La política monetaria de BCE no está cumpliendo sus objetivos, se puede decir sin temor a error que ha fracasado. Y es que los objetivos del BCE son básicamente dos: cuidar de la salud de los bancos y controlar la inflación para que esté en torno al 2%. Pero claro, si miramos que gracias a BCE no ha habido ninguna salida de ningún miembro de la Eurozona y que los estados se han podido financiar muchísimo más barato, entonces resulta que es un éxito. Es decir, BCE triunfa cuando hace lo que no debería hacer, lo que es competencia de los políticos elegidos por las urnas: gestionar las cuentas y generar confianza para que los inversores –y no el Banco Central- compren la deuda que emiten. El caso es que la presión sobre Draghi para que siga haciendo lo que no debería hacer es brutal e insiste en más y más medidas que ni mejoran la salud de la banca ni aumentan el IPC pero que hacen a estados y entidades financieras (e incluso tras la decisión de hace dos jueves, a empresas) muy dependientes de ellas.

Hacer algo que no funciona y seguir insistiendo en ello con la excusa de que si no se hace estaríamos peor, a mi me suena a desesperación . Y los mercados financieros puede que por fin hayan llegado a esa misma percepción ya que se abre un panorama desolador para la economía eurozonera. Y eso que la teoría de las decisiones de BCE tiene una lógica aplastante: si compra deuda de estados y empresas es como si proveyera de liquidez a aquellos que deben invertir, crear empleo y hacer crecer la economía. A eso suma un tipo de castigo importante a las entidades financieras para que no depositen su dinero en él sino que lo muevan. Se extralimita en sus atribuciones ayudando a los gestores políticos todo lo que puede pero no acaba de funcionar. ¿Por qué? Podemos echar la culpa a los propios políticos, a la situación económica global, al sistema económico, incluso a la propia existencia de la Eurozona… pero el BCE al menos lo intenta. Yo creo que se equivoca y que jamás debió asumir un papel que no le corresponde pero ya que lo ha tomado. y siendo tan extraordinarias sus medidas, deberíamos ver, al menos en el corto plazo, consecuencias positivas. Pero de lo previsto a los hechos, hay mucho trecho. Como pudimos comprobar ayer ni siquiera el € ha respondido a las expectativas y rebotó en lugar de debilitarse.

Cambiando de tema, la próxima semana S&P podría rebajar aún más el ráting de Cataluña lo que dejaría a esa comunidad autónoma sin posibilidad de financiación externa, dependiente por completo del FLA estatal. Los independentistas dicen que su situación es tan mala precisamente por estar dentro de España pero no deja de ser la prueba más evidente de los enormes problemas de financiación –al menos en el corto plazo- que tendría un estado nacido de una declaración unilateral ya que sin el FLA –una de las mejores medidas del gobierno Rajoy que acabó con los extraprecios que pagaban algunas autonomías para colocar su deuda aunque tuvo poco éxito en su exigencia de mayor disciplina presupuestaria- y sin ráting -o con un ráting de bono basura- sería muy complicado encontrar liquidez incluso para los gastos más básicos. Lo curioso es que antes de existir el primer estatuto de autonomía post-franquista los independentistas en Cataluña eran una minoría simbólica, décadas después, con un gobierno catalán cada vez con más competencias, algunas inimaginables hace 40 años, el independentismo es mayoritario en el Parlament. Y ya no hay solución al conflicto, al menos no una que contente a todos.

No la hay, y quien dice “solucionaremos el problema catalán con un referéndum” miente: ¿y si se hace y un 55% dice No y un 45% Sí a la independencia, ya está resuelto? ¿alguien de verdad cree que los catalanes que no quieren ser españoles se sentirán satisfechos y contentos? No, seguirán en conflicto, y más si en las autonómicas votan a partidos pro-independencia ¿Y si sale 55% sí y 45% no? Aún peor, crash económico a ambos lados de la frontera y si se sigue adelante España pierde más del 15% de su territorio y de su población y bastante más de su riqueza y el 45% de los catalanes que prefiere seguir estando en España, de repente se ven obligados a ser de otro estado. Y si mañana hay un referéndum en Cataluña, pasado lo habrá en Euskadi… ¿Y esa es una solución, así se habrá acabado el problema? De ninguna manera, hacer un referéndum –que en todo caso debería ser estatal- puede ser positivo o negativo pero desde luego no es una solución. Tampoco es romper el principio de solidaridad que existe entre ricos y pobres en España y debe seguir existiendo entre territorios también. Es realmente extraño que quien dice ser de izquierdas, que habla tanto de igualdad, esté a favor de dar –o mantener como en el caso de Euskadi y Navarra- privilegios especiales a algunos territorios. Que no mientan, y si se enfoca sólo como problema económico –que no lo es- y se llega a un acuerdo con el gobierno catalán –a cambio de que aparquen la exigencia de independencia unos años más, más no se va a conseguir- para que Cataluña aporte menos dinero al conjunto, o aportarán más las demás comunidades ricas o recibirán menos las pobres. Y no hay más, son lentejas.

En cuanto a los mercados el viernes pasado a las 14.30 salió el dato de paro mensual norteamericano y las bolsas reaccionaron con un fuerte tirón que se desvaneció en unos minutos. Ahí se marcaron los máximos de marzo hasta BCE porque el resto de sesiones han sido muy volátiles pero con un sesgo ligeramente a la baja, incluso a pesar del Brent que cotiza por encima de los 40$ en positivo en el año. Quizás fue la llegada del S&P500 a la resistencia psicológica de los 2000, los malos datos chinos o los problemas de la banca europea (cada vez más evidentes) … o simplemente que querían reducir posición ante la lotería de lo que decidiera Draghi ayer. Y viendo las consecuencias en las bolsas tras BCE, no se equivocaron siendo prudentes aunque durante algunos minutos se vieran fuertes subidas (el Ibex incluso estuvo por encima de los 9 mil). Lo cierto es que esta semana la QE de BCE cumplió un año y las expectativas de inflación –la excusa para lanzarla- están más bajas ahora que entonces, da la sensación que la política monetaria ultraexpansiva ya no da más de sí. Aunque desde el punto de vista bursátil, la fortaleza de Wall Street y del crudo y la estacionalidad favorable podrían seguir alimentando un marzo en positivo.

Como imagen, este gráfico elaborado por el profesor Combarro con datos del INE que muestra que en términos de PIB, España ha sido una gran beneficiada de la entrada en el € pero no es el caso ni de Grecia ni de Italia que están en el mismo punto que a comienzos de siglo

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