Hoy acaba el primer semestre del año y si toca hacer balance este no puede ser otro que positivo, tanto por las cifras en sí como porque se han superado las expectativas y tanto en la economía real como en los mercados financieros. Aunque lo cierto es que es una visión parcial, en economía esa sensación la tenemos porque la Eurozona y sobre todo España lo ha hecho mejor de lo esperado; sin embargo, Reino Unido y los EUA han crecido menos de lo previsto a pesar de las subidas en sus bolsas, y China ha cumplido pero pocos creen sus datos y su bolsa (aunque la de Hong Kong está disparada) sí que valora más los riesgos y no ha tenido tan buen 2017 como las demás. Los que sí están teniendo un muy buen año son los países emergentes destacando sus bolsas sobre todo porque vienen impulsadas tras la fuerte caída que tuvieron a finales de 2016 tras la victoria de Trump.

Lo de los emergentes se puede explicar en que Trump, a pesar de aparentar ser el mismo que en campaña por sus formas, no ha tomado –aún- ninguna decisión económica importante que suponga un cambio. Incluso en política exterior se ha mostrado bastante diplomático con China, reduciendo con ello el riesgo de una crisis comercial global. Por otra parte, la debilidad del $ está ayudando. Esta debilidad es quizás lo más sorprendente para mi de este semestre. Y no es sólo porque va contra la lógica (la FED sube tipos mientras Japón y el BCE continúan sus políticas expansivas), es que el que especula por ejemplo comprando € y vendiendo $, tiene lo que se llama el carry trade en contra. Me explico, el que tiene dólares puede conseguir un 1,20% de intereses por su dinero cada día pero si los cambia por € debe pagar un -0,35% por mantenerlos. La diferencia es clara, sólo con una subida constante del €/$ (que está ocurriendo, estos días ya ha cotizado por encima de 1,14) merece la pena algo así.

Quizás lo más positivo, por lo que nos atañe, sean las cifras españolas. No sólo no desaceleramos, es que empieza a apuntar que de nuevo el PIB crecerá más del 3%, cada vez se crea empleo más rápido (y no sólo en verano y no sólo temporal) y a pesar del Bréxit seguimos mejorando exportaciones y llegan más turistas (parece que 2017 batirá otra vez el récord); el abaratamiento del crudo ha frenado las tendencias inflacionistas, los tipos de interés siguen muy bajos y hasta la desaparición del sexto banco del país ha sido bien digerida por los mercados. Es probablemente el mejor primer semestre desde 2008, cuando aún muchos negaban la crisis. Y no sólo por datos macro o por la confianza de los inversores, la mayor actividad económica se palpa en casi todas las facetas cotidianas y estoy seguro que este verano se notará en un mayor consumo del turista nacional. A ver lo que dura este “momento dulce”.

En el ámbito político, en Francia no ganó Le Pen, España sacó adelante sus Presupuestos y aunque inquieta Italia, en las alemanas de Septiembre no parece que vaya a haber sorpresas. Sin embargo, así como hasta ahora la política ha ayudado a un buen 2017, también son el riesgo mayor para lo que queda de año. En el ámbito internacional Trump, tanto si aplica alguna de sus polémicas medidas contra el comercio global como si logran cargárselo internamente, puede variar el rumbo tanto de la economía como de los mercados este 2017 y desvanecerse esta extrema complacencia que existe; en el ámbito nacional, la convocatoria del referéndum en Cataluña puede provocar una gran inestabilidad en España. Según mis fuentes los independentistas están –aunque no lo reconozcan- preocupados por el escaso apoyo internacional que tienen pero esperan que una “airada” respuesta de Rajoy cambie eso, puedan reforzar el mensaje –ya enviado por Guardiola- de lucha contra un “estado autoritario” y despertar más simpatías en el exterior. Mientras, Rajoy puede o usar la legalidad vigente y el suficiente apoyoparlamentario para prohibir la consulta o dejar que ocurra y ningunearla como hizo con el 9N. El problema es que si aumenta la participación y sólo votan los convencidos, una amplia mayoría del Sí podría desembocar en una DUI ya que Puigdemont tiene muy poco que perder vistas las encuestas que hunden a su formación en intención de voto. Así que lo más probable es que Rajoy haga algo durante este verano que impida el referéndum. Las consecuencias son imprevisibles pero podrían amargar el momento dulce del que hablaba antes.

 

En cuanto a los mercados esta semana, el viernes El BCE declaró insolventes a Veneto Banca y Banca Popolare di Vicenza y pasó el tema al Mecanismo Único de Resolución (MUR) que decidió liquidarlos con ayudas públicas que tendrán coste para el contribuyente italiano (gran diferencia con el caso Popular). Otra señal más del riesgo de invertir en bancos en la Eurozona… y de la arbitrariedad de la aplicación en cada país de las normas de la UE. El caso es que lo del dinero público destinado para sanear bancos gustó a las bolsas pero Draghi el martes hizo un discurso en el que habló de la “normalización gradual de la política monetaria” y eso, aparte de disparar el valor del €/$ y provocar alzas de rentabilidad en los bonos, no gustó demasiado a las bolsas (de hecho, el miércoles BCE puntualizó las palabras de Draghi diciendo que le habían malinterpretado para calmar los ánimos). Si a eso se suma el nuevo ciberataque, que demuestra que el anterior no fue sólo una anécdota (en su día critiqué la enorme complacencia de los mercados ante algo tan grave) y los ajustes de fin de trimestre, la semana no ha resultado muy positiva. Como imagen la evolución de la tasa de temporalidad en España (el 73,8% de los trabajadores son fijos), bastante estable durante la crisis y por debajo de como estaba antes pero sin embargo está disparada entre los más jóvenes:

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