Decían los partidarios de Torra que la negativa de Rajoy a aceptar el nombre de dos consellers era un acto anti-democrático y una prueba más del “fascismo” del estado español… y resulta que el pasado domingo en la democrática república italiana el presidente del país decidió que no iba a aceptar el nombre de un ministro no porque no pudiera ejercer su función al estar en prisión, no porque estuviera acusado de algún delito grave, simplemente porque no le gusta cómo opina respecto al €. Aunque sea legal, esta decisión tan arbitraria –tomada según él pensando en los ahorros de los italianos- se le está volviendo en contra porque lo que está provocando es un aumento en la intención de voto de los partidos más populistas, un incremento del euroescepticismo de los italianos y… nervios entre los ahorradores. Muchas veces estos últimos años he comentado aquí que me parecía que el experimento del Euro no podría sobrevivir a otra crisis ya que si ha sobrevivido a la actual ha sido por el único -pero muy importante- motivo del alto coste económico que supone la salida de un solo miembro (no digamos ya la ruptura de la Unión) pero es que tal y como están las cosas podría ser que fuera al revés y que no es que el € no sobreviva a otra crisis, es que el deseo de algún gobierno de acabar con el Euro sea la causa directa que acabe provocando otra gran recesión.

Desde luego llama la atención que con todo lo que ha hecho el BCE desde 2012 por salvar las destrozadas economías de varios países eurozoneros, ahora haya más euroescepticismo que entonces. De hecho, BCE tiene 341 mil millones de deuda pública italiana, el 15% del saldo vivo. ¿Qué sería de Italia sin ese comprador, a qué tipos hubiera tenido que emitir en liras y con el único apoyo del Banco de Italia? Y si realmente quieren irse, ¿van a dejar de pagar al BCE –que al fin y al cabo somos todos los demás países- todo ese dinero? Está claro que es, a día de hoy al menos, un absurdo y que tan sólo planear un Italexit, ¡de la tercera economía más grande de la Eurozona! nos conduciría a un escenario devastador. Evidentemente casi nadie cree que vaya a pasar y a pesar de las turbulencias en los mercados –más que lógicas- no hay excesivo pánico. Quizás sea una muestra más de la excesiva complacencia y al final sí que pasen cosas porque aunque no se llegue a lo peor, un gobierno que viene con la idea de, a la vez, aumentar el gasto y exigir una reducción de la deuda (algo que ya intentó sin éxito Tsipras) seguro trae muchos quebraderos de cabeza a Europa. Y en cuanto a los mercados, en esta imagen de la rentabilidad del bono a 2 años italiano del último mes podemos resumir el movimiento: de cotizar en negativo hace 2 semanas a marcar el martes un ¡2,75%!: de una complacencia extrema (recordemos que el resultado electoral fue el 4 de marzo, desde entonces se sabía que no iba a ser un camino de rosas) a una sobre-reacción exageradísima viendo los tipos de interés de BCE

En España –por lo que el Ibex sufre una doble presión- la jugada de Sánchez de presentar a toda prisa una moción de censura para evitar que haya nuevas elecciones –que según los sondeos condenaban a su partido al tercer lugar- inmediatas y de paso aprovechar la oportunidad de ser presidente, además con el apoyo incondicional de Podemos (algo que no tuvo cuando quiso serlo en 2016) para ser elegido (luego ya veremos cuando toque gobernar) y conseguir mejorar su imagen con dos o tres medidas populares antes de elecciones para afrontar mejor las próximas generales, parece una jugada inteligente porque está agotando su probablemente última oportunidad de ser jefe de gobierno. Aún más astuta me parece la jugada de Podemos apoyando a Sánchez ya que si acierta, queda como generoso (y podrá exigirle muchas contrapartidas si quiere su apoyo para gobernar), y si fracasa quemará al líder del partido que le disputa directamente más votos. Todo tacticismo típico de todos los partidos políticos en el que el PP parece haberse quedado sin cartas (aunque nunca hay que dar por enterrado a Rajoy) y a C´s sólo le vale el que haya elecciones cuanto antes pero, como no tiene suficientes diputados para presentar una moción, necesita que otro grupo lo haga (otra ventaja táctica que sí tiene Podemos y que puede usar contra el PSOE si no le da lo que quiere).

Mientras escribo esto aún no sé el resultado de la moción pero es cierto que al mundo económico le preocupa su éxito y no por la salida de Rajoy y ni siquiera porque volveremos a quedarnos probablemente sin Presupuestos y seguro sin nueva financiación autonómica, sobre todo por cómo y con quién va a gobernar después (y contra un Senado con mayoría absoluta del PP). Parece claro que el mercado prefiere o bien que siga Rajoy (por muy débil que esté) o elecciones pronto de las que salga un gobierno de coalición C´s+PP o C´s+PSOE (que es el que llevo tiempo pronosticando) o incluso de alguno de ellos en minoría. Yo creía –lo llevo diciendo hace tiempo- que habría elecciones en mayo de 2019 descartando una legislatura completa, si se adelantan a 2018 y sirven para que se vaya Rajoy también las prefiero a un ejecutivo muy débil pero si lo hay pues habrá que darle al menos 100 días mínimo de confianza como a todos y tampoco creo que la economía (ni los mercados) se vayan a hundir porque gobierne Sánchez unos meses porque por suerte o por desgracia, los principales factores de impulso y de riesgo están en el exterior y no en España. La estabilidad política nacional es un factor importante pero mientras BCE siga ahí y el petróleo no se dispare (y esta semana ha bajado su precio), todo lo que veremos es volatilidad en el Ibex y la prima de riesgo y si acaso alguna décima de impacto en el PIB. De hecho, el año pasado el Banco de España publicó un estudio muy serio sobre el impacto en la economía de la incertidumbre política en épocas pre y post electorales en España y no encontró efectos significativos. Personalmente, me preocupa más el impacto de Italia.

“Estos días han sido una excelente ocasión para vender y olvidarse de la bolsa hasta después del verano” dije el pasado viernes y parece que tuve razón porque desde entonces se acumulan los factores negativos que, curiosamente, algunos ya se conocían entonces pero se obviaban. Finalmente, mayo está resultando ser un mes gris para Wall Street y rojo para la renta variable eurozonera. Tanto la fortaleza de la bolsa norteamericana como la debilidad del Euro (ahora ronda 1,17 pero estuvo casi en 1,15 contra el $) y el “techo” que ha hecho el precio del Brent (desde el que llegó a caer un 7% aunque ahora haya rebotado casi la mitad de esa caída), eran buenos argumentos para las subidas pero la crisis política italiana sumada a la española –y que también están notando mucho las primas de riesgo de ambos países y algunos más, por ejemplo la cotización de los bancos franceses que son los que más exposición tienen a la deuda italiana- han pesado más. Empezaba el mes con muchos temores por los mercados emergentes tras los problemas argentinos y su contagio a Turquía y ahora, como antes se hizo con Italia, esto se está minusvalorando a pesar de lo grave que también es. Curioso que llamen a las bolsas “indicador adelantado”, desde hace mucho tiempo lo único que indican es que piensan que la renta variable es inmune a todo. Y estoy seguro que no lo es. Eso sí, esta nueva “crisis” de deuda de la Eurozona vuelve a retrasar la expectativa de subida de tipos/fin de la política expansiva de BCE… lo que beneficiará al Euribor bajo a pesar del repunte inflacionario que estamos viviendo en la Eurozona en 2018 por la debilidad del € coincidente con la subida del Brent.

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