A lo largo del año hago varias veces el trayecto en avión Barcelona/Málaga y, contra la lógica climática, el billete de Junio me sale más barato que el de Noviembre, ¿Por qué pasa esto? Porque en invierno sólo vuela Vueling mientras que a partir de Semana Santa también hay trayectos diarios de Ryanair. Los beneficios de la competencia, del fin de los monopolios, suelen traducirse en mejores servicios y precios para los consumidores. Hay quien confunde eliminar monopolios con las privatizaciones y no es así. La televisión dejó de ser un monopolio para beneficio de todos y nunca ha habido más televisiones públicas que ahora, Correos sigue siendo pública pero está muy bien que también tengamos –por ejemplo- a MRW y UPS.

También hay el caso contrario, las empresas se privatizan pero en realidad no hay competencia y el monopolio se convierte en un cártel de unas pocas compañías, como ha pasado en España con el sector eléctrico los últimos 20 años. Durante el franquismo el precio estaba fijado por el gobierno pero había más empresas diferentes que ahora. En la actualidad el precio en teoría es libre pero apenas difiere entre empresas y los impuestos son la mayor parte del precio final al consumidor. En Alemania hay unas mil compañías suministradoras de energía eléctrica. Eso sí es competencia.

El taxi es un servicio caro, el servicio de transporte de mayor coste por kilómetro. Incluso a veces es más costoso el taxi al aeropuerto que el billete de avión. Que llamen servicio público a algo tan inaccesible a tantos bolsillos los mismos que se pasan el día diciendo que en España somos mayoría los temporales que cobramos 700€ al mes es de una incongruencia enorme. Puedo entender que el botín de votos de los 70 mil taxistas españoles más familia y amigos sea muy apetitoso pero intentar justificar la situación especial del taxi argumentando que es un sector estratégico roza el ridículo.. Más estratégica es la sanidad, la educación o la alimentación y en todos esos sectores hay variedad de suministradores para beneficio de la mayoría. ¿Alguien a estas alturas entendería que sólo tuviéramos un supermercado donde poder hacer la compra? Hay más consumidores del taxi que taxistas luego mejorar el servicio ofreciendo más alternativas a mejor precio beneficia a más españoles que no hacerlo. Y pasará antes o después. Todos deberíamos tener derecho a contratar al chófer privado que nos dé la gana, igual que deberíamos tener varias compañías ferroviarias para elegir, como pasa con los aviones.

Y es lógico que los taxistas defiendan sus privilegios tras tantas décadas disfrutándolos y entiendo sus protestas pero no puedo solidarizarme con ellas porque los monopolios deben desaparecer. La solución es fácil: hacer un calendario de retirada de privilegios lo bastante amplio, similar al que se hizo con los alquileres de renta antigua, para que la transición sea menos traumática o un sistema de compensaciones como pasó en Australia. Pero no caigamos en politizar esto, es un síntoma de los tiempos, no ideología. No tiene sentido castigar a Google por el daño que hace a los vendedores de enciclopedias ni eliminar el correo electrónico porque daña a los carteros. Todo va tan rápido que inventos que hace pocos años eran muy novedosos y baratos, como los sms, han sido desplazados por otros aún mejores –Telegram y Wahtsapp por ejemplo- que además son gratuitos. Y antes de que nadie me diga algo, por supuesto que todos paguen sus impuestos correspondientes, que parece mentira que haya siempre que puntualizar algo tan obvio.

En cuanto a los mercados, el ascenso del €/$ -por encima de 1,17 ya- ha hecho mella este Julio en las bolsas eurozoneras aunque la fortaleza del sector tecnológico de Wall Street y las medidas a la desesperada de la OPEP que han llevado al Brent a recuperar los 50$ por barril, están sirviendo de contrapeso y evitando cesiones más grandes. Extraño es ver la volatilidad del S&P500 en mínimos de 24 años justo en mitad del verano, época históricamente volátil, y con avisos del FMI acerca del decepcionante crecimiento USA, las tensiones políticas de un presidente cada vez más cuestionado y los vaivenes de los mercados de deuda globales, temerosos del fin de las políticas ultra-expansivas de los bancos centrales tras las subidas de tipos de la FED. Y encima llega agosto y la bajada de volumen que siempre conlleva… intuyo que esta calma aparente no durará mucho más tiempo. Como imagen, y para cambiar de tema, unos números extraídos de este interesante informe en el que se puede ver cómo en España los viejos partidos han nutrido de votantes a los nuevos pero no hay apenas diferencia entre los dos grandes bloques ideológicos

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