El Foro de Davos es una cita anual organizada por el Foro Económico Mundial donde los principales líderes mundiales, junto a grandes empresarios de éxito y presidentes institucionales, además de infinidad de profesores y expertas personalidades mundiales, acuden a la ciudad de Davos para celebrar una Cumbre acerca de los temas más relevantes de la situación mundial.

El Foro Económico Mundial fue creado en 1.971 por el profesor de economía Klaus Schwab con el objetivo de que los empresarios europeos pudieran aprender de sus homólogos estadounidenses y es una organización sin fines de lucro, que no está ligada a intereses políticos, partidarios ni nacionales y que se encuentra bajo la supervisión del Gobierno Federal Suizo. Su principal organismo de control es el Directorio, formado por 24 miembros, escogidos de entre personalidades del mundo de la política o la cultura, normalmente. La misión del Foro está relacionada con “el compromiso de mejorar la situación del mundo”.

Está financiado por 100 empresas miembro, con voz y voto en las decisiones del mismo. La empresa miembro típica es una empresa global con más de cinco mil millones de dólares de facturación. Esto último puede variar por industria y por región. Además, estas empresas se clasifican entre las principales empresas de su industria o país y juegan un rol de liderazgo, según lo determinado por el comité de selección del Foro.

A sus reuniones acuden por invitación expresa los Directores Ejecutivos de las 1000 empresas miembro del Foro, además de políticos selectos, representantes de academias, organizaciones no gubernamentales, líderes religiosos y los medios de comunicación. Alrededor de 3.000 participantes de 110 países y 70 jefes de Gobierno se reúnen para el evento de cinco días y asisten a aproximadamente 220 sesiones del programa oficial. Los foros de debate tratan asuntos fundamentales de preocupación global (como conflictos internacionales, pobreza y problemas medioambientales) y sus posibles soluciones.​ Los medios de comunicación tienen acceso a todas las sesiones del programa oficial, y algunas de ellas se transmiten por Internet.

A la cita de este año han acudido innumerables caras conocidas. Desde Donald Trump, presidente de los EEUU, hasta el Rey Felipe VI, pasando por Theresa May, Angela Merkel, Emmanuel Macrón y todos los representantes políticos e institucionales de los principales países del mundo.

En la cita de este año, bajo el lema , se han pretendido encontrar formas de reafirmar la cooperación internacional en intereses cruciales compartidos como la seguridad, la economía global y el medio ambiente (de hecho, en 2.017, las pérdidas económicas por desastres naturales y provocados por el hombre alcanzaron los $ 306 mil millones).

En la lista de riesgos apuntados se ha fijado una atención particular en el problema de las desigualdades sociales, expuestas en el trabajo que el Foro elaboró en noviembre sobre el «Índice Global de Disparidad de Género». Y para dar visibilidad a este problema, por considerar que las desigualdades de género y de renta se han convertido en un reto sociopolítico grave en todo el mundo, se ha establecido que por primera vez la reunión esté copresidida por mujeres de relevancia a nivel político como Christine Lagarde y la primera ministra de Noruega, Erna Solberg, acompañadas por otras cinco mujeres que ocupan cargos importantes en el mundo sindical y en empresas especializadas en temas digitales, energéticos, financieros e incluso de análisis nuclear.

Los resultados del encuentro de este año se pueden resumir confrontando la conferencia inaugural del primer ministro de la India, Narendra Modi, con la conferencia de clausura del presidente norteamericano. El representante de la India, junto con los representantes de Francia, Alemania e Italia, enumeró los tres desafíos más importantes para la civilización tal como la conocemos: el cambio climático, el terrorismo y la reacción en contra de la globalización.

Modi, líder de la mayor economía de más rápido crecimiento en el mundo, así como la democracia más grande del mundo, también habló sobre las oportunidades y peligros de la tecnología, el plan de la India para luchar contra la desigualdad de ingresos, la creación de empleo y cómo el país “corta la cinta roja y despliega la alfombra roja” para el comercio internacional y la inversión.

Es decir, todo lo contrario de lo que ha venido defendiendo y practicando el presidente norteamericano en su primer año de mandato. Que ha tenido que defender su posición, con su ambigüedad característica, en la conferencia de clausura. Aunque antes ya se había asegurado el apoyo de Gran Bretaña e Israel, que no cuestionan su política aislacionista, además de llevar bajo el brazo el apoyo incondicional de las grandes empresas estadounidenses, también presentes en Davos, que tanto se han beneficiado de su reforma fiscal y de su política proteccionista.

Pero el foro también es un escaparate para que las asociaciones contrarias a los intereses económicos globales critiquen las posturas más mercantilistas. Greenpeace colocó la semana pasada una estatua de seis metros de la diosa griega Temis, imagen universal de la justicia, para recordar a las empresas su responsabilidad con el medioambiente y los derechos humanos. La ONG lanzó un informe de veinte casos en los que las empresas han tirado de lagunas legales y lobbys para lucrarse. ACS, DowDupont, Exxon, Monsanto oTotal eran algunas de las señaladas.

Otra de las más importantes en el panorama internacional, Oxfam, ha cargado nuevamente contra la desigualdad global. La brutal inequidad en la distribución de la riqueza hace que el 1% más rico tengo el 82% de la fortuna global. La pena es que esta protesta quede eclipsada entre los ecos de las fiestas que supuestamente han disfrutado los dirigentes de la ONG, o más bien, la coincidencia en el tiempo de las protestas con el conocimiento del escándalo.