Tengo un muy buen amigo que es un cargo en el ayuntamiento de Madrid. Le ascendió el actual equipo de gobierno pero no está afiliado a ningún partido por lo que, aunque la objetividad sea imposible, me fío más de él que de lo que pueda leer en la prensa sobre la política en la ciudad. Siempre me habla maravillas de Manuela Carmena, “una mujer muy trabajadora que está en política por vocación” pero también me habla bien de la oposición, de hecho él reconoce que se ha sorprendido del buen rollo que hay entre concejales de partidos diferentes, incluso me habla de asesores muy trabajadores. Dice que a nivel distrito, todos los representantes hacen piña para que la inversión en un evento o en una infraestructura, se quede allí y no vaya a otro, da igual el tema ideológico.

En cuanto a las luchas internas, según me dice es cierto que Carmena más de una vez ha dicho que se siente más respaldada por gente de IU que por los de Ganemos y, al ser jueza, lleva bastante mal los apoyos públicos de la dirección de Podemos a los ataques a las libertades y derechos humanos en la Venezuela de Maduro pero no ha habido ninguna lucha de poder importante hasta ahora que ella ha decidido no presentarse a la re-elección. Dicen que es el punto débil de Unidos Podemos, consensuar una postura –y un candidato- común cuando ellos son diferentes partidos y tendencias pero no lo veo diferente a lo que está pasando en el PSOE (y seguro en el PP si Rajoy no se vuelve a presentar): la batalla es por el poder, no por las ideas. Las primarias en el PSOE han sido el mejor ejemplo. Como dije hace algunos viernes la ideología es más una excusa que otra cosa, de hecho si eso fuera lo que causa las divisiones, en Ciudadanos, que es el partido que mayor ejercicio de equilibrio está haciendo para intentar situarse en el centro y vender renovación a la vez que sostiene al PPPSOE en varias administraciones, sería en el que hubiera más conflictos internos.

El caso es que me alegró lo que me contó mi amigo, que los políticos más allá de los discursos electoralistas o las simplificaciones (“neoliberal”, “chavista”, etc.) que se dicen en el Parlamento cuando saben que los graban, en cuanto llegan a una labor ejecutiva en muchas ocasiones se olvidan de temas ideológicos y miran juntos por el bien común (aunque por desgracia también se equivoquen a veces). Por eso alabé en su día la practicidad del PNV, aunque a muchos de sus votantes no les haya gustado que dé vida a Rajoy durante mínimo año y medio, seguro valoran los beneficios del acuerdo. Tampoco creo que pierda votos el alcalde de Cádiz por “traicionar” la postura de su partido de criticar las buenas relaciones con Arabia Saudí ya que sabe que de ellas depende el empleo de muchos habitantes de su zona. Y espero que si un alcalde del PP estuviera en una situación similar y tuviera que llevarse bien con Maduro para beneficiar a sus ciudadanos, también lo haga. Porque están ahí para servirnos a nosotros, no a sus ideas.

La reacción de varias administraciones, normalmente enfrentadas, trabajando juntas tras el atentado de hace unos días en Barcelona y Cambrils, es un buen ejemplo. Por desgracia, en España tenemos, sobre todo últimamente, la costumbre de politizarlo todo y la buena labor de muchos funcionarios públicos se empaña con discusiones estériles de responsables políticos. En cuanto ocurrió el atropello en las Ramblas empezaron en las redes sociales los debates de unos y otros bandos intentando sacar réditos a sus posiciones gracias a la multitud de intervinientes haciéndoles el juego demostrando lo divididos que estamos como país incluso tras una desgracia. A pesar de que es tentador entrar en ese juego (especialmente con los que pocos días antes pintaron cerca de mi casa “vosotros los turistas sois los terroristas” frivolizando sobre algo tan grave) no entraré en eso pero sí me gustaría decir que aunque es cierto que debía haber habido bolardos, que es lamentable que unos tipos acumulen bombonas de butano en una finca y nadie lo encuentre sospechoso y que la coordinación entre fuerzas de seguridad a nivel nacional y europeo es mejorable, la seguridad absoluta no existe y siempre se van a cometer errores, más cuando los culpables ni siquiera eran sospechosos de radicalismo porque eran novatos (y sin ningún signo externo de radicalización) captados por una figura religiosa (¡!). No podemos olvidar que nuestras fuerzas de seguridad han conseguido evitar ataques islamistas en España durante 13 años cuando sí ocurrían en nuestro entorno geográfico, y eso es un gran acierto de gestión.

En cuanto a los mercados pocas novedades y casi todas el martes: Wall Street tuvo su mejor sesión desde abril y ese mismo día Berlusconi apuntó a una posible divisa paralela al € (como grafiqué no hace mucho Italia es el país que peor desempeño ha tenido desde que existe la moneda única), algo que provocó algo de volatilidad durante algunos minutos pero no fue tomado en serio. Y poco más, ni siquiera Draghi consiguió mover esto puesto que todo lo que dijo era previsible. En resumen, una buena semana en un mes bastante gris. Destacaría como negativo que el crudo Brent cada vez está más caro (casi un 10%) que el West Texas, lo que unido a la fortaleza del € hace a la Eurozona menos competitiva al pagar más por la misma energía. Como imagen, el desglose de un sueldo mileurista

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