Llega la cita anual de jugar a ser profetas y me resulta sorprendente que, contrariamente a lo que suele ocurrir, hay un consenso bastante negativo para el nuevo año. Es cierto que 2019 pinta peor que 2018 –que no ha resultado tan bueno como la mayoría preveía hace 12 meses- pero eso sólo significa que el crecimiento será menor, no implica que haya recesión aunque algunos ya la estén descontando. Mis predicciones no son positivas pero creo que al menos en los primeros meses del año, la evolución será mejor de lo que dice el consenso. Ahí van mis opiniones: