Entre los títulos más fáciles que se pueden hacer en cualquier artículo es el de «La sombra de XXX es alargada» así que me apunto uno para mi libro de vergüenzas pero el de hoy viene a cuento y espero me lo perdonéis y si no os devuelvo el dinero.

Hoy vamos a hablar de la banca en la sombra (shadow banking) y de como cada vez es más alargada. Como veis el patético título del artículo va cobrando sentido. Vayamos por partes.

¿Qué es la banca en la sombra?

Se refiere a toda actividad de financiación que no forma parte del sistema bancario tradicional y por tanto está fuera de la regulación bancaria. A raíz de la crisis financiera del 2007 la banca cerró casi completamente el grifo de los créditos y quienes necesitaban dinero se lo tenían que buscar por otras vías, como campañas de crowdfunding, fondos de capital de riesgo, Sicavs, business angels o incluso hedge funds que prestaban dinero a empresas. Aquí podríamos meter también a las financieras de bienes de consumo.

La fuerte regulación bancaria, los bajos tipos de interés, un contexto económico favorable y el crecimiento de la tecnología financiera han llevado a un aumento de la «banca en la sombra» o de la intermediación crediticia fuera de los bancos u otras instituciones.

Con un crecimiento anual del 13%, se estima que actualmente, sólo en Europa, mueve unos activos de unos 42.000.000.000.000 dólares (según el BCE), demasiado para una industria que no tiene una regulación clara. No obstante como no está definido qué es exactamente la banca en la sombra, tampoco hay datos fiables sobre el dinero que mueven, lo que está claro es que es mucho y cada vez más.

¿Y por qué os hablo hoy de la banca en la sombra?

Porque el BdE y el FMI están preocupados porque la cosa se les haya ido de las manos, aquí lo cuentan muy bien.

Las advertencias más recientes han llegado del Fondo Monetario Internacional (FMI) en donde alertan que grandes entidades no bancarias, como fondos de inversión o de capital riesgo, tratan de sortear los tipos de interés negativos con inversiones más ilíquidas y de más riesgo (y por lo tanto de más rentabilidad).

El BCE tampoco está tranquilo y el Lunes comentó lo siguiente.

Al hablar de instituciones no bancarias, el BCE se refiere a fondos de inversión, compañías de seguros o fondos de pensiones, «entidades que están jugando un papel creciente en la financiación de la economía real». Éstas estarían elevando su exposición a los segmentos con mayor riesgo enla deuda soberana y corporativa. «En caso de súbitas variaciones en los precios de estos activos, los riesgos de liquidez y crédito, unidos al apalancamiento de los fondos de inverisón, pueden llevar a estas instituciones a responder «de formas que pueden crear estrés en el sistema financiero»:

La agencia de calificación DBRS identificó tres riesgos específicos que los bancos en la sombra plantean en tiempos de tensión en el mercado: Que no están preparados para hacer frente a períodos de baja liquidez y fuertes retiradas; una falta de experiencia en períodos de debilitamiento de las condiciones crediticias, y una falta de diversificación de los beneficios que les perjudicaría cuando los mercados se deterioren.

Por tanto, el crédito mundial no es que se haya cerrado es que ha cambiado desde los bancos (que nos caen mal pero están muy regulados) a otros instrumentos (que nos caen mejor pero están mucho menos regulados) y esto no es que vaya a provocar una crisis como la del 2007 pero si podría darnos algún disgusto si no se le vigila convenientemente.