Con la segunda publicación del listado de morosos a la Hacienda Pública, la expectación generada ha sido, si cabe, mayor a la primera. Como si de un programa del corazón se tratase, el morbo generado por saber quién está en la nueva lista ha logrado eclipsar incluso el interés por los pactos y alianzas del futuro gobierno.

En esta nueva entrega, se evidencia aún más la conexión entre “ladrillo” y clubes de fútbol o baloncesto altamente endeudados pese a tratarse de pequeñas agrupaciones (Recreativo de Huelva (13,8 millones), Real Murcia (10,5 millones), Lleida (11,3 millones), el Salamanca (12,9 millones), Racing de Santander (9,7 millones), o el Elche (9,5 millones), el Estudiantes (1,7 millones de euros) o Juventud de Badalona (3,9 millones)). Una vez que la crisis golpeó duramente a las empresas constructoras e inmobiliarias, comenzó el fin del idilio que las mismas mantenían con el mundo del deporte. Y tanto clubes deportivos como deportistas, muchos de primer nivel, aparecen en un listado en el que seguramente nunca hubieran creído figurar.

La irrupción del mundo del ladrillo en el deporte, sobre todo en el futbol, tuvo sus orígenes en los años ochenta y alcanzó sus máximos antes de la crisis. Desde Jesús Gil hasta Florentino Pérez pusieron sus conocimientos y recursos empresariales al servicio del deporte. En teoría, porque lo cierto es que las prácticas empresariales de las constructoras y las llevadas a cabo en los despachos de los clubes se fueron pareciendo cada vez más, de modo que lo aprendido en un campo se adapta para operar en el otro. La conclusión es que cada vez vemos más deportistas involucrados en líos con Hacienda, complicados en operaciones de sociedades interpuestas, con participaciones en empresas radicadas en paraísos fiscales o amparándose en lagunas legales que tienen su origen en las diferencias legislativas entre España y sus países de origen, prácticas que difícilmente hubieran podido urdir estos deportistas por sí mismos sin el asesoramiento de gente bastante más experimentada.

Al mismo tiempo, se observa también, ya no sólo por la publicación de la lista, que el club más atacado por Hacienda es el Futbol Club Barcelona, que desde la sanción de la FIFA por el trato a los integrantes de su cantera, no levanta cabeza y tiene a dos de sus principales figuras en juicio por evasión de impuestos, otros dos jugadores (exjugador en el caso de Alves) en el listado de morosos y a su propia directiva que acaba de salir ilesa, aunque culpable de delito fiscal por evasión de impuestos, tras un acuerdo con la fiscalía. En este caso, pido perdón por la maldad, pero si cruzo esta información con la de las escuchas telefónicas al Ministro del Interior en funciones, en las que parece demostrarse que desde el ministerio se buscaba información para desacreditar al movimiento independentista catalán, del que el Barça parece ser un defensor, me da qué pensar, y nada bueno, acerca, tanto de la independencia de las investigaciones, como de la limpieza de otros clubes menos afines a aspiraciones independentistas.

El caso es que con este segundo listado se confirma el interés de Hacienda por proseguir con su cerco a famosos, artistas y deportistas y al abuso de sociedades instrumentales de profesionales que sólo pretenden pagar menos impuestos o deducirse gastos personales. Así, aparece el presentador Jorge Javier Vázquez al que se le exige el pago de 800.000 euros por el uso de una sociedad instrumental, y los 4 millones que se reclaman a Joaquín Sabina, al que se le ha embargado cautelarmente más del 90% de una sociedad a través de la cual factura sus servicios. Esto se une a la interminable pelea que Ana Torroja mantiene desde hace años con Hacienda, que parece estar llegando a su fin; así como también a la causa abierta contra los actores principales de la serie “Cuentame”; y al buen puñado de personalidades de la farándula que aparecen en los “Papeles de Panamá”.

Lo que está claro, y aquí no hace falta malicia para darse cuenta, es la coincidencia de fechas entre la publicación de esta lista y el anuncio del Gobierno de que va a echar mano de 8.700 millones de euros del fondo de las pensiones para hacer frente a la paga extra veraniega. De manera inmediata se relacionan las dos noticias y ya no parece tan mala la gestión de un Gobierno que va a acabar con ese fondo en esta legislatura, de seguir así; sino que la culpa es de estos miserables de la lista, que deben a los españoles 15.600 millones y nuestro Gobierno hace lo que puede para conseguir cobrarlos.

La duda es si esto no será un efecto de la política de cambio de imagen que para la campaña electoral ha llevado a cabo el PP, para lo cual se ha contado con los servicios de la misma asesora de Obama, que prometió un aumento del voto un 12% al partido del gobierno y ha conseguido un 14 en este último ejercicio democrático.