Hoy acabamos de consumir la tercera parte de 2016, un año cuya evolución está desconcertando a muchos en casi todos los temas.

Política.

En el área internacional, siguen creciendo los apoyos a partidos radicales, euroescépticos, senófobos e incluso nazis y en Europa los atentados islamistas y la ola de refugiados no ayudan. En Sudamérica Argentina ha cambiado de presidente y de estilo de política mientras en Venezuela el choque entre el presidente y el nuevo Parlamento no ayuda a resolver la enorme crisis que vive el país aunque desde el punto de vista económico destaca más la pelea judicial contra la presidenta de Brasil dado el tamaño del país y la fuerte crisis que está viviendo. Quizás la mayor sorpresa de este periodo ha venido de la designación de candidatos para las presidenciales USA. Nadie imaginaba que un socialista como Sanders plantara tanta batalla a Hillary Clinton en el bando demócrata ni que Trump consiguiera tantos apoyos provocando una guerra interna en el Partido Republicano ya que sus dirigentes no lo quieren. Menos sorpresiva ha sido la actitud de la UE con los refugiados: actuaciones lentas, descoordinadas, poco solidarias y sin un plan real para solucionar el problema (como el año pasado con Grecia más o menos). Hasta el espacio Schengen peligra.

En política nacional también ha habido algo de desconcierto para muchos: tras el 20D y la actitud aparentemente inflexible de Podemos, algunos veían como muy posible la gran coalición (defendida por ejemplo por el expresidente Felipe González) pero Sánchez se negó incluso a hablar de ello con Rajoy. Tras eso, Rajoy rechazó intentar la investidura y Sánchez se creció creando un programa básico de gobierno junto a C´s y esa alianza se mantuvo incluso tras el fracaso de conseguir sólo el apoyo de la diputada de Coalición Canaria en segunda votación. Tras esto, Podemos parece que flexibilizó sus pretensiones y muchos creyeron que un pacto de izquierdas era posible pero, aparte de que no sumaban porque necesitaban mínimo la abstención de C´s, Sánchez se mantuvo fiel a su alianza con Rivera. Y al final habrá nuevas elecciones que apuntan a resultados similares si bien la posible inclusión de IU en las listas de Podemos puede dar más poder a los partidos de izquierda tras el 26J.

Economía.

Curiosamente se esperaba –erróneamente de momento- más influencia negativa en España de la incertidumbre política y mejor evolución de la economía global pero aunque nada sustancial ha cambiado en estos 4 meses se impone la ralentización en el crecimiento confirmada por la rebaja en las previsiones del FMI. Los Estados Unidos siguen yendo bien, así como Reino Unido, la Eurozona no acaba de carburar (y quizás por eso BCE está cada vez más agresivo), Japón sigue ofreciendo malos datos a pesar de la sobreactuación del BOJ y China crece menos pero para nada se justifica el catastrofismo con la que se le trata hace muchos meses. Tampoco los emergentes en general han ido tan mal como se profetizaba excepto Brasil.

Mercados.

Los “analistas” han quedado bastante en evidencia ya que fueron muy optimistas en enero, se volvieron pesimistas en febrero y a día de hoy están un poco perdidos. El año pasado los máximos anuales fueron, como en 2016, a finales de abril, pero este año puede que sea diferente. Primero porque parece que la economía y los resultados empresariales, al menos en los EUA, parece que van de menos a más y segundo, porque estadísticamente los años que hay elecciones norteamericanas suelen ser –contra la norma general- alcistas en verano. Mi opinión de todos modos es que en mayo se frenará el rebote generalizado y sigo creyendo que hay mejores inversiones que el Ibex.

En cuanto a la semana, un IFO alemán y los resultados de Apple buenos pero peor de lo esperado sirvieron como excusas para parar las subidas de abril, así como la caída del Nikkei y los malos resultados de BBVA del jueves aunque el buen tono en el corto plazo sigue –aún- vigente. Y eso que en la Eurozona el desencuentro Troika-Grecia vuelve a preocupar, España entra en campaña electoral y en un estado miembro como Austria gana las elecciones un partido xenófobo… ¿demasiada complacencia? Eso parece. Como imagen, y para cambiar de tema, los ingresos por IVA de los 4 países intervenidos. Curioso que España a pesar de las subidas impositivas, aún esté lejos de Portugal y que Irlanda, que es el que va mejor de los 4, tenga una tendencia contraria a los otros 3:

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