En la mitología griega, Némesis era la diosa de la justicia retributiva, la solidaridad, la venganza, el equilibrio y la fortuna, y que castigaba a los que no obedecían a aquellas personas con derecho a mandarlas. En el presente su significado se ha reducida a la venganza en el sentido de justicia retributiva. Dicho de un modo más castizo, algo así como que a todo cerdo le llega su San Martín. Y esto es lo que parece que está ocurriendo al hilo de la operación de la UDEF contra Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc) y su socio-filial-colaborador el sindicato Manos Limpias.

La acusación ya es bien sabida: amenazas, extorsión y chantaje son algunas de las perlas de este collar, pero la guinda llegó con el intento de extorsión por parte de Manos Limpias a la defensa de la infanta para retirar la acusación en el caso Noos. Parece que el intento de cobrar 3 millones de euros por retirar la acusación contra la infanta ha resultado ser un bocado demasiado grande, lo que quizás demuestre que, tras veinte años de sospechas, de comentarios y de historias conocidas por todo el mundo pero denunciadas por nadie han tenido que toparse, en un ejercicio de desmesura en la codicia, con alguien que, o es más honrado y más fuerte, o se las sabe todas, como es la Casa Real.

Por otro lado, la historia de estos dos personajes es también bastante conocida; ambos, cada uno en su ámbito, se convirtieron en estos últimos años en adalides de la justicia y la verdad, centrando sus esfuerzos en la defensa de los muchos afectados por los abusos de los poderosos en los años de crisis. Pero fue en el 2013 cuando unieron sus destinos actuando contra Bankia y Blesa. Hacía ya tiempo que Ausbanc tenía prohibido ejercer como acusación popular en procesos judiciales, cuando, en los casos Forum y Afinsa, la Audiencia Nacional determinó que en lugar de defender a los afectados, Ausbanc aprovechó su posición para defender a los acusados, cobrando por ello un millón de euros. Fue entonces cuando, quizás aprovechando el común pasado de ultraderecha de ambos elementos, tendieron puentes entre ambas asociaciones y Ausbanc pasó a financiar a Manos Limpias a cambio de que ésta se personase como acusación particular en los casos que se le indicasen. Ausbanc, que cuenta ingresos de entre diez y quince millones de euros anuales a través de  su entramado de asociaciones y empresas ofreció al líder de Manos Limpias costear todos los gastos corrientes del sindicato: 3.000 euros mensuales para pagar el alquiler del despacho, los gastos de agua, luz y teléfono del mismo y el sueldo de la secretaria.

A golpe de demanda Ausbanc se fue haciendo un nombre temible, sobre todo para la banca, y a golpe de chantaje camuflado como contrato publicitario en una revista que no leía nadie, se fue financiando para pagar toda su red de oficinas por todo el país así como el aparato de charlas, coloquios, debates, etc. en el mundo de la judicatura, lo que le daba una cierta cobertura en sus actividades. Y así, una larga lista de entidades financieras fueron pasando por el aro de pagar para que no les demandasen (qué daño hizo la película de “El Padrino”). Sólo el BBVA se opuso a pagar el millón de euros que se les exigía y recibieron denuncias que al final desembocaron en la revocación de la cláusula suelo, lo que supuso un varapalo de 100 millones de euros a la entidad.

Sin embargo, y a pesar de todo esto dos son los aspectos positivos que de todo esto se obtienen: Por un lado, los logros realmente alcanzados en defensa de los consumidores, que se plasmaron en 2005 con la Declaración Universal de Derechos de los Usuarios de Servicios Bancarios y Financieros, documento en el que se recoge el contenido mínimo de los derechos que protegen a los usuarios de productos bancarios y financieros como, por ejemplo: el acceso al crédito sin discriminación política, racial, religiosa o de cualquier otra índole; el derecho a la mejora de las condiciones crediticias según las circunstancias del mercado y el derecho a no ser privado de libertad en ningún caso por razón de deudas bancarias. Otro logro fue sin duda la sentencia del Tribunal Supremo del 9 de mayo de 2013 en la que se condenó la inclusión de la cláusula suelo en los contratos hipotecarios de BBVA, Caixa Galicia y Cajamar.

La otra gran aportación de esta asociación ha sido sin duda la gran cantidad de profesionales, la mayoría jóvenes abogados idealistas, que prestaron sus servicios ajenos a la trama de extorsión defendiendo a miles de consumidores de los abusos que la banca estuvo cometiendo antes y durante los años de la crisis. La mayor parte de estos profesionales, por otra parte autónomos en la mayoría de los casos, litigaron de buena fe por defender lo que creyeron justo para los afectados por los abusos bancarios, sin atender a los contratos publicitarios ni a las extorsiones que preocupaban al dirigente de la asociación y sin duda, son ahora los primeros decepcionados.

Pero este tema lleva a una reflexión, ¿realmente era tanto el abuso que la banca ejercía sobre sus clientes que tuvimos que echar mano de “Vito Corleone” para que nos defendiera? Y la respuesta es que seguramente sí. De hecho, la misma autoridad monetaria y económica que nos debió defender de las clausulas suelo, de las hipotecas multidivisas, de las preferentes y de todas las tropelías con las que las entidades bancarias nos han castigado estos años, es la que ha permitido que una entidad como Ausbanc abanderase la defensa de los usuarios de banca, a pesar de que los indicios del comportamiento de la asociación llevaban años siendo de dominio público. Da que pensar que ha tenido que ser el caso Noos el que haya permitido destapar el pastel.