Existe una curiosa página de Facebook llamada «sinopsis de cine» que se dedica a resumir en pocas líneas las películas que va viendo. Veamos que contaba de Gravity

Bueno, pues hoy he visto “Gravity” y os voy a contar un poco.

La película va de unos astronautas que están en el espacio haciendo ñapas en la nave y de repente aparecen Sandra Bullock y George Clooney y ya la peli pasa a llamarse “Gravity in love: amor en órbita”.

Los astronautas están ahí como en el bar, soltando chascarrillos y haciendo volteretas, y hay un ruso que debe ser drogainómano de porros y es todo muy familiar, te hacen sentir astronauta a ti. Es una película muy trascendental porque la ha dirigido un mejicano.

Luego ya se quedan Sandra y George flotando y hablando de su veraneo, de que ella se ahoga, de que se van a morir… De sus cosas. Y se van chocando con todo lo que hay en el espacio, que como es pequeño… Tú sueltas un globo de helio y les da a ellos.

Además la chiquina es como el Pierre Nodoyuna de la NASA. Tiene unas manos que parecen los pies de otro y va por las estaciones espaciales que no deja una entera, la que lía es pequeña. He visto a mi abuela programar el DVD con más pericia.

Los diálogos están muy bien porque es media película Sandra Bullock jadeando, media película Sandra Bullock hablando sola, y la actuación es muy buena porque es ella con cara de que le han subido el IBI, que es lo que le da la calidad a la película.

Te la recomiendo si te gusta sentirte astronauta o que te suban el IBI.

Os he puesto esa, porque en este blog somos muy fans del IBI.

Así que me he propuesto el reto de hacer algo similar pero con la economía y os traigo un resumen de los últimos 2.000 años en poco más que una gráfica que se la han currado los de Visual Capitalist.

Supongo que lo primero que te choca al verlo es que cuando nació Cristo la principal potencia mundial era India, seguida de China. En realidad ambos países albergaban, respectivamente, a un tercio y un cuarto de la población mundial, así que no es de extrañar, entonces, que también representasen un tercio y un cuarto de la economía mundial.

Antes de la Revolución Industrial, en realidad no existía el crecimiento duradero de los ingresos derivados de la productividad. En los miles de años anteriores a la Revolución Industrial, la civilización quedó atrapada en la trampa maltusiana. El crecimiento de las poblaciones humanas generaba gran presión sobre los recursos disponibles y contribuyó a dificultades entre las clases más bajas. En algunos casos esto condujo a situaciones como guerras por escasez de recursos ya que los ciudadanos competían para suministros limitados.

La revolución industrial cambió todo eso (mejor dicho, las revoluciones industriales). Hoy en día, Estados Unidos representa el 5% de la población mundial y el 21% de su PIB. Asia (menos Japón) representa el 60% de la población mundial y el 30% de su PIB.

Por lo tanto, una forma de leer el gráfico, en términos muy generales, es que todo lo que está a la izquierda de 1800 es una aproximación de la distribución de la población en todo el mundo y todo lo que está a la derecha de 1800 es una demostración de las divergencias de productividad en todo el mundo – el dominio de los medios de fabricación, producción y cadenas de suministro por el vapor, la electricidad y, en última instancia, el software que se concentró, primero en Occidente, y luego se extendió a Japón, Rusia, China, India, Brasil y más allá.

Una manera más optimista de hacer un resumen económico de los últimos 2 milenios es viendo el PIB per cápita.

Durante miles de años, el progreso económico fue en gran medida lineal y estuvo vinculado al crecimiento de la población. Sin máquinas o innovaciones tecnológicas, una persona no podría producir tanto con su tiempo y recursos.

Las recientes innovaciones en tecnología y energía permitieron que el efecto «palo de hockey» entrara en escena.

Primero sucedió en Europa Occidental y Norteamérica, y ahora está ocurriendo en otras partes del mundo. A medida que el acceso a la tecnología se iguala, economías como China e India – tradicionalmente algunas de las economías más grandes a lo largo de la historia – están ahora haciendo su gran reaparición.

Y eso hace que nos suban el IBI.