“Regreso al futuro” es algo más que una película para varias generaciones de aficionados al cine. Las aventuras de Marty McFly a lomos del Delorean son parte de la cultura popular y muchos hemos fantaseado con que algún día se cumpliesen sus predicciones tecnológicas. Es en la segunda parte de la trilogía, situada en su primer tercio en un “futuro” 2015, cuando se exponen varios de esos avances.

Controles dactilares. Para entrar en la casa del Marty del futuro el protagonista se ve obligado a utilizar una huella digital de su novia. En varios dispositivos móviles ya encontramos este tipo de acceso a través de una huella digital.

Publicidad en 3 dimensiones. A Marty le “ataca” un Tiburón que sale de la publicidad de un cine de Hill Valley. El 3D ha avanzado a pasos agigantados en la industria del entretenimiento y se siguen investigando fórmulas para poder disfrutar de contenido en este formato sin necesidad de utilizar gafas. Lo que no sabía Marty es que en el futuro tal vez ya no existan salas de cine…

Hidratador de alimentos. En la casa, la abuela McFly introduce una mini pizza en un aparato y este la transforma en unos segundos en una enorme pizza para toda la familia. ¿Comida liofilizada? Más o menos…

Hologramas. El alcalde de Hill Valley aparece en un holograma haciendo campaña. Es otra tecnología que se sigue estudiando y no tardaremos en verla desarrollada en las ciudades como recurso para publicitar productos. Aunque quizás sea pronto para que este diciembre tengamos a un Rajoy o un Pedro Sánchez virtuales abordándonos en la Puerta del Sol con sus promesas electorales.

Drones. En la famosa persecución por Hill Valley en aeropatines, un aparato con cámara se encarga de filmar a los detenidos. Otra tecnología en pleno auge.

Aeropatín. Fue uno de los grandes momentos de “Regreso al futuro”, Marty tratando de dominar una tabla voladora requisada a una niña. La empresa Lexus, filial de Toyota, ha sacado recientemente un aparato inspirado en el mítico aeropatín de Marty. Funciona a través de un campo magnético y unos superconductores enfriados con hidrógeno. ¿Funciona? Según el siguiente video, sí.

https://www.youtube.com/watch?v=ZwSwZ2Y0Ops

¿Google Glass? En la casa del Marty del futuro los dos hermanos juegan con sus gafas. A uno de ellos le llega una llamada a través de las gafas. La realidad virtual y el acceso a la información a través de wearables es un hecho en nuestro 2015.

Robocordones. El personaje que interpreta Michael J Fox alucina con sus zapatillas Nike que se abrochan solas. Y también con la capacidad de su chaqueta para secarse cuando se da un chapuzón en el lago tras la persecución en aeropatín. Los tejidos inteligentes y la utilización de sensores también forman parte de las innovaciones textiles de la actualidad. Pero no, todavía no tenemos robocordones…

Mr. Fusion. El Delorean del futuro funciona con una tecnología que recuerda al biocombustible. Nada más comenzar la película el bueno de Doc introduce sustancias de desecho como repostaje para el coche. De momento, los automóviles no funcionan con latas de cerveza y pieles de plátanos, pero se intenta…

Pago digital. También vemos como un personaje de la película paga un taxi con la huella sin necesidad de utilizar ni tarjeta ni dinero en metálico. Otro avance tecnológico presente en nuestro 2015.

Juegos que funcionan con la voz. El control por gestos y voz en la electrónica de consumo es otro avance tecnológico en pleno desarrollo. Cuando Marty entra en la cafetería de Hill Valley no logra fascinar a unos niños con una máquina recreativa vintage. A los chavales ya no les va lo de utilizar las manos…

Un Delorean para viajar en el tiempo. Lo hemos intentado pero todavía no ha sido posible emular a Doc Brown y transformar un Delorean en una máquina del tiempo. Bueno, ni un Delorean ni un Seat Ibiza. Lo de los viajes en el tiempo requerirá un poco más de tiempo…

Condesador de fluzo. Aunque nos golpeemos en la cabeza con el lavabo como Doc, aun no hemos podido desentrañar las claves del más que mítico condensador de fluzo. Sabemos que funciona, pero no sabemos cómo. Siempre nos queda la posibilidad de entrar en nuestro coche, mirar hacia la parte de atrás y decir: ¿el condensador de fluzo?… fluceando. Y poner el cuentakilómetros a 140 km/h esperando que no nos alcancen los libios…