Posiblemente el entorno en el que mejor se aprecia la desigualdad sea dentro de un avión. En la parte de adelante tenemos a los de la clase business con asientos que se hacen cama y bebiendo champagne en copas de cristal. En el resto del avión tenemos a la bancada de los comunes sentados en sillas de tijera bebiendo infectos zumos de naranja en vasos de plástico.

Y molesta ir incómodo, pero más molesta ver que otros van muy cómodos. Este es el resumen de la desigualdad.

A un investigador de Harvard le ha dado por estudiar como afecta la desigualdad en los aviones, a fin de cuentas es un entorno controlado en el que la desigualdad está expuesta de una manera intensa y muy descarada durante un corto periodo de tiempo.
nosotros

Para ello examinaron los datos de incidentes de pasajeros en vuelo llegando a la conclusión de que la configuración del vuelo influía en la tranquilidad del mismo. Los aviones con clase Business tenían cuatro veces más incidentes con los pasajeros que aquellos que carecían de ella. Peor era el comportamiento en aquellos aviones en los que los turistas tenían que esperar en el embarque y sentarse en sus asientos pasando por la primera clase.

Está demostrado que la exposición a la desigualdad puede provocar reacciones negativas en los «pobres» y los «ricos». En el caso de los aviones, unos por sentirse peor tratados y los otros porque al sentirses superiores y tener la sarten por el mango se enojan cuando las cosas triviales no cumplen con sus expectativas. En algunos cruceros solucionan este problema con áreas exclusivas para la primera clase e invisibles para los turistas, si no lo ven, no existe.

Viendo los datos del estudio mencionado y la desigualdad presente en nuestra sociedad mucha debe ser la ira contenida que tenemos todos aquellos que vivimos en clase turista.

De todas maneras, no hay que caer en la palabrería fácil ya que este tema lleva mucho al populismo (el decir que yo vivo en clase turista lo es, si lo miramos a nivel mundial) y deberíamos analizar el tipo de desigualdad que tenemos y para ello cito a Droblo.

El gran problema de la desigualdad es que no todos los humanos tenemos las mismas oportunidades de nacimiento y eso es por lo que hay que luchar porque además es tremendamente injusto para el neonato que no tiene ninguna culpa de nacer en Bangladesh en lugar de en Suiza. El que alguien en España gane –o tenga- mucho más dinero que nosotros no es un problema económico y ni siquiera social porque el que un millonario acumule mucho capital no hace más pobre a nadie, es sólo una cuestión de envidia (y además, mal enfocada porque se centra en empresarios y no en cantantes o deportistas). Sin embargo, el que millones de personas en el mundo no tengan opciones para desarrollar sus talentos por falta de medios educativos y sanitarios, ese sí es un problema económico y social muy grave. Esa es la desigualdad contra la que hay que luchar, la que impide ofrecer a todos –a todos los humanos- las mismas oportunidades desde la niñez.

Y como demostración os dejo 3 fotos.

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