Este domingo volvemos a tener elecciones, unas municipales en las que tendrá que haber incluso más pactos que hace 4 años y en las que se verá, como novedad ya que nadie espera un resultado muy diferente al de las generales, el grado de colaboración puntual que pueden llegar a tener PSOE con nacionalistas, PSOE con Podemos, también Cs y PP, también Cs, PP y Vox y, sobre todo, PSOE y Cs a pesar de la falta de entendimiento entre Sánchez y Rivera; unas autonómicas (con algunas sonadas excepciones: Valencia, Cataluña, Andalucía, Galicia y Euskadi) similares, y unas europeas que, al coincidir con las otras, tendrán un mayor grado de participación. En otras ocasiones las europeas eran aprovechadas por muchos electores para votar más “frívolamente” (recuerdo los eurodiputados de Ruiz Mateos por ejemplo) pero esta vez creo que nos pueden dar una visión mucho más real de la opinión del electorado español, dejando con ello bastante mal al sistema electoral que seguimos utilizando en las generales.

La gran diferencia entre ambas es muy sencilla: en las europeas hay una circunscripción única que mide con exactitud la intención de voto de los españoles asignando representantes en función únicamente del número de votos. Se evitan de esta manera injusticias como las que denuncia Pacma desde su cuenta de twitter con toda razón:

Y es que si en las elecciones lo que se mide es la voluntad de los españoles, es poco democrático que esa voluntad se vea mejor representada porque es muy votada en una circunscripción y no en todo el territorio nacional. Ojo, que hablo de democracia y justicia no de conveniencia, ya sé que hay quien defiende la circunscripción única porque así los nacionalistas tendrían menos representación pero no es así. Yo he hecho un simple cálculo tomando los 26,361,256 votos de las pasadas generales dividido entre 350 diputados. Esto nos da que cada escaño necesita unos 75,000 votos por lo que, sin afinar mucho, nos daría estos resultados ordenando a los partidos por su número de votos:

Esto nos daría 339 diputados porque hay muchos miles de votos que se han ido a partidos con menos de 75 mil votos, aplicaríamos que ese “resto” se fuera al más votado en pos de la gobernabilidad con lo que el PSOE obtendría 111.

Como se puede apreciar, los nacionalistas seguirían bien representados (igual los catalanes, 2 escaños menos los vascos pero ganaría uno Galicia y Valencia) sólo que sus escaños perderían importancia en el total. Y la gobernabilidad –es cierto- se hace más difícil (si no aprenden a pactar, quizás habría que hacer una segunda vuelta) y mi propuesta para evitar eso sería reducir el número de diputados para que el umbral mínimo para obtener escaño fuera de muchos más votos y el “resto” para el más votado fuera mayor… ¿Cómo haría esto? Asignando sólo los escaños de la gente que haya votado, es decir, que si sólo vota un 75% del electorado, sólo habrá un 75% de los 350 diputados. Otro sistema más radical es reducir los 350 diputados (¿para qué tantos?) a 100 (aunque sería mejor un número impar para que no hubiera posibilidad de empate) y de este modo el umbral mínimo para conseguir escaño hubiera subido a 260 mil votos y por lo tanto el “resto” que iría al más votado sería mucho mayor y le daría más escaños lo que mejoraría la gobernabilidad.

Sea cual sea el método utilizado, la circunscripción única es mucho más democrática porque nos da a conocer mucho más fielmente la voluntad de los españoles, sin priorizar a nadie. Y por eso me interesan tanto los resultados de las europeas, porque pienso nos darán una visión mucho más exacta de lo que de verdad queremos votar los españoles. El único pero de las del domingo es que, al ser coincidentes con las locales, la participación será alta y como sólo hay 54 puestos en juego, harán falta varios cientos de miles de votos para que alguna formación pequeña consiga escaño y esos votos se perderán y no se traducirán en una representación. Añado esta imagen didáctica sobre las principales instituciones de la UE, como se ve, el Parlamento es sólo uno más;

En cuanto a los mercados, la situación bursátil se complica. No sólo las noticias de la guerra arancelaria están haciendo daño a valores líderes del sector tecnológico que han sido la base del gran rebote desde finales de diciembre, es que la situación de la banca eurozonera (con Deutsche Bank en mínimos históricos) vuelve a mostrar una debilidad extrema. Creo que Wall Street sigue en tendencia alcista y se puede recuperar porque en el fondo confío en un acuerdo ya que Trump sabe que esta guerra no la ganará nadie pero la situación europea parece más complicada. Incluso se diluyó el efecto positivo al saberse que el Parlamento británico va a debatir en unos días la posibilidad de un segundo referéndum mientras el crudo, aupado estos meses por el crecimiento económico y últimamente también por las tensiones con Irán,  esta semana parece cerrará en negativo. Todo apunta a que Mayo será el peor mes de lo que llevamos de 2019. Por otro lado, estamos viviendo un repunte de la inflación (en la Eurozona ya estamos en el objetivo del 2% de BCE) que no se está notando en los mercados de deuda y tampoco en el Euribor. Parece que la renta fija sigue confiando en que los bancos centrales van a obviar todos los buenos datos macro y el repunte de precios y van a continuar con su política de tipos ultrabajos. De nuevo la aparente contradicción entre lo que descuenta la renta variable y la fija ya que si la economía va tan bien como han apuntado las bolsas hasta ahora, ¿por qué se da por hecho que necesitamos como habituales las otrora excepcionales medidas de nuestros bancos centrales?

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