Siempre me han llamado la atención las palabras de los comentaristas tras un partido de baloncesto que ha finalizado con una diferencia de un par de puntos; en su mayoría, una vez ha sonado la bocina del final empiezan a decir que el que cayó derrotado tuvo problemas en controlar el rebote o en el acierto en los tiros libres o lo que sea…. cuando al final todo ha dependido de un triple que no entró por un centímetro y que si lo hubiera hecho habría generado que fuera el rival el receptor de esas mismas críticas. Pero claro, algo hay que decir y el vencedor recibe elogios y el que no ha vencido, lo contrario. Sin embargo, cuando la diferencia es tan estrecha creo que se debería relativizar un poco y no sacar demasiadas conclusiones y sobre todo que no sean demasiado simples.

Algo así creo que está pasando tanto con la victoria de Trump como con el Bréxit. Trump obtuvo 62.985.105 votos de una población total de 324 millones con 231 millones inscritos para votar. Hillary consiguió 65.853.625 votos pero debido al sistema electoral norteamericano perdió las elecciones. Todo legal y no admite dudas pero es evidente que es un resultado ajustado y que sacar conclusiones sobre el pensamiento total de los norteamericanos es un poco atrevido, así como afirmar que el principal motivo para votar a Trump, un empresario de derechas que anuncia rebajas fiscales para los más ricos, es la “desigualdad de rentas”. Digo yo que habrá otros asuntos como la candidata rival (¿hasta qué punto algo único como ser mujer y cónyuge de un expresidente le ha podido restar votos… o simplemente su falta de carisma?), el que se quisiera un cambio tras 8 años de gobierno demócrata (no olvidemos que los republicanos, no sólo Trump, ganaron las elecciones) o el atractivo de Trump por ser un candidato políticamente incorrecto…

Tampoco me creo que el ajustado resultado del Bréxit se deba a temas exclusivamente económicos, se demostró que el voto rural de personas mayores fue el que más apoyó el Bréxit por lo que veo factores ideológicos como el rechazo a los emigrantes o el atávico aislamiento británico respecto al “continente” como puntos más importantes. Si a eso sumamos que los jóvenes, los más europeístas pero también los menos implicados en la política, se creyeron las encuestas y se abstuvieron en exceso, se explica el muy ajustado resultado. ¿Es que si hubiera ganado Hillary y se hubiera votando No al Bréxit eso hubiera significado que todos estaban contentos con lo que hay? Todos tendemos a caer en el error de simplificar demasiado temas que son muy complejos. No todo es un castigo al sistema económico actual ni a la globalización. Austria va muy bien y en las últimas elecciones los partidos tradicionales fracasaron, en España la economía iba bastante bien cuando ganó ZP por vez primera pero en los electores pesaron otras cosas….

Mi teoría es que la economía es determinante en tiempos de crisis pero pasados estos, hay otros muchos factores que hacen que sea muy complejo simplificar. Ni la victoria de Trump ni el Bréxit tienen por qué tener como lectura que el sistema económico actual es el peor y está naciendo uno nuevo porque el sistema es el mismo, ni Trump es un revolucionario ni un Reino Unido fuera de la UE supone una transformación global. Ni siquiera el “cambio político” que parecen demostrar los denominados “populismos” y “extremismos” en Europa es novedoso. Que en Austria casi gane un ultraderechista ya pasó en 1999 cuando un partido similar fue el segundo partido más votado en unas generales, el padre de Marine Le Pen ya pasó a la segunda ronda de las presidenciales francesas en 2002, el lío político italiano es lo normal desde siempre… Y ningún partido de los denominados “populistas” parece que tenga opción de gobierno en ningún país y donde si gobierna, Grecia, no han demostrado nada respecto a los “tradicionales”. No digo que en un futuro no pueda haber victorias electorales de partidos anti€, ultraderechistas, ultraizquierdistas o transversales en Occidente (en mi opinión dependerá de la situación económica) pero de momento ni Trump ni el Bréxit (que parece que empezará oficialmente el 29 pero no será efectivo hasta 2019) suponen ningún cambio real. Para mi ambas son malas noticias, nada más.

Y para los mercados financieros, ni eso. La verdad es que la idea que tienen muchos acerca de Trump (que un viejo empresario de derechas no hará nada que vaya contra los negocios) parece ser la misma que tiene el gran capital, feliz de invertir esperando las bajadas de impuestos prometidas (que serán cubiertas con más deuda pública). En cuanto al Bréxit, no es difícil deducir que traerá problemas económicos pero no bastan contra unas bolsas que siguen recogiendo ese exceso de liquidez procedente de los bancos centrales, aparte de que los primeros datos del año están saliendo mejor de lo esperado. En resumen, optimismo en las bolsas (son inmunes hasta a un atentado en Londres), el € fortaleciéndose a pesar de los bancos centrales con la excusa de la supuesta mayor estabilidad política en la Eurozona y el crudo que ha cambiado su tendencia alcista por otra en la que remolonea en torno a los 50$ barril. Y como imagen las asociaciones europeas de países, veremos dónde queda Reino Unido tras las negociaciones con la UE:

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