Seguro que más de uno se lo ha preguntado, sobre todo si ha tenido que rellenar algún escrito en el que tenía que poner la fecha. Es algo típico de los primeros días del nuevo año pero no iba por ahí el título, que va más por a qué época se parece más la situación actual. Y es que, como decía Mark Twain, “la historia no se repite pero rima” y ante la avalancha de ventas en Wall Street del anterior trimestre cada vez más voces recuerdan lo que pasó en 2007. Ese año los máximos históricos se marcaron en octubre (en esta ocasión fueron en septiembre de 2018) y desde entonces no se dejó de caer hasta marzo de 2009. Aunque más allá de la debacle bursátil, lo peor fue el efecto sobre la economía real. Ahora todos hablamos de desaceleración (como entonces) pero hay miedo a que este movimiento en los mercados financieros esté anticipando una recesión. Sin embargo, hay quien ve que la situación es más similar a la que se vivió en el año 2000: una burbuja liderada sobre todo por valores tecnológicos que acaba pinchando y arrastra con ella a todos los mercados bursátiles del globo pero no así a la economía. La diferencia es sustancial porque si miramos las tasas de crecimiento del PIB mundial vemos cómo tras la crisis “.com” se rebaja el ritmo pero no llega al negativo mientras que no ocurre lo mismo con la crisis del 2008:

Es cierto que las causas del estallido de la burbuja son diferentes: en el 2000 había una fe irracional –y demasiado adelantada a su tiempo- por los valores relacionados con internet mientras que en la actualidad, como la subida se ha cimentado en el exceso de liquidez suministrada por la FED, el cierre del grifo junto con la constante alza de los tipos de interés ha llevado a descarrilar a determinados valores con unas capitalizaciones desorbitadas. Si es este el caso, lo que pasa con las bolsas es algo que salpicará seguro a la economía real pero que no anticipa nada, la situación no sería tan grave como la que se dio hace 11 años. Si tomamos el caso de España, el Ibex bajó durante tres años seguidos con contundencia (-21,75% en el 2000, -7,82% en el 2001 y -28,11% en el 2002) pero no sólo mientras ocurrió eso se siguió creando empleo en España, es que además el PIB creció un 5,3% en el 2000, un 4% en el 2001 y un 2,9% en el 2002. Por el contrario, en esta última crisis el PIB aún creció en 2008 (el 1,1%), en 2009 cayó el 3,6%, nada en 2010, el -1% en 2011. -2.9% en 2012 y -1.7% en 2013 manteniéndose en subidas desde entonces. Si bien hay que decir que estas caídas y la posterior recuperación están maquilladas por un aumento de la deuda pública brutal que lastrará el crecimiento económico español por décadas. El comportamiento bursátil en rentabilidad resultó similar a la de la crisis “.com” aunque fuera más duradero: El Ibex en 2008 bajó un 39,43%, en 2009 subió un 29,84% y encadenó tres años de pérdidas consecutivos de 2010 a 2012: -17,43%, -13,11% y -4.66% hasta que en 2013 subió un 21,42%.

Evidentemente, para todos es mejor que estemos en verano del 2000 que en enero de 2008 pero no olvidemos que aunque el patrón sea similar al del 2000, es decir, caídas bursátiles con poco impacto económico global y escaso en España (además bursátilmente hoy nuestro índice no tiene tecnológicas de peso mientras que en el 2000 estaba dominado por Telefónica y sus empresas satélites), la situación es peor que entonces debido tanto a la mala situación financiera de las cuentas públicas españolas (deuda en torno al 100% del PIB) como al mal estado de los bancos en general y sobre todo a la recuperación ficticia que hemos vivido gracias a las políticas heterodoxas de los bancos centrales y cuyas consecuencias aún ignoramos. Si Wall Street ha acabado rindiéndose ante el cambio de la política de la FED pero la economía ha resistido sin aparente problema, es por la fortaleza económica de los EUA y el poder del dólar pero en cuanto países tan endeudados como Italia, Francia o España se vean obligados a pagar más por los bonos que emitan, y le pase lo mismo a sus grandes empresas ante la finalización del programa de compras de BCE, la economía se resentirá mucho más que con las caídas de la bolsa que apenas sí están afectando al ánimo inversor y poco más.

El gran fallo tras la burbuja “.com” es que se salió de ella creando una burbuja inmobiliaria y bursátil gracias al exceso de crédito barato auspiciado por una política laxa de los bancos centrales y este está siendo el error, que tantas veces hemos denunciado algunos, de cómo se está saliendo de esta crisis –con una política aún más laxa de los mismos bancos centrales-, creando una burbuja en Wall Street y una burbuja  global de deuda que ha permitido a muchos emisores públicos y privados cobrar intereses por endeudarse, algo que todos sabemos que no tiene sentido… pero que sigue pasando. La deuda es esclavitud y lo ha sido –y aún lo sigue siendo para muchos- para millones de personas (y miles de empresas) que se han visto ahogados con una hipoteca o con un crédito porque no podían afrontar los pagos al hundirse el consumo y dispararse el desempleo y la forma en que esa situación se ha paliado (además de porque el tiempo acaba curándolo casi todo) es porque la esclavitud de la deuda ha pasado, sobre todo, a los estados. Y en lugar de tomar medidas para liberarse de esa esclavitud, para poder sobrevivir a tanta deuda han utilizado a los bancos centrales que han conseguido lo que parecía imposible: que algunos ganen dinero emitiendo deuda, que el que haya conseguido ahorrar dinero se vea obligado a pagar dinero para comprar la deuda de un país o incluso de algunas grandes empresas. Para mi es incomprensible que aún haya alguien que no entienda que esto es absolutamente irracional y que acostumbrarnos a esto es demencial. Por eso la situación actual es peor que la de entonces, porque nuestra dependencia de los bancos centrales se ha multiplicado y todos nos damos cuenta que, suba o baje la bolsa, la productividad de nuestra economía no es suficiente para aguantar reveses cíclicos ni mucho menos unos gobiernos que disparan el gasto y la presión fiscal.

Y claro que es preferible una situación como la del 2000 que como la de 2008 pero aún hay una tercera que es mejor: 2011. Como vemos aquí, ha habido varios mercados bajistas (caídas superiores al 20% desde máximos como la actual) en los EUA en épocas que no eran de recesión económica y 2011 fue el último:

No descartemos esa opción y que ojalá esto sea sólo un nubarrón pasajero de los mercados que sirva para que los inversores se vuelvan más racionales y apenas afecte a la economía real. Pero sobre todo, es importante que nos sirva a todos de recordatorio de lo frágil que es la situación económica. Los españoles ya lo sabemos, los más de 3 millones de parados nos impiden olvidar que la crisis sigue muy presente aunque quizás en otros países donde el desempleo es casi anecdótico, puede que no se estén dando cuenta. Los que desde luego parecen haberlo olvidado, como en el 2008, son nuestros gobernantes. Bienvenidas las caídas bursátiles si sirven para que reaccionen y dejen de seguir fiando el futuro de sus países a la política monetaria de los bancos centrales. Y que un posible rebote bursátil no vuelva a servir para volvernos amnésicos a los riesgos y a los errores… Ni a nosotros, ni a ellos.