Los más veteranos de este blog recordarán con amargura a Jean-Claude Trichet que bajo su mandato en el BCE el Euribor llegó a estar en el 5.393%. A éste le siguió Mario Draghi que dejará su cargo en Septiembre tras no haber subido ni una vez los tipos de interés, dejándolos en el -0.5%.  Todo comenzó hace siete años con el célebre «haré lo que sea necesario para preservar el euro» y vaya si lo hizo, nunca imaginábamos que, por ejemplo, algún día fuesen los bancos quienes pagasen los intereses a sus clientes por las hipotecas, como ha pasado para aquellos afortunados que les toque revisar y tengan un diferencial pequeño (de menos del 0.4%). Esto forma parte de «todo lo necesario para preservar el euro».

Y el euro sigue y Mario se irá el 31 de Octubre y llegará Christine Lagarde, una mujer que a mi personalmente me inspira poca confianza ya que más que banquera es política y un político me da todavía menos confianza que un banquero, que ya es decir.

Si a Draghi le tocó lidiar con la crisis de la deuda soberana y las dudas sobre el Euro a Christine le tocará luchar en medio de la guerra comercial que podría llevar a convertirse en una guerra monetaria. Ahí tenemos a Donald Trump atacando constantemente al gerente de la FED.

¿Y que podemos esperar de ella? Más de lo mismo ya que ella siempre se ha declarado fan incondicional de los tipos negativos, como la mayoría de los lectores de este blog.

En las respuestas escritas presentadas al Parlamento Europeo que se publicaron hace unos días, Lagarde dijo que los tipos de interés negativos han ayudado a Europa.

«Por un lado, los bancos pueden decidir pasar la tasa de depósito negativa a los depositantes, bajando las tasas de interés que éstos obtienen sobre sus ahorros. Por otro lado, los mismos depositantes son también consumidores, trabajadores y prestatarios. Como tales, se benefician de un mayor impulso económico, de una reducción del desempleo y de un menor coste de los préstamos. En definitiva, si no se aplicara la política monetaria no convencional adoptada por el BCE -incluida la introducción de tipos de interés negativos-, los ciudadanos de la zona del euro estarían, en general, en peor situación».

A quienes no les gustan los tipos negativos es a los bancos europeos que ya se han quejado varias veces del impacto en la rentabilidad, pero incluso allí Lagarde hace defendido la medida.

«Con respecto al impacto de las tasas negativas en la rentabilidad de los bancos, el análisis empírico sugiere que los efectos negativos en los ingresos netos por intereses de los bancos han sido compensados con creces por los beneficios de un mayor crédito bancario y menores costos de provisiones y deterioro debido a un mejor entorno macroeconómico, que en gran medida es resultado de una política monetaria acomodaticia», escribió.

Así que todo parece indicar que tendremos un Euribor bajo durante muchos años, el BCE dijo el jueves pasado que al menos a hasta el año 2022 y quien sabe si hasta el 31 de Octubre de 2027 que es cuando termina el mandato de Christine Lagarde.