El siguiente paso lógico de las grandes empresas tecnológicas es meterse de lleno en el negocio bancario. El negocio de los negocios. Para ello muy poquito a poco y sutilmente empiezan a ofrecerte servicios financieros básicos (como el Apple Pay o Google Pay) y cuando no te des cuenta tendrás hasta la hipoteca contratada con ellos.

Apple introdujo una tarjeta de crédito este verano. Amazon.com ya ofrece servicios financieros en India y Mexico (y ofrece miles de millones de dólares en préstamos a pequeñas empresas). Facebook está trabajando en una moneda digital que espera que cambie los pagos globales. En el caso de china, los servicios de pago que ofrecen su grandes tecnológicas como Alibaba (Ant Financial) o Tencent (WeChat Pay) representan aproximadamente el 16% del PIB del país.

El siguiente en dar el paso ha sido Google con su proyecto «Cache» que se lanzará el año que viene una cuenta corriente que permitirá agregar herramientas analíticas de Google a productos bancarios tradicionales. Un producto muy sencillo, con el que probablemente no ganen dinero directamente pero que contienen un tesoro de información, incluyendo cuánto dinero gana la gente, dónde compran y qué facturas pagan.

Y esto tiene mucho sentido, en un entorno de tipos negativos en los que nos van a freír a comisiones y puede que incluso nos cobren por los depósitos ¿Contratarías un producto financiero sin comisiones a cambio de tus datos?

Probablemente el mayor activo de cualquier negocio bancario sea la confianza, algo que han perdido los bancos y lo han ganado las grandes tecnológicas. Un 58% de las personas encuestadas recientemente por la consultora McKinsey & Co. dijeron que confiarían en los productos financieros de Google.

Pero este movimiento no va a ser nada sencillo. Las tecnologías están permanentemente bajo lupa dado sus prácticas monopolísticas y su dudoso tratamiento de la información personal, además el negocio bancario conlleva unas regulaciones estrictas y una oportunidad para la intervención política. Facebook está aprendiendo con su criptomoneda Libra, que se ha visto retrasada por las dudas de los reguladores. La creación de dinero es monopolio del estado y eso ni se toca.

Por otro lado tenemos a los bancos que están tratando de averiguar cuándo trabajar con las compañías de tecnología y cuándo competir contra ellas. De momento Citigroup se ha aliado con Google con la intención de captar depósitos y establecer relaciones con personas más jóvenes y conocedoras de la tecnología que algún día podrían necesitar una hipoteca o unos servicios de inversión.

Con el dinero no se juega y es por eso que los avances tecnológicos que hemos visto en otros sectores no se producirán aquí con la misma velocidad. Hay demasiados intereses, demasiada regulación y demasiados ojos así que es importante buscar fuertes aliados con gran experiencia en el negocio así como influencia política.

Respecto a Europa corremos el riesgo de volvernos a quedar rezagados y convertir a nuestro sistema bancario en algo residual. Como nuestra tecnología.