Ángel Talavera es un economista español que trabaja desde hace casi 4 años en Oxford Economics  por lo que está acostumbrado a hacer análisis macro e incluso a avanzar predicciones, precisamente la labor más polémica para un profesional de su ramo pero que él ha llevado tan bien que ha sido reconocido como “Best Eurozone forecaster” tanto en 2015 como en 2016 como en 2017.

D- Antes de pasar a preguntarte sobre el futuro, me gustaría que nos explicaras un poco qué es Oxford Economics y cuál es tu labor ahí

A-      Oxford Economics es una consultora económica, cuya actividad se centra sobre todo en el análisis macroeconómico. Dentro del ramo es principalmente conocida por su análisis cuantitativo de la economía. Personalmente, como economista mi trabajo consiste principalmente en realizar proyecciones macroeconómicas para España y para la eurozona (donde efectivamente llevamos tres años consecutivos ganando el premio a los mejores forecasters) así como producir análisis económico sobre una variedad de temas, tanto de coyuntura como más estructurales (esto puede ser por ejemplo política monetaria, fiscal, mercado laboral, etc.) que ayuden a nuestros clientes en su toma de decisiones.

D- Tú resides en Inglaterra por lo que el tema del Bréxit te toca muy directamente. Ahora que parece inevitable, ¿se llegará a un acuerdo para una separación ordenada?

A-      Si lo supiera, sacaría todo mi dinero del banco y lo pondría todo en una de las casas de apuestas que abundan por aquí! Lo cierto es que la negociación del Brexit es extraordinariamente compleja porque se mezclan no solamente los conocidos elementos económicos y comerciales, sino también una serie de condicionantes políticos muy concretos – como la frontera entre las dos Irlandas – o la frágil posición del partido conservador en el parlamente británico que hacen que sea muy difícil predecir el resultado.

Yo sigo pensando que es más probable que se llegue a un acuerdo y así lo espero, aunque sea siguiendo la tradición europea de hacerlo con algún arreglo a última hora, principalmente porque creo que a estas alturas está bastante asumido que la alternativa es mucho peor para todas las partes involucradas. Pero de nuevo, el sentido común aquí se mezcla con mucha desinformación, un cierto patriotismo rancio y muchos intereses partidistas internos que hace que un Brexit duro aun siga siendo posible.

D- Suponiendo que ocurra lo más probable, que la ruptura no es “a las malas”, ¿qué consecuencias podemos esperar, especialmente en España? No me olvido que la mayor caída del Ibex en una sola sesión en toda su historia (-12,35%) sucedió el día después de la victoria del Bréxit, y sin embargo ahora se afronta con bastante tranquilidad, ¿Hay quizás demasiada complacencia?

A-      La gran diferencia yo creo es que el resultado del referéndum de 2016 fue una gran sorpresa para el mercado y por eso tuvo un impacto tan fuerte, mientras que la posibilidad de un Brexit duro ahora ya está en parte descontada. Dicho esto, quizás sí hay cierta complacencia, en el sentido de que es posible que la mayoría aun esté asumiendo un acuerdo, por lo que si éste no se alcanza sí es probable que tengamos otra vez unos días movidos en las bolsas, pero no espero algo del nivel de 2016.

D- Y hablando de España y volviendo al presente ¿te está sorprendiendo la fortaleza de la economía española que reflejan los últimos datos y que contrastan con la debilidad mostrada por la Eurozona?

A-      Un poco, sí. Aunque en los últimos meses se ha puesto muy de moda hablar de la desaceleración de la economía española, lo cierto es que este 2018 está aguantando mucho mejor que el resto de los países europeos, que es con quien nos toca compararnos, por lo que deberíamos sentirnos más satisfechos. La economía española tiene muchísimos retos pendientes, pero en cuanto a crecimiento yo le pongo una nota alta.

D- ¿Y cara a 2019, qué podemos esperar en España?

A-      Pues un poco más de lo mismo que llevamos viendo en este último par de años, una desaceleración gradual de la economía (mi predicción ahora mismo está en el 2.3%), pero con tasas de crecimiento aun relativamente robustas y por encima de la media europea. El comportamiento macroeconómico de la economía española está siendo bastante predecible estos últimos años y se ha basado en unos patrones de crecimiento muy identificables, primero un impulso del sector exterior, y después del consumo privado y de la inversión. A medida que el ritmo de crecimiento del empleo va a ir aflojando progresivamente, y dado que el entorno exterior es de desaceleración, lo normal es que veamos un crecimiento algo más suave.

D- Una pregunta de sí o no, ¿crees que habrá elecciones generales en 2019 en España?

A-      Depende de muchísimos factores, pero cuando llegó Pedro Sánchez al poder escribí que esperaba elecciones antes del 2020, por lo que si tengo que elegir, sí.

D- Has vivido muchos años en Cataluña y supongo que has seguido con detenimiento todo lo que ha pasado allí el último año, ¿Cómo se explica que un conflicto institucional tan grave, con ramificaciones sociales importantes, haya tenido aparentemente tan poca repercusión económica?

A-      Sin querer sonar pedante, a mí tampoco me ha sorprendido tanto ya que el año pasado escribí de manera frecuente que esperaba un impacto económico limitado (y como se suele decir ahí está la hemeroteca). Impacto económico ha habido, puede que unas décimas de PIB, que si lo traducimos a términos monetarios es una cantidad nada despreciable. Pero a pesar de que esto es una crisis política extremadamente grave y que ha causado un enorme ruido mediático, lo cierto es que no es una situación donde la gente iba a dejar de consumir de un día para otro, las empresas dejar de funcionar, y la economía en general no iba a pararse completamente. Por ejemplo, se habló mucho ejemplo de la fuga de empresas, pero la realidad es que nadie, o casi nadie, trasladó su producción.

El impacto en ciertos sectores concretos sí fue más notable, como por ejemplo el turismo, pero de nuevo, creo se dramatizó mucho en su momento, como si literalmente 20 millones de turistas fueran a dejar de visitar Cataluña de un día para el otro. Vimos un impacto limitado a unos meses, pero luego casi todas las variables volvieron a la normalidad. Por otro lado, a nivel del agregado del PIB español, cualquier transferencia de actividad que haya habido de Cataluña a otras regiones (por ejemplo, turistas cambiando de destino) es neutro en términos de impacto, lo que también explica que éste haya sido moderado.

D- Y saliéndonos un poco de la economía, ¿eres optimista respecto a una posible solución del conflicto?

A-      No mucho, por lo menos a corto plazo. Llevo ya tiempo diciendo que creo que esto va a ser un conflicto de baja intensidad que va a persistir posiblemente durante años, con subidas y bajadas de tensión periódicas. No creo ahora mismo que el independentismo vaya a aceptar soluciones intermedias que igual sí hubieran sido posibles hace unos años, y por otro lado el gobierno central obviamente no va a permitir un referéndum pactado. Las posiciones están demasiado encontradas para pensar en ninguna solución que desactive esta situación a corto plazo así que creo que vamos a seguir teniendo ruido político durante bastante tiempo.

D- Cambiando de tema, pero siguiendo con la política, se supone que el gobierno italiano y la UE llegarán a algún tipo de acuerdo porque otra cosa supondría una pérdida mutua… ¿O soy demasiado optimista?

A-      Con el gobierno italiano actual, no veo muchas perspectivas de acuerdo, por el simple motivo de que hay muy pocos incentivos políticos para ninguno de los dos partidos de la coalición de gobierno para cambiar de postura. Llegaron al poder con un programa muy crítico a Bruselas y las encuestas les siguen dando un nivel de apoyo en algunos casos incluso mayor. El único incentivo, por llamarlo de alguna manera, que creo puede hacerles cambiar de rumbo es el castigo que el mercado está dando a los bonos italianos, y el potencial coste que esto tendrá en la economía. Un deterioro suficientemente grande que hiciera caer la popularidad de estos partidos sería en mi opinión el escenario más plausible para que volvieran a una senda fiscal más moderada. O dicho de otro modo, el mercado es el único que puede forzar a Italia cambiar de rumbo, porque el poder efectivo de la UE en este caso es muy limitado. De todas maneras, no veo una resolución de este conflicto en el corto plazo.

D- Las próximas elecciones europeas podrían indicar aún un mayor apoyo a partidos como el de Salvini en Italia, incluso he leído alguna encuesta que dice que Le Pen podría quedar por delante de Macron en Francia, ¿Hay de nuevo un riesgo cierto de implosión de la Eurozona, podría estar esto relacionado con la pobre evolución económica -y bursátil- de los últimos tiempos o es más una causa que una consecuencia?

A-      El fenómeno del populismo lo estamos viendo en todo el mundo, por desgracia. Trump, Brexit, populismo de extrema izquierda en México, de extrema derecha en Brasil, mezclado en Italia…

Es un fenómeno global que creo define una era, y que no es específico de Europa. La economía, y la desigualdad en particular, son un factor principal, pero también los miedos a la inmigración, cuestiones de seguridad e identidad nacional, desconfianza de la clase política, etc. Y todo esto mezclado con unos niveles de desinformación mayores a los que nunca ha habido antes. Nunca una sociedad con tanto acceso a la información estuvo tan desinformada, y esto es algo que vemos una y otra vez en las discusiones políticas. Cualquiera que pase 10 minutos en Twitter por ejemplo sabrá de lo que hablo. El populismo apela a los instintos básicos y ofrece soluciones sencillas a problemas muy complejos, lo que lo hace muy atractivo. Creo que es responsabilidad de los políticos volver a ganarse la confianza de la gente, así como de los ciudadanos informarse y no quedarse en el titular fácil o muchas veces directamente falso.

No diría que espero una implosión de la Eurozona porque existen muchos mecanismos que hacen que sea difícil, y la verdad es que la mayoría de ciudadanos aún siguen estando más a favor que en contra, pero es innegable que cada vez hay más riesgos de que esto ocurra.

D- Por último, y dado que esta es una web con mayoría de hipotecados a tipo variable, no puedo evitar preguntarte por tu visión acerca del Euribor. Tras tanto tiempo en negativo y unas semanas rebotando desde mínimos históricos al calor de los anuncios de retirada paulatina de estímulos de BCE, ¿hay riesgo de subida fuerte en los próximos años?

A-      El Euribor va a subir, esto es casi seguro, y creo que es bueno que la gente se vaya haciendo a la idea. Nos hemos acostumbrado a unos tipos de interés que son los más bajos de la historia y que han estado cayendo mes a mes durante años, por lo que ahora cualquier subida nos parece un drama, y a esto tampoco ayudan los titulares alarmistas. Dicho esto, no espero una subida fuerte. Hay que pensar el que Banco Central Europeo va a seguir teniendo una política monetaria muy laxa durante bastante tiempo, y la subida de tipos se espera que vaya a ser muy gradual. Nuestra expectativa ahora mismo es un Euribor aun en negativo a final de 2019, y sobre el 0.20% a final de 2020. Si miramos al pasado veremos que estos aún son tipos de interés extremadamente bajos.

Muchas gracias por tus respuestas en mi nombre y en el de los lectores, ha resultado muy interesante conocer tus puntos de vista.