A efectos prácticos para la mayoría de nosotros el 4G en el móvil significa que en vez de ver un 3 delante de la G, ahora tenemos un 4. Así que si eres de los que tu número de la suerte es el 4, esto te vino muy bien.

Por tanto la llegada del 5G es esperada únicamente por aquellos que tienen una predilección por el número cinco o por las rimas fáciles.

Pero esta vez va en serio, se trata de una tecnología cien veces más rápida que la actual y con una latencia (tiempo que tarda en llegar la información) casi imperceptible, esto último permite que por ejemplo un cirujano pueda operar a distancia ya que sus órdenes llegan con una demora de 0,01 segundos frente a los 0,3 de una red 4G o que un coche con conducción autónoma tenga también una respuesta más instantánea y eso a la hora de frenar, está muy bien. Y además verás algo mejor el Netflix.

El 3G fue liderado por Japón, el 4G por Japón-EEUU y China y el 5G por China siendo Huawei la compañía con más patentes. De esto hablaba Enrique Dans hace unos meses.

¿Qué puede ocurrir si China lidera el despliegue de 5G? Pues sencillamente, que muchas de las compañías del país, que cuenta con un importante ecosistema tecnológico empresarial propio generado, en parte, gracias a restricciones impuestas a competidores extranjeros, tengan la posibilidad de desarrollar productos y ganar experiencia en entornos 5G, y que posteriormente, a medida que esos despliegues se lleven a cabo en otras partes del mundo, puedan aprovechar su mayor experiencia para lanzarse en ellas de manera ventajosa. Que aún no existan prácticamente terminales preparados para 5G o que no sepamos cuál va a ser su precio cuando se lancen no importa: lo verdaderamente importante es poder conceptualizar y diseñar los servicios a los que van a poder acceder cuando comience su comercialización.

Un plus de experiencia que puede llegar a definir quién lidera el panorama tecnológico durante la próxima década y que podría permitir que, dado el ecosistema emprendedor que indudablemente existe en el gigante asiático, generar productos y servicios destinados posiblemente a liderar sus categorías en el resto del mundo. Eso es, en realidad, lo que está en juego con 5G. Y no, no es poco.

Durante casi cinco décadas, los EE.UU. han guiado el crecimiento de la era de Internet, pero esa era se terminó. La política industrial «Made in China 2025» de Pekín está convirtiendo rápidamente a China en la primera superpotencia mundial de alta tecnología del mundo y ojo, el 5G forma parte de una de las 10 patas de esta estrategia. Para Estados Unidos y otras economías industrializadas importantes, el pivote de China hacia la alta tecnología es ahora una amenaza existencial.

Se trata de uno de los proyectos tecnológicos más complejos y costosos de todos los tiempos y podría tardar más de una década en completarse. Pero significará una Internet muy diferente. Redefinaría de nuevo Internet que podría pasar a ser una red en la que la información sea supervisada y regulada por los gobiernos, el sueño de cualquier país para hacerse con el poder mundial.

Así que Estado Unidos pasa al ataque,por un lado decretando el «estado de emergencia» ante posibles amenazas sobre redes de comunicación en EEUU y por otro lado de la mano de sus empresas de software y la primera batalla la han ganado cerrando el acceso a Huawei a la plataforma Android.