El 7 de noviembre de 1972 Nixon arrasó –una de las victorias electorales más abultadas en la historia del país- en sus segundas presidenciales consiguiendo más de 47 millones de votos a favor. El 9 de agosto de 1974, un año y medio después de su toma de posesión, se vio obligado a dimitir y suerte tuvo que el presidente que le sucedió lo indultó ya que lo más probable es que hubiera acabado en prisión. Su delito fue, básicamente, utilizar el aparato del estado para beneficio político suyo, desde escuchas ilegales a abusos de poder. El escándalo salpicó a un total de 69 personas, de las cuales 48 fueron encontradas culpables y encarceladas; muchas de ellas habían sido altos funcionarios del gobierno de Nixon. Ese es quizás el mejor ejemplo histórico de lo que es un estado de derecho de una democracia occidental: nadie está por encima de las leyes y si las incumples poco importa el número de personas que te hayan votado, debes responder por ello. No es la primera vez que en España alcaldes con mucho apoyo popular acaban en manos de la Justicia y en la actualidad tenemos dos expresidentes autonómicos –Chaves y Griñán, junto a 20 altos cargos más- que están siendo juzgados por un presunto delito. Nadie sabe si serán condenados pero es fácil suponer que si uno de ellos hubiera huido al extranjero se le perseguiría y lo mismo hasta habrían decretado prisión preventiva por riesgo de fuga a los demás. Así es como funcionan las cosas.

Los fanáticos en el fútbol en el fondo siempre están de acuerdo con las decisiones arbitrales que benefician a su equipo y en desacuerdo con las que lo perjudican pero no suelen reconocerlo con tanta claridad porque necesitan justificarse y son capaces de discutir, incluso ante unas imágenes clarísimas de la TV, que una zancadilla dentro del área no es penalti. Que haya personas que defiendan que porque alguien tenga un número determinado de votos no tiene obligación de cumplir las leyes, demuestra el gran problema de educación democrática de este país en el que mucha gente se comporta como fanáticos en lugar de reconocer la gran verdad: que pretenden que la justicia sólo tenga validez cuando beneficia a los suyos. Aunque lo disfracen defendiendo posturas indefendibles como argumentar que nuestras leyes son injustas o antidemocráticas cuando son similares a las de todos los países de nuestro entorno. Pocos son doctos en materias legales por más que a tantos les encante opinar pero es evidente que si la DUI hubiera tenido éxito hubiera reducido el tamaño, la población y la economía de España en casi una quinta parte y eso es algo muy muy grave y parece lógico que se quiera enjuiciar a sus responsables por ello. De hecho, estoy bastante seguro que si en un hipotético estado catalán, unos políticos –por muchos votos que tuvieran en sus circunscripciones electorales- montaran un referéndum ilegal para secesionar Tabarnia de Cataluña y después proclamaran una DUI, la justicia catalana también los perseguiría. Sé que en toda acusación hay muchos matices y seguro que la defensa en el juicio los explotará como es su deber y nadie sabe qué pasará, la justicia tiene un componente subjetivo que puede hacer, por ejemplo, que un juez de un país dictamine una cosa y otro juez de otro país la contraria. Lo malo es que todos sabemos que no se respetarán y acatarán sus decisiones sino que el juez que niegue una extradición será considerado por algunos un lerdo y por otros un genio legal y el que la acepte, por unos un vendido y por otros un  hombre justo. Y probablemente las alabanzas y las críticas también alcancen al poder ejecutivo de cada uno de los países.

Algunos querrán que todos sean extraditados, otros querrán que ninguno. A mi me parece comprensible que los independentistas deseen que la gente que les hizo creer que la independencia era posible y que se arriesgaron a ello (a pesar de lo chapuzas que fueron) no se enfrenten a la Justicia. Lo que entiendo menos son los argumentos que se utilizan para intentar justificar racionalmente ese deseo, a mi también me fastidia –volviendo al símil futbolístico- que el árbitro anule un gol de mi equipo pero si lo ha metido con la mano y lo estoy viendo, es absurdo intentar convencer al mundo de que el gol es válido. Y es normal que tengan puestas sus esperanzas en que no prosperen las €órdenes porque si lo hacen, lo que les queda a los acusados y a sus seguidores será confiar en la Justicia española –tras haberla insultado durante meses- y en que si son condenados por los delitos tan graves de los que se les acusa, posteriormente el gobierno del estado español –al que tanto han menospreciado- los indulte. Pero creo sinceramente que los acusados deberían empezar a cambiar su actitud, dejar de decir que se les acusa por sus ideas porque esas ideas las tienen muchos más que no son encausados, se enfrentan a la justicia por lo que hicieron y deben hacer autocrítica y asumir sus errores: desafiaron a la Justicia (basta ver la famosa foto de Puigdemont jactándose de no hacer caso a los requerimientos del TC) creyéndose por encima de las leyes (algo que algunos todavía creen), calcularon mal las consecuencias de sus actos creyendo que el estado español era más débil de lo que en realidad es y pensaron –quién sabe por qué- que iban a encontrar unos apoyos internacionales que no aparecieron. No olvidemos que -por más que ciertos sectores magnifiquen toda declaración comprensiva con el procés en el extranjero y a pesar de los graves errores de actuación y comunicación de nuestro gobierno- más de 5 meses después de proclamada la DUI, ni un solo país del mundo reconoce esa república catalana a la que ciertos comités dicen defender como si fuera algo real, entorpeciendo en sus “defensas” la movilidad y el progreso económico de los catalanes.

Lo de echar balones fuera y echar las culpas a otro de nuestros propios errores, y cambio de tema, también es muy común en el mundo de las inversiones. El 99% de los que invierten en bolsa lo hacen comprando y es curiosa la tranquilidad con la que se asume que las bolsas suban, por ejemplo, un 1% semanal cuando, si hacemos números y lo pasamos a anual, es una rentabilidad fabulosa y cuando los precios van al alza, no hay problema alguno y si alguno vende con beneficios en general siente que lo ha hecho bien, que ha sido habilidoso. Pero a la mayoría le es muy difícil asumir que las acciones que ha comprado están por debajo de su valor de adquisición y cuando eso pasa entonces aparecen las excusas externas. Y este año que está siendo negativo no iba a ser la excepción, es muy complicado que alguien asuma que se ha equivocado con lo fácil que es echar las culpas a otros. Últimamente está de moda cuando alguien pierde dinero en bolsa decir que es por culpa de los algoritmos. Lo curioso es que los algoritmos fastidian sólo a los 4 que especulamos en el corto plazo porque provocan unos movimientos muy fuertes y muy veloces pero no cambian las tendencias de medio y largo plazo que son las que interesan a los inversores.

En cuanto a la actualidad, el primer trimestre acabó con disgusto porque muchos índices bursátiles (lo vemos en la tabla gracias aPerpe) cerraron con rentabilidades negativas.

Para mi el gran error de gestores y analistas ha sido una vez más confundir los buenos datos económicos con la bolsa. Primero porque son dos cosas distintas y segundo porque algunas cotizaciones ya descontaban todos los datos macro positivos y algunos más. De hecho, Wall Street a mi juicio sigue estando caro. Lo que me resulta menos comprensible es el mal comportamiento de las bolsas eurozoneras y especialmente la española. Si la excusa para las primeras caídas era el repunte de rentabilidades en el mercado de deuda, resulta que España está emitiendo a tipos cada vez más bajos. Y no creo que la fortaleza del € sea suficiente excusa. De hecho, abril ha comenzado con más caídas en los EUA que en Europa. Ya nos avisaba la alta volatilidad de las dudas de los inversores pero sorprende que en un mes tan estacionalmente favorable, hayan comenzado las bolsas con bajadas. Para mi, aparte de la guerra arancelaria entre los EUA y China, los motivos son dos: uno es que quizás el buen comportamiento bursátil de la última semana de marzo fue un maquillaje de los fondos para recortar las pérdidas del cierre del primer tercio del año y por eso lo primero que hicieron al comenzar el mes fue deshacerse de esas compras y otro es que la estadística tan favorable a abril sucede sobre todo en la segunda quincena. En mi opinión, el gran “bolsusto” llegará más cerca del verano y no este mes pero, como ya dije en enero, creo que este no es un año para estar en renta variable.

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