La víspera de Nochebuena parece un buen momento para hablar del consumismo pero también de lo difícil que es ser coherente. Por ejemplo, yo estoy en contra del agotamiento de recursos que hacemos para crear productos innecesarios y además soy una persona austera, odio la Navidad entre otras cosas porque mucha gente se siente obligada a consumir más, a hacer regalos por compromiso… incluso a fingir ¿quién no ha comprado, por ejemplo, un cava que no adquiere a lo largo del año porque en el fondo no le gusta su sabor? Y sin embargo, si queremos pleno empleo y mayores salarios más nos vale que la gente no piense como yo y consuma como si no hubiera un mañana porque si por ejemplo el Corte Inglés baja sus ventas un 20%, no contratará ni pagará mejor a sus empleados. Es toda una contradicción.

También es difícil ser coherente con el tema de los rescates. Yo por ejemplo tengo claro que si una empresa privada fracasa es porque no tiene el favor del consumidor y por lo tanto debe cerrar y que sus pérdidas las asuman sus dueños. Sin embargo, hace unas semanas dije que era absurdo descontar una posible quiebra del Deutsche Bank (de hecho, desde el día que lo escribí la acción ha subido casi un 80%) y entendía que, si hiciera falta. Merkel no dejara caer a DB porque las consecuencias de algo así serían más caras que el dinero que el saneado estado alemán pudiera gastarse en comprar una participación en la entidad. Y es que es fácil ser dogmático escribiendo artículos pero hay que ponerse en el lugar del gestor que tiene que lidiar muchas veces con situaciones que van contra sus propias creencias. Además, hay rescates que son rentables. Por ejemplo, el plan PIVE no deja de ser un dinero público destinado a un sector privado: una mayoría de ciudadanos que no quieren cambiar de automóvil financia a quién si quiere. Y si hacemos números resulta que la Hacienda española sale ganando con ese rescate por el empleo creado/mantenido, el impuesto de matriculación, las tasas de los combustibles, las ITV´s etc.

También hay rescates inevitables como las autopistas que nos acabamos de quedar ya que éramos avalistas debido a las condiciones que el gobierno de turno firmó en su día (ya pasó con el caso del Castor) por lo que no rescatarlas nos hubiera resultado caro y hubiéramos perdido unas infraestructuras, que hemos adquirido a un precio bastante bueno, que sin mantenimiento no valdrían nada en unos años. Además, hay muchos rescates de los que no se habla pero que suponen muchos millones de dinero público al año. Por ejemplo, cada año cubrimos las pérdidas de RTVE ¿Y por qué? Podría entender una televisión con un contenido cultural que prescindiera de los beneficios por su utilidad social (¿la 2?) pero la 1 tiene en su programación series de ficción, películas norteamericanas, concursos… nada que no ofrezcan el resto de cadenas privadas que para colmo sí ganan dinero. Entonces, ¿por qué no eliminarla? Pues seguramente por el coste en votos porque, y volvemos a las contradicciones, la gente no suele aplaudir a los políticos que reducen el gasto en ocio, aunque suponga un despilfarro cuando hay necesidades más importantes. El mejor ejemplo son los municipios de mediano tamaño: que se le ocurra a algún alcalde decir que no va a haber fiestas un año para destinar el dinero a reducir deuda, a ver si así consigue más votos…

También hay rescates “sociales”, por ejemplo al carbón. Millones gastados en un producto caro y contaminante para ayudar a unas comarcas en concreto. Es una filosofía similar a la del PER andaluz o incluso de los 426€ actuales que se dan sin exigir a cambio ni una búsqueda activa de empleo ni la realización de cursos de formación ya que lo que buscan es básicamente evitar un estallido social. Algunos estarán a favor, otros en contra pero también son rescates. Como los que cada año se hacen con el metro de Madrid o Barcelona que sólo sería rentable con unos precios tan prohibitivos que tienen asignada una millonaria subvención a fondo perdido. Y dudo mucho que algún día un gobierno los retire por su alto coste en votos. Estoy convencido que con una buena gestión todas esas subvenciones/rescates podrían reducirse sin apenas coste social pero ¿alguien conoce a algún buen gestor que gane elecciones en España prometiendo algo así?

En cuanto a los mercados, se cumple lo dicho el viernes pasado: una vez vencidos los derivados del último trimestre y estando las bolsas en máximos anuales, el trabajo ya está hecho y no parece haber interés en nada más. Queda como incógnita si darán un último empujón al Ibex para que cierre en positivo o al menos cotice en algún momento en positivo este año. Teniendo en cuenta el gran mes que está teniendo Telefónica y lo bien que han asumido los bancos en bolsa la sentencia de las clausulas suelo, el maquillaje alcista tiene muchas posibilidades de cumplir al menos uno de esos dos objetivos. Acabe como acabe 2016, en esta imagen se puede apreciar el enorme diferencial perdido del Ibex respecto al Dow Jones: de cotizar el español por encima del norteamericano a comienzos de 2009 a hacerlo a menos de la mitad a finales de 2016

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