Tras aguantar la noticia durante meses, el ejecutivo en funciones de Rajoy no ha podido seguir silenciando la propuesta del exministro Soria para optar a un puesto de ejecutivo para el Banco Mundial. Ha bastado su designación, que no aún su nombramiento, para que las críticas hayan caído de todos lados, incluidos determinados sectores del Partido Popular.

La intención de Soria de proponerse como candidato ya era conocida hace meses, así como la aceptación del ministro de Economía, Luis de Guindos, aunque se desmintió en su momento porque en aquellos momentos electorales no era plan que la noticia se oficializara. Ahora, con el tiempo acabado (el plazo para proponer al candidato acaba este viernes) y siendo la derrota parlamentaria de Rajoy un hecho (ya trabajan los equipos de los partidos para adaptar villancicos a eslóganes de campaña), Soria será propuesto por el Gobierno de España para ocupar una de las 25 plazas de director ejecutivo del Banco Mundial.

El caso es que, según el actual ministro de Economía “El puesto no es político, es estrictamente administrativo, Soria ya dimitió de todos sus cargos políticos y reingresó en el cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, lo pidió y sería ilegal habérselo negado, porque no está ni imputado ni inhabilitado”. Y lo que no se puede negar es que el currículo profesional y político de Soria le acredita perfectamente para el puesto por delante de otros compañeros de oposición con menos antigüedad o relevancia en su cargo en la Administración. Se da la circunstancia de que el antiguo número dos de Soria en el Ministerio de Industria, el secretario de Estado Alberto Nadal, también técnico comercial, había solicitado esa posición en el Banco Mundial y al final retiró su candidatura.

Por tanto, todo es legal, lícito y sin tacha. Pero ¿por qué chirría tanto?

Repasando el historial del exministro, existen diversas circunstancias que no dejan de ser un tanto sospechosas. Por ejemplo, durante su etapa como Alcalde de Las palmas de Gran Canaria (1995-2003), las sospechas de corrupción urbanística salpicaron a diversos cargos del Partido Popular, aunque nunca pudo demostrarse que el entonces alcalde estuviera involucrado.

Ya como Cabildo Insular de Gran Canaria entre el 2003 y el 2007, tres casos de corrupción salpicaron su mandato, el caso Eolo (relativo a las concesiones a empresas de energía eólica, y que motivó la dimisión del hermano del futuro exministro, por entonces Consejero de Industria, Comercio y Nuevas tecnologías), el caso Chalet (en el que se acusaba a Soria de percibir del imputado por el caso Eolo Javier Esquivel y sus socios, el préstamo de un chalet de lujo durante 21 meses sin pagar alquiler mientras profesionales y empresas proveedoras del Cabildo de Gran Canaria que Soria presidía le construían su nuevo hogar en el barrio de Tafira Alta) y el caso Salmón (en el que supuestamente recibió el regalo de una estancia en Noruega a cambio de favorecer a una determinada empresa).

La siguiente etapa, con crisis del PP Canario incluida, lo coloca como Consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias, además de Vicepresidente del mismo en el periodo entre 2007 y 2010 siendo esta la época en la que tuvo que hacer frente a los compromisos judiciales referidos, de los cuales logró salir casi indemne.

Ya como Ministro, será recordado por sus incursiones con el “fracking”, su defensa de las prospecciones petrolíferas en Canarias y Baleares, su nuevo recibo de consumo eléctrico, su agridulce relación con las compañías eléctricas y su polémica legislación de las energías renovables con el famoso veto al autoconsumo energético, también conocido como el “impuesto al sol”.

Su dimisión como Ministro, ya en funciones, llegó con los famosos “papeles de Panamá”, en los que se demostró que aparecía detentando diversos cargos en varias empresas ubicadas en paraísos fiscales tras haberlo negado en repetidas ocasiones. Así, en abril de este año, dimitió de todos sus cargos políticos y marchó a Estados Unidos en busca de formación en Harvard, a la espera de noticias en relación a su postulación como candidato a directivo del Banco Mundial.

Así las cosas, no cabe la menor duda de que Soria es un buen candidato por experiencia y currículum, como tampoco cabe duda de que es la peor apuesta por el cúmulo de sospechas que acumula sobre la limpieza de sus actividades. Y si bien sigue siendo un funcionario que únicamente opta a un puesto de funcionario, de hecho, De Guindos ha declarado que, si el cargo fuese político, él sería el primero en mostrar su desacuerdo, el interés mostrado por medios de comunicación nacionales y extranjeros demuestra que no es un nombramiento más.

Por otro lado y sin que tenga nada que ver con todo lo anterior, se dice que cuando un funcionario de carrera demuestra ineptitud o comete un grave error en el ejercicio de su cargo lo que se hace es ascenderlo, cambiándole de área, para apartarlo del ojo del huracán. De este modo, tanto el funcionario como la Administración gestionan una crisis a gusto de todas las partes, ya que se crea la ilusión de un castigo, que en realidad no existe, para acallar las voces más críticas.

Me sigue chirriando algo, y no sé qué es…