Ya comienza el flamante ejecutivo de Rajoy a dar sus primeros pasos en buscar de demostrar actividad, tras el largo parón de casi un año de gobierno en funciones. Uno de los frentes en el que más actividad parece que va a haber es en lo referente al mercado laboral. El Ministerio de Empleo está comenzando a mover fichas azuzado, por un lado, por la imperiosa necesidad de demostrar actividad y, por otro, por los acuerdos de investidura firmados con Ciudadanos.

Es por eso que ya se hayan adelantado los grandes objetivos en materia de empleo que se perseguirán esta legislatura:

  1. Consolidar la recuperación del empleo.
  2. Mejorar la gestión de las políticas activas de empleo en colaboración con las Comunidades Autónomas.
  3. Asegurar y reforzar la sostenibilidad y suficiencia de las prestaciones.
  4. Trabajar en la integración en el mercado laboral de los inmigrantes.

Y ya, de manera inmediata, y para que esos objetivos no se queden en grandilocuentes y bienintencionadas palabras, se avanzan ya medidas concretas para avanzar en el camino hacia el objetivo final.

Así, en consonancia al acuerdo con Ciudadanos, se va a proceder al estudio de la posible implantación de la conocida “mochila austriaca”. Es decir, la creación de un fondo de capitalización para los trabajadores, al que puedan recurrir a lo largo de su vida laboral si son despedidos (o por otros motivos como podría ser la formación o la movilidad geográfica), o bien cuando llegue el momento de su jubilación. Ahora, el Gobierno parece estar dispuesto a estudiar esta posibilidad.

Pero, además, y esta es por ahora la medida estrella, la Ministra de Empleo ha avanzado que el Gobierno impulsará el diálogo en el Parlamento para la elaboración de un Pacto Nacional para la conciliación y la racionalización de horarios. La primera consecuencia de este Pacto será la posible adopción de una jornada laboral que termine a las seis de la tarde. Ésta será una de las prioridades de su Departamento. El objetivo final, posiblemente la implantación de un sistema como el alemán, que permite la flexibilidad horaria con permanencia fija en el puesto de trabajo desde las 9 a las 15:00 horas.

Sin embargo, a pesar de la posible espectacularidad del anuncio, es muy posible que en nada notemos la implantación de tal medida. El hecho de fijar el término de la jornada laboral a las seis de la tarde es contradictorio con la realidad de una economía en la que los servicios pesan mucho. Es más, para un país orientado hacia el turismo, la posibilidad de convertir las ciudades españolas en desiertos a partir de las seis o las siete de la tarde, como sucede en otras muchas del resto de Europa, supone eliminar un elemento atractivo para los visitantes al tiempo, hecho que debería provocarnos un escalofrío poco saludable.

Nuestra Administración hace tiempo que, salvo contadas excepciones, ya cumple con esa medida (estos funcionarios pioneros…). Al igual que buena parte de las empresas industriales o las dedicadas a servicios financieros. Aun así, en el horario de oficina (que es el que ocupa el centro de atención de la medida), aunque esta medida ya se aplica en muchos centros de trabajo, el resultado es casi siempre más teórico que práctico. Es un hecho cultural el tratar de demostrar la implicación en el trabajo con las horas fuera de horario dedicadas al mismo. Siendo los jefes los primeros en estar interminables horas en su puesto y en juzgar por ese baremo a sus empleados. En este caso, la implantación de esta medida, si no va acompañada de algo más, sólo servirá para hacer chistes de empresa.

En cuanto al sector del comercio, ocio y hostelería, el intentar ampliar esa medida a sus horarios de trabajo es algo que, por imposible, debe provocar más risa que preocupación por la posible dificultad de su implantación. De hecho, este sector necesita un horario lo más amplio posible para que les sea rentable a las empresas el establecimiento de turnos de trabajo, lo que posibilita una vida casi normal a sus empleados.

Como siempre, autónomos y pequeños empresarios que no pueden permitirse el contratar a nadie más son los que se con más escepticismo pueden recibir este anuncio. Taxistas que realizan turnos de 10-12 horas, propietarios de pequeños establecimientos de cara al público y, sobre todo los trabajadores de los bares, que saben que serán los receptores de estos afortunados que acaben sus respectivos trabajos a las seis.

Pero, aun así, Ana Pastor, la presidenta del Congreso, se ha apuntado rápidamente a la medida y ha concluido que la Cámara Baja debería “dar ejemplo”. Y, aunque no ha anunciado medidas concretas, ya ha mostrado su disposición a que sus señorías sean los primeros en demostrar las bondades de la nueva medida. Estoy convencido de si, además, tal medida fuera acompañada de una subida salarial, hablaríamos de aprobación con ovación y vuelta al hemiciclo.