Si sois de los que estáis habituados a ver tonterías en Youtube estaréis acostumbrados a ver muchos vídeos de accidentes o cosas raras que suceden en coches rusos. Esto se debe, por un lado a la afición que tienen al Vodka y por otro a que todos los coches están obligados a llevar una «dashcam» (cámaras de vídeo que se instalan en el salpicadero o en el parabrisas  para grabar todo lo que sucede durante la conducción).

Así lo decidieron las autoridades como medida disuasoria para evitar los altos índices de corrupción policial y fraude a las aseguradoras. Por un lado, era habitual que agentes del orden extorsionasen a conductores amenazándoles con denunciar infracciones de tráfico falsas si no les daban dinero. Por otro, se extendió la simulación de accidentes –en especial de atropellos– con el único fin de cobrar indemnizaciones.

Y les ha funcionado, lo cual se traslada en unos mayores beneficios para la aseguradora y una menor cuota para los asegurados.

En EEUU han ido un poco más lejos y la aseguradora John Hancock, una de las más antiguas y grandes de Norteamérica, dejará de suscribir seguros de vida tradicionales y en su lugar venderá únicamente pólizas interactivas (lanzadas en 2015) que rastrean los datos de salud y estado físico a través de pulseras de actividad.

Los asegurados obtienen descuentos en las primas por alcanzar los objetivos de ejercicio rastreados en dispositivos portátiles como Fitbit o Apple Watch y obtienen tarjetas de regalo para tiendas minoristas y otros beneficios registrando sus entrenamientos y compras de alimentos saludables en una aplicación.

En teoría, todos ganan, ya que los asegurados son incentivados a adoptar hábitos saludables y las compañías de seguros cobran más primas y pagan menos por los siniestros si los clientes viven más tiempo.

Visto al revés, los clientes menos rentables verán aumentadas sus tarifas.

Nuestros datos se están convirtiendo en algo tan valioso como nuestro dinero, hace 4 años Facebook solició una patente sobre la posibilidad de evaluar el historial crediticio de una persona en función de la media del de los amigos que tiene en la red social. El 86% de las empresas miran las redes sociales de los candidatos antes de contratar, Google rastrea todos tus movimientos aunque no le hayas dado permiso y posiblemente en esta web verás anuncios de búsquedas que has realizado en otro sitio hace tiempo.

¿Te dejarías espiar para tener un seguro más barato? ¿y por una hipoteca? ¿y por un trabajo?