El gran tema que se repite en los medios desde hace semanas es el miedo a una recesión global, no dejan de publicarse avisos sobre lo terriblemente mal que irá la economía este año. Doy por hecho que nadie conoce el futuro y que pueden tener razón igual que pueden no tenerla, el problema es que puede suceder que la profecía se auto-cumpla: si la población tiene miedo a una crisis deja de consumir, eso dispara el paro y hunde la recaudación y al final sí que llegan los problemas. Por suerte este es un escenario un poco extremo pero sí que es cierto que el optimismo es mejor para la economía que el pesimismo. Eso sí, los consensos de los expertos no afectan a la economía: la mayoría no daba nada por la de los EUA en enero de 2009 y en junio de ese mismo año salió de la crisis y ha estado creciendo hasta ahora, encadenando además 99 meses seguidos creando empleo (lo cual es muy meritorio con una tasa de paro tan baja como la de los últimos años), del mismo modo en enero de 2010 (tras subir el Ibex un 30% en 2009) los expertos apuntaban a una recuperación del PIB español (hasta tuvimos una ministra que veía brotes verdes desde mayo 2009) y llegó la “inesperada” crisis griega (esa que no nos iba a afectar porque su peso dentro de la Eurozona era de menos del 3%) y aquí no empezamos a levantar cabeza hasta 2013.

Habrá una próxima crisis, eso es una verdad estadística. Otro tema es que sepamos cuándo va a ocurrir (y luego está conocer cuál será su intensidad) y los argumentos para situarla en un futuro cercano no son muy convincentes, al menos para mí ya que cuando dicen que es que hay mucha deuda resulta que la hay desde hace años, cuando se dice que el problema es la subida de tipos de la FED, lo mismo: lleva años subiéndolos… Y así con todo, al final el único motivo real por el que ha aumentado el pesimismo es la bajada bursátil. Y es curioso porque Wall Street marcó máximos históricos en Septiembre, si entonces la bolsa se equivocó porque –como ya avisamos AQUÍ– el tercer trimestre económico no fue bueno en muchos países, ¿por qué va a acertar ahora? Y más en España cuando el Ibex lleva bajando desde mayo de 2017 y seguimos creando empleo y creciendo muy por encima del IPC.

Yo le tengo mucho miedo a la próxima crisis porque creo será sistémica y por lo tanto muy dura pero no la veo inminente y mi razonamiento es el siguiente: tras la última gran recesión hemos aprendido que los bancos centrales harán todo lo que esté en su mano para impulsar la economía y eso nos llevará, a la que se detecte un enfriamiento grave, a tipos de interés aún más negativos y a mayores compras de activos, es decir, a una japanificación del mundo. Ese proceso retrasará la llegada de la próxima gran depresión pero me temo que, cuando llegue, la empeorará porque terminará con la pérdida de confianza en el sistema y seguramente hasta en el propio dinero. No es algo que vaya a pasar, en mi opinión, en unos meses y de hecho deseo de todo corazón que nunca ocurra y me equivoque.

Para ilustrar lo aparentemente exagerado que resulta el actual pesimismo podemos ver el caso de Apple, todo el follón con la caída de sus acciones se debe a un exceso de expectativas ya que un menor beneficio no parece algo tan grave, el problema es lo que descontaba la cotización de la compañía, ¿un crecimiento infinito acaso? Y claro, hay que volver a la realidad. Este es el gráfico de los ingresos de Apple desde hace diez años:

El otro día Apple dijo que en lugar de los 88 mil millones de $ de ingresos del primer trimestre de 2018 –y de la horquilla 89-93 mil millones pronosticados hasta hace unos días- en 2019 espera que sean unos 84 mil millones. Tomándolo como metáfora de la economía, esto es una desaceleración del crecimiento, un fallo en las expectativas pero para nada una recesión. Aquí vemos su última década en bolsa:

Mi teoría sobre Apple es que Jobs no miraba por los accionistas, ni siquiera estaba a favor de repartir dividendo pero su sucesor no sólo lo reparte, además estableció un programa de compra de acciones propias enorme… Esto dio mucho beneficio a muchos pero “burbujeó” el precio de la acción de tal modo que al menor revés sobre las expectativas motivado por el auge de la competencia, hace que la corrección sea muy violenta. Así que inferir de la caída de estas últimas semanas de Apple –o de la de cualquier otro valor o índice- alguna lectura sobre la llegada de una crisis económica global no parece razonable. En cuanto a la actualidad, el rally de Santa Claus no existió aunque sí el de Los Reyes, que brilló en la sesión del viernes de la semana pasada mientras en las de la actual se han consolidado los niveles alcanzados en aquella sesión, con alzas generalizadas y especial fortaleza del Ibex, por primera vez en años contento de no tener tecnológicas en su composición. La votación sobre el acuerdo del Bréxit de May en la noche del día 15 será el gran acontecimiento que generará volatilidad los próximos días. No será fácil que las bolsas se calmen hasta no dilucidar esa gran incógnita. Mientras, el crudo ya ha rebotado más de un 20% desde los mínimos de diciembre (los que entonces decían que eso significaba la llegada de una recesión global, ¿qué dirán ahora?) pero aún no está en un nivel que pueda preocupar a la economía real.

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