Hace 2 años hablábamos por aquí de 8 experimentos sobre renta universal que se estaban realizando en ese momento que iban desde Finlandia hasta Uganda. Por cercanía y similitud, el que más nos interesaba era el de Finlandia, esto es lo que se probaba.

Kela, la agencia económica federal del país, está dando a 2.000 ciudadanos desempleados 560€ al mes. La mantendrán durante dos años, sea cual sea su poder económico y encuentren o no trabajo en este tiempo.

El objetivo será doble: medir cómo el ingreso básico podría proporcionar una nueva estructura para la seguridad social y ver cómo cambian los niveles de productividad de las personas cuando reciben el ingreso garantizado, si  desincentiva o no la búsqueda de empleo

El pasado 8 de Febrero el gobierno finlandés reconoció que el ensayo no había cumplido el principal objetivo de impulsar el empleo entre sus beneficiarios ya que no tuvo ningún efecto significativo en el empleo de los sujetos – en comparación con un grupo de control que no recibía ninguna renta, los participantes trabajaron un promedio de 0,4 días más durante 2017, y ganaron un promedio de 21€  menos durante el mismo año.

Eso es un problema, porque uno de los puntos principales del experimento era ver si un sistema de seguridad social que utilizara un ingreso básico daría a la gente más incentivos para encontrar trabajo que el sistema tradicional.

No obstante beneficiarios indicaron que eran más optimistas, estaban más interesados en encontrar trabajo a tiempo completo y menos estresados. Incluso mostraron más confianza en los políticos.

Esto llevó a que saliesen más baratos a la sanidad pública ya sólo solicitaron una media de 121 euros en concepto de subsidios de enfermedad en 2017, frente a los 216 euros de los no beneficiarios.

La renta universal no es algo que ven con buenos ojos toda la población, muchos ven en ella un filón para la picaresca y para aquellos que viven del cuento. Si no ha funcionado en Finlandia, como lo haría en España…

¿Cuánto costaría en España? ¿Sería viable?

El BBVA lo calculó recientemente llegando a la conclusión de que la renta básica universal de 7.471 euros anuales (622,5 euros mensuales) para todos los adultos y de 1.492 euros para los menores de edad (124,5 euros mensuales) tendría un coste neto anual de 187.870 millones de euros, el equivalente al 17,5% del PIB español. El aumento de presión fiscal necesario para financiar este coste tendría un impacto “muy significativo” en el empleo y el PIB a largo plazo.

Quizás la solución no sea dar dinero al que no trabaja si no darle trabajo al que no tiene dinero y posiblemente la única manera de hacerlo sea reduciendo la jornada laboral. En esto seguro que estaremos de acuerdo la mayoría de los trabajadores.