Aunque es algo que no tiene mucho sentido, hay quien cree que en 1917 Lenin triunfó porque el pueblo ruso, en su mayoría analfabeto político, se había dejado seducir por el comunismo. Pero no fue así, el cambio ocurrió porque la gente pasaba hambre. Por supuesto hay más razones pero las económicas son las fundamentales. Con el paso del tiempo a la URSS le pasó como a Rajoy la pasada legislatura, que aunque mostraba unos datos macro muy buenos mucha gente no era capaz de percibirlos porque su calidad de vida no mejoraba, del mismo modo la URSS tuvo grandes avances históricos: el vuelo de Gagarin, la Bomba H, cientos de medallas olímpicas… un país al borde del medievo en unas décadas pasó a ser la segunda potencia mundial y a bastante distancia del tercero pero al final, 70 años después de la Revolución, la escasez de productos básicos era tal que había que hacer cola hasta para comprar pan. Al final el comunismo no cayó –aunque por supuesto influyeron- por la ausencia de libertades ni por la represión, fue porque era evidente que en el Oeste de Europa se vivía mucho mejor que en el Este. Es decir, ni su llegada ni su fin fue por ideología.

El mejor ejemplo lo podemos ver en China: hicieron su revolución que, como en Rusia, fue una guerra civil que culminó en 1949. Ni diez años después empezaron las grandes hambrunas y de hecho el país sufrió carencias de alimentos hasta que no volvió a permitirse la propiedad privada y comenzaron a abrirse al comercio internacional. En realidad fue una contra-revolución de las autoridades que transformó a China hasta lo que es hoy: una dictadura teóricamente comunista que adora el capitalismo y el libre comercio. El tema ideológico es lo de menos, da igual que sea una grandísima contradicción, como la economía va bien el pueblo acepta el déficit de derechos y libertades civiles sin mucho problema. Ni izquierda ni derecha: bolsillo. Pocos recuerdan ya la matanza de Tiananmén.

No somos conscientes de hasta qué punto las ideologías son, para la mayoría, excusas que sirven para justificar lo prosaico que resulta cambiar las cosas simplemente para intentar vivir mejor. Trump ganó, con casi 3 millones de votos menos, porque consiguió vencer en los estados más industriales, donde mejor llegó su mensaje, claramente económico, de conseguir más empleos y mejor pagados gracias al proteccionismo. Y muchos de los que le votaron eran obreros que probablemente jamás hubieran optado por un candidato republicano. Algo similar le ocurre a los apoyos que tiene Le Pen entre votantes similares.

Y si en 5 años hay otra crisis en Francia, es muy posible que Le Pen acabe ganando, como es muy probable que Unidos Podemos gane en España si hay otra recesión. No es que los franceses se vuelvan neofascistas ni los españoles neocomunistas, eso es lo de menos, lo que importa es que hay alguien que tiene el suficiente atractivo para ofrecer un cambio radical y millones de votantes prefieren arriesgarse. Desde luego entiendo que en la Francia de 1789 o en la Rusia de 1917 hubiera tan poco que perder que una Revolución atrajera tanto. Lo de ignorar que franceses y españoles vivimos en 2 de los mejores países del mundo para vivir y arriesgarse a perder lo muchísimo bueno que tenemos por una arriesgadísima apuesta, lo entiendo menos. Pero el caso es que al final es la economía el factor fundamental. De hecho, creo que no hay duda en que con los datos económicos de la segunda legislatura de ZP a Rajoy no le perdonarían los casos de corrupción que hoy sí que muchos le disculpan.

En cuanto a los mercados, semana marcada por las notables caídas bursátiles de ayer y el rebote del 40% en la volatilidad del S&P500 de las últimas horas. Este es el agosto que tantas veces he repetido es habitual y no el de la absurda tranquilidad -que ignora hasta los riesgos de una guerra nuclear- que estábamos viendo las últimas semanas. Y eso que sigue el buen tono general porque lo cierto es que la temporada de publicación de resultados empresariales del segundo trimestre y las previsiones para el resto del ejercicio, especialmente en los EUA, han resultado muy positivas pero en Europa hay sombras: una es la fortaleza del € (aunque parece que 1,19 marcó un techo y ahora está en 1,17XX), otra es la debilidad técnica del Dax alemán y la más cercana es la incógnita del mercado español ya que Rajoy parece decidido a que no se celebre el referéndum convocado en Cataluña y no creo espere a Septiembre por lo que los nervios deberían aumentar por el veto y la reacción posterior aunque hay que reconocer que el Dinero (sí, en mayúsculas) no parece preocupado por el conflicto Generalitat/gobierno central y ni la prima de riesgo se tensiona ni hay ningún tipo de presión bajista sobre las cotizadas catalanas. Las materias primas y el mercado de deuda están teniendo un agosto extrañamente tranquilo. Como imagen, podemos ver cómo en crecimiento el país peor parado de Europa los últimos 20 años es Italia

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