Existe una tendencia a creer que la macroeconomía va por un lado y la economía doméstica va por otro. Algo así como el PIB sube pero mi PIB baja. ¿Es solo una sensación tuya o tiene algo de cierto? Piensa en cualquier empresa (o en ti mismo) e intenta hacer cábalas pensando cuánto más producen sus trabajadores que hace 15 años y cuánto cobran más que hace 15 años.

Según los datos del Banco de España, en los dos últimos años las ganancias de las empresas crecieron más de un 24 %, mientras que la retribución media cayó un 0,3 %. Este dato, de por sí llamativo se debería tomar con cuidado ya que venimos de unos años en la que muchas empresas han pasado de pérdidas a beneficios y eso altera mucho los porcentajes. Si una empresa ganó el año pasado 1.000€ y éste gana 1.000.000€ y tu sueldo pasa de 1.000€ a 1.100€, el titular sería que esa empresa gana mil veces más mientras que tu sueldo crece sólo un 10%.

Quizás una muestra de que tus sospechas están en lo cierto lo vemos en que el beneficio de las empresas ya supera el nivel previo a la crisis mientras hay casi 2.000.000 de ocupados menos. Aquí no hay trampas con los números, las empresas ganan lo mismo empleando a menos gente.

En la FED recopilan estos dos datos desde el año 1947 y en la siguiente gráfica podéis ver su evolución histórica.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la productividad, en términos de producción económica por hora, ha crecido en un factor de cinco, mientras que la compensación sólo se ha triplicado. Desde 1980, la divergencia ha sido especialmente marcada: la productividad se ha duplicado, mientras que la compensación sólo ha aumentado en un 50 por ciento.

Entonces ¿Cuál es la razón por la que los salarios no han subido tanto como deberían?

La respuesta implica corregir la pregunta ya que son varias las razones. Son muchas las fuerzas que están empujando en la otra dirección y dependen tanto del sector como del país a analizar. Tenemos la evolución tecnológica (y robotización), el poder casi monopolístico de algunas empresas, la externalización de la producción a oriente e incluso la reducción del poder de negociación de los trabajadores, o lo que es seguro, una combinación de todas ellas. Identificar y combatir cualquier fuerza que mantenga bajos los salarios debería ser un objetivo prioritario de todos.