólo que haya más demanda de acciones lo que las hace subir, es que hay muchísimo menos interés en vender por lo que las subidas son más sencillas al haber muy poca oferta. Muy pocos quieren vender al no tener alternativas de inversión.

No obstante, siempre hay valientes que incluso operan en corto, vendiendo sin tener apostando a bajadas en lugar de apostar, como la mayoría, a subidas. Es más arriesgado (especialmente en una tendencia alcista tan clara) y más caro pero hay quien se arriesga y a veces utiliza para tomar su decisión argumentos “value” que tomarían los inversores para comprar y que a ellos les sirven para vender. Una de esas apuestas fue por Tesla: una empresa que lleva toda su historia perdiendo dinero, que está endeudadísima, que tiene varios litigios legales (que incluyen roces con la CNMV norteamericana) y que lleva muchos meses subiendo de una forma que parecería poco razonable (tras años de subidas, los últimos 4 meses ha doblado su precio) puesto que, incluso si se cumplieran todas las fabulosas expectativas que están descontando, tardaría décadas en recuperar pérdidas, abonar sus deudas y ofrecer algún dividendo a sus accionistas, y eso siempre y cuando su tecnología no sea copiada o mejorada por otro rival que ofrezca mejores precios al haberse gastado menos en innovar.

Mucho argumento lógico que no sirvió para nada: la cotización subió tanto que obligó a los cortos a cerrarse ante las abultadas pérdidas viéndose obligados a comprar y de este modo alimentar aún más la subida. Entre unos y otros han llevado la capitalización bursátil de Tesla a superar esta semana la de la muy rentable Volkswagen, y dejando muy lejos al resto de automotrices norteamericanas, también en beneficios. Si en el 2000 Terra era el mejor ejemplo de que estábamos en una burbuja puesto que era una empresa en pérdidas con una expectativa irreal que cotizaba a precios estratosféricos, creo Tesla no se queda corta. Porque Apple, Microsoft, incluso Facebook -que cotizan muy arriba- ganan dinero, tienen liquidez de sobra y aunque pueden desinflarse en bolsa, son empresas que ya se sabe que son viables.

Dentro de unos años puede que casi todos tengamos coches eléctricos como ahora casi todos compramos por la red pero, como ya pasó con Terra, eso no implica que sean Teslas. La actitud del mercado hacia esta empresa implica una exuberancia irracional que puede durar mucho tiempo más pero que nos avisa que algo está fallando, que no se está seleccionando bien el destino de tanta liquidez, y que en esa falta de juicio están implicados –como en 2007- no sólo inversores minoritarios, también grandes así como bancos de inversión. Lo que está claro es que, como repito siempre, la inversión es una actividad voluntaria y no tiene sentido hacerla si no se está cómodo ya que siempre es mejor dejar de ganar que perder y, al menos a mí, burbujas como la de Tesla, aceptadas como normalidad en el mercado, me incomodan.

Respecto al corto plazo, un “cisne negro” como un virus asiático ha generado algunas ventas y quizás se consiga cumplir la pauta bajista estadística de esta semana que ya avisamos el viernes pasado mientras yo sigo esperando bajadas más acusadas y por temas más obvios. Lo más llamativo de estos días a mi juicio ha sido la debilidad del precio del crudo (en teoría porque el riesgo de contagio podría provocar reducción del transporte e incluso ralentización económica aunque si esta fuera la razón las acciones deberían haber bajado bastante más), la flojera (otra vez) de los bancos españoles en bolsa y los nuevos máximos históricos del miércoles del Dax alemán y Wall Street (una vez más). Por otra parte, en una semana el Reino Unido saldrá oficialmente de la UE, ese hecho por el que tantos sustos bajistas han vivido las bolsas desde verano de 2016 y que ahora está a punto de ser digerido con las cotizaciones en máximos. Es un buen momento para recordar esta encuesta que demuestra que, hasta que Cameron no convocó el referendo del Bréxit, el porcentaje de británicos que veía a la UE como un problema era mínimo

Links.