Ese botecito que véis ahí arriba cuesta 2.125.000 dólares (1.900.000€) y es el medicamento más caro del mundo. Se llama Zolgensma, lo comercializa la farmaceutica suiza Novartis y es un tratamiento para pacientes menores de dos años con atrofia muscular espinal (EMA).

En el mercado existían medicamentos muy caros, por ejemplo Luxturna, una terapia génica que trata una forma rara y heredada de ceguera, cuesta 850.000 dólares, y Kymriah, el tratamiento de terapia celular de Novartis para la leucemia que cuesta 475.000 dólares. El coste anual de algunos otros medicamentos para enfermedades raras puede superar el millón de dólares.

Este caso se presenta además como la primera gran terapia génica a disposición del gran público (que pueda permitírselo). Una terapia que puede curar la enfermedad con una sola aplicación.

¿Y por qué cuesta tan caro?

El que medicamentos como estos sean rentables hace que las farmacéuticas investiguen en nuevas enfermedades. El problema es que si éste fármaco sale rentable el precio de las siguiente terapias génicas podrían tener un precio similar.

Quizás este ejemplo sea el que más dilemas (y críticas) nos pueda dar sobre el capitalismo. Sin él, este medicamento muy probablemente no existiría pero con él, solo unos pocos podrán permitírselo. Estamos poniendo precio a la vida de un bebé…