Cada año mueren en España entre 1.700 y 2.000 personas en accidentes de tráfico, según la Dirección General de Tráfico (DGT). Pero la cifra bruta de víctimas mortales no cuenta la historia completa. El dato que revela dónde el riesgo vial es más alto es el de accidentes por cada 10.000 habitantes, una métrica que permite comparar ciudades de tamaños muy distintos y que arroja sorpresas con regularidad. Las ciudades más grandes no son siempre las más peligrosas al volante, ni las más pequeñas las más seguras. El patrón depende de la estructura urbana, la dependencia del vehículo privado, el estado de la red viaria y los hábitos de movilidad de cada territorio.
Cuando se cruzan los datos de siniestralidad vial del Ministerio del Interior y la DGT con los padrones municipales del INE, queda claro que existe una España de dos velocidades también en seguridad vial. Hay ciudades donde el número de accidentes con víctimas por cada 10.000 habitantes duplica o triplica la media nacional, y otras donde la siniestralidad se mantiene en niveles comparables a los mejores estándares europeos. Este artículo analiza cuáles son esas ciudades, por qué aparecen en lo alto del ranking y qué factores estructurales explican su posición.
Metodología: Qué se ha medido y con qué datos
Este ranking se ha elaborado a partir de los datos de accidentes con víctimas en vías urbanas e interurbanas dentro de los términos municipales de las principales ciudades españolas, publicados por la DGT en su último informe anual disponible (ejercicio 2023, publicado en 2024). Para calcular la tasa de accidentalidad por habitante, se ha dividido el número total de accidentes con víctimas registrados en cada municipio entre la población según el Padrón Municipal del INE a 1 de enero de 2023, expresando el resultado por cada 10.000 habitantes. Se han incluido solo municipios con más de 50.000 habitantes para garantizar la representatividad estadística y evitar distorsiones provocadas por municipios pequeños con alta actividad de paso pero poca población residente. Los datos de la DGT registran accidentes ocurridos dentro del término municipal, lo que incluye tanto vías urbanas como tramos de carreteras nacionales o autonómicas que lo atraviesan; esto puede elevar artificialmente la tasa en ciudades que son nodos de tráfico de paso intenso. La correlación entre alta siniestralidad y determinados factores socioeconómicos o demográficos no implica causalidad directa: son variables que conviven, no que se causan entre sí.
El ranking: Las 15 ciudades con más accidentes por habitante
1. Almería. Almería encabeza sistemáticamente los rankings de siniestralidad por habitante entre las ciudades españolas de tamaño medio. La red viaria está diseñada para el vehículo privado, la oferta de transporte público es escasa y la movilidad depende casi por completo del coche. El municipio tiene además un término extenso con varios núcleos de actividad agroindustrial que generan tráfico pesado de forma constante, lo que multiplica los puntos de conflicto vial.
2. Huelva. La capital onubense aparece de forma recurrente entre las ciudades con mayor tasa de accidentalidad en Andalucía y en el conjunto de España. Combina una trama urbana con vías rápidas que atraviesan zonas residenciales y un importante tráfico industrial vinculado al polo químico, uno de los más grandes de Europa. Esa mezcla de tráfico pesado, velocidades elevadas en vías urbanas y una infraestructura que no siempre cumple los estándares actuales de seguridad genera una tasa de siniestros notablemente superior a la media nacional.
3. Murcia. Murcia es uno de los municipios más extensos de España, lo que implica que una parte significativa de los desplazamientos se hace en vehículo privado incluso para trayectos cortos. La dispersión urbana característica de la región, con numerosas pedanías conectadas por carreteras secundarias de trazado irregular, contribuye a elevar la accidentalidad dentro del término municipal. Los datos de la DGT sitúan a Murcia de forma consistente entre las ciudades con mayor número de accidentes con víctimas en proporción a su población.
4. Jerez de la Frontera. Jerez es la ciudad más grande de la provincia de Cádiz y una de las que presenta mayor dependencia del automóvil en Andalucía. La escasa oferta de transporte público urbano, la distribución territorial de sus barrios y la presencia de importantes ejes viarios que atraviesan el municipio la sitúan entre las ciudades con mayor siniestralidad relativa. Jerez es además sede del Circuito de Velocidad y tiene una cultura automovilística arraigada que, en el contexto del tráfico cotidiano, no siempre se traduce en conducción más segura.
5. Cartagena. La ciudad portuaria murciana registra una alta tasa de accidentalidad vinculada en parte a su actividad industrial y portuaria, que genera flujos constantes de vehículos pesados. El trazado de algunas de sus vías principales, heredado de épocas en las que la seguridad vial no era una prioridad urbanística, y la convivencia entre tráfico de paso y tráfico residencial elevan el riesgo de colisiones. Los últimos datos de la DGT confirman a Cartagena entre las ciudades medianas con mayor índice de siniestros por habitante.
6. Córdoba. La capital cordobesa tiene una particularidad: a pesar de contar con un casco histórico con tráfico restringido y una red de carriles bici en expansión, sus zonas periféricas y los accesos desde las pedanías del término municipal generan una siniestralidad elevada. Córdoba tiene uno de los términos municipales más grandes de España, lo que implica que muchos accidentes ocurren en vías rurales o semiurbanas que técnicamente pertenecen al municipio pero tienen características de carretera convencional.
7. Sevilla. La capital andaluza puede sorprender en este ranking dado que ha apostado con fuerza por la movilidad sostenible en los últimos años, con una red de carril bici de más de 200 kilómetros y una línea de metro operativa. Aun así, el volumen de tráfico en una ciudad de casi 700.000 habitantes, combinado con la complejidad de su trama viaria y los accesos desde la corona metropolitana, mantiene la tasa de accidentalidad por encima de la media. La siniestralidad se concentra especialmente en las rondas de circunvalación y en los accesos a los grandes centros comerciales y polígonos industriales de la periferia.
8. Alicante. Alicante vive una tensión permanente entre su vocación turística y las necesidades de movilidad de sus residentes. El incremento del tráfico en temporada alta, la mezcla de conductores locales y turistas no familiarizados con la trama viaria, y la presencia de vías rápidas que atraviesan zonas densamente pobladas contribuyen a elevar su tasa de accidentalidad. Los datos de la DGT muestran que Alicante supera de forma consistente la media nacional en accidentes con víctimas por cada 10.000 habitantes.
9. Valladolid. La capital castellana es una de las ciudades del interior con mayor tasa de motorización per cápita de España, lo que se refleja directamente en su siniestralidad. Valladolid tiene una estructura urbana diseñada en gran medida para el coche, con avenidas amplias que invitan a circular por encima de los límites permitidos. Los datos del Observatorio de Seguridad Vial apuntan a que los atropellos y las colisiones en intersecciones son los tipos de accidente más frecuentes en la ciudad.
10. Burgos. Burgos aparece en este ranking por una razón estructural: es un nodo logístico de primer orden, con una intensa actividad de transporte de mercancías que genera tráfico pesado constante en sus accesos y en las vías que conectan el polígono industrial con la ciudad. La combinación de vehículos pesados, condiciones meteorológicas adversas en invierno y una red viaria periurbana que no siempre está a la altura de la demanda eleva su tasa de accidentalidad por encima de lo que su tamaño haría esperar.
11. Málaga. La capital de la Costa del Sol ha experimentado un crecimiento demográfico y turístico extraordinario en la última década que ha desbordado su infraestructura viaria. El aumento del parque de vehículos, la proliferación de patinetes eléctricos y otros vehículos de movilidad personal sin una regulación eficaz, y la saturación de algunos ejes viarios principales mantienen su tasa de accidentalidad en niveles elevados. Málaga es además una de las ciudades españolas con mayor crecimiento en el número de accidentes con ciclistas y usuarios de VMP.
12. Granada. Granada combina el tráfico generado por su actividad universitaria y turística con una trama viaria en el centro histórico manifiestamente incompatible con el volumen de vehículos que intenta circular por ella. La dispersión de los municipios del área metropolitana, muchos sin conexión directa por transporte público con la capital, genera una dependencia del vehículo privado que se traduce en una alta presión sobre las vías de entrada y salida de la ciudad.
13. Las Palmas de Gran Canaria. La capital grancanaria presenta una tasa de accidentalidad elevada que los expertos en movilidad atribuyen en parte a la orografía de la isla, que concentra el tráfico en un número limitado de ejes viarios sin alternativas reales. La GC-1 y la GC-3, que atraviesan el término municipal, son dos de las carreteras con mayor densidad de tráfico de España en proporción a su capacidad y concentran un porcentaje significativo de los accidentes registrados en el municipio.
14. Zaragoza. La capital aragonesa es un caso peculiar: ha invertido mucho en infraestructura ciclista y transporte público en los últimos años, pero su posición como nodo de comunicaciones entre Madrid, Barcelona, Valencia y el norte de España implica un volumen de tráfico de paso que eleva su accidentalidad de forma estructural. Los accidentes se concentran especialmente en las rondas de circunvalación y en los accesos desde las autovías A-2 y A-23.
15. Badajoz. La capital extremeña cierra este ranking con una tasa de accidentalidad que sorprende dado su tamaño. Badajoz es una ciudad fronteriza con Portugal con un intenso tráfico de paso y una actividad comercial transfronteriza que genera flujos de vehículos muy superiores a los que corresponderían a una ciudad de 150.000 habitantes. Varios tramos de carretera nacional que atraviesan el término municipal han sido señalados reiteradamente por la DGT como puntos negros de siniestralidad.
Qué tienen en común las ciudades con más accidentes: Los patrones que explican el ranking
Cuando se analizan las 15 ciudades en conjunto, emergen varios patrones estructurales que se repiten con una regularidad llamativa. El más evidente es la dependencia del vehículo privado: todas tienen en común una oferta de transporte público insuficiente o poco competitiva frente al coche, lo que empuja a la mayoría de sus habitantes a desplazarse en vehículo privado incluso para trayectos cortos. Más coches en circulación implica, estadísticamente, más probabilidades de accidente, aunque la relación no sea lineal ni directa. La motorización no causa accidentes por sí sola, pero crea el contexto en el que ocurren con mayor frecuencia.
El segundo patrón es la presencia de tráfico de paso o industrial intenso dentro del término municipal. Huelva, Cartagena, Burgos y Badajoz tienen en común que su actividad económica genera flujos de vehículos pesados que conviven con el tráfico urbano cotidiano en condiciones que no siempre son seguras. A esto se suma la extensión del término municipal: Murcia, Córdoba y Jerez tienen términos enormes donde los accidentes en vías interurbanas o semiurbanas se acumulan a los puramente urbanos y elevan la tasa total. Eso no significa necesariamente que circular por el centro de estas ciudades sea más peligroso que en otras capitales, sino que el municipio en su conjunto concentra más siniestralidad.
Hay también un elemento climático y orográfico que no conviene ignorar. Las ciudades del sur y del levante están sobrerrepresentadas en este ranking, y aunque la climatología favorable podría parecer un factor de seguridad, la realidad es que el buen tiempo incentiva más desplazamientos en moto y bicicleta, vehículos con tasas de accidentalidad grave muy superiores al coche. Además, el calor extremo en verano afecta a la concentración de los conductores y aumenta la fatiga al volante, según estudios del Instituto de Seguridad Vial de la Fundación MAPFRE. Las ciudades con mayor actividad turística, como Málaga o Alicante, experimentan además una variación estacional en la siniestralidad que los datos anuales tienden a suavizar pero que en los meses de verano puede ser muy pronunciada.
Lo que los datos no cuentan: La brecha entre accidentes y víctimas mortales
El número de accidentes con víctimas no equivale al número de víctimas mortales. Una ciudad puede tener muchos accidentes con heridos leves y pocas muertes, mientras que otra puede registrar menos accidentes pero con consecuencias más graves. La velocidad media de circulación, el uso del cinturón y el casco, la edad del parque vehicular y la rapidez de respuesta de los servicios de emergencia determinan si un accidente termina en un susto o en una tragedia. Ciudades con alta tasa de accidentes pero buena infraestructura sanitaria y respuesta rápida de emergencias pueden tener una mortalidad relativamente baja pese a su elevada siniestralidad.
La DGT ha insistido en los últimos años en que el objetivo de la política de seguridad vial no es solo reducir el número de accidentes, sino reducir la gravedad de sus consecuencias. La estrategia de Visión Cero, adoptada por varios países europeos y progresivamente incorporada a la política española, parte de la premisa de que ninguna muerte en carretera es inevitable ni aceptable. España sigue lejos de los estándares de países como Suecia o Noruega, donde la mortalidad vial por millón de habitantes es menos de la mitad que aquí, pero la tendencia es positiva: en 2010 morían en España más de 2.400 personas al año en accidentes de tráfico y en 2023 la cifra se situó por debajo de 1.800, una reducción del 25% en poco más de una década.
Si vives o conduces habitualmente en alguna de las ciudades de este ranking, los datos no son una condena sino una llamada de atención. La siniestralidad vial no es un fenómeno aleatorio ni inevitable: responde a factores concretos que pueden medirse, analizarse y modificarse con políticas públicas adecuadas, mejor infraestructura y cambios en los hábitos de movilidad. Cada desplazamiento que no se hace en coche es, estadísticamente, un pequeño paso hacia ciudades más seguras. Si crees que tu ciudad debería estar en este ranking, o que debería haber salido antes, déjanos tu opinión en los comentarios.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las ciudades más peligrosas al volante en España?
Según los datos de la DGT para 2023, las ciudades con mayor tasa de accidentes por habitante son Almería, Huelva y Murcia, que encabezan el ranking entre municipios de más de 50.000 habitantes. Estas ciudades combinan alta dependencia del vehículo privado, tráfico industrial y redes viarias diseñadas sin estándares modernos de seguridad.
¿Cuántas personas mueren cada año en accidentes de tráfico en España?
Entre 1.700 y 2.000 personas fallecen anualmente en accidentes de tráfico en España, según la Dirección General de Tráfico (DGT). Sin embargo, la cifra total de víctimas mortales no refleja por sí sola qué ciudades son más peligrosas, ya que no tiene en cuenta el tamaño de la población.
¿Por qué Almería tiene tantos accidentes de tráfico?
Almería encabeza el ranking porque su red viaria está diseñada casi exclusivamente para el coche, la oferta de transporte público es muy limitada y el municipio tiene un término extenso con actividad agroindustrial que genera tráfico pesado constante. Esa combinación multiplica los puntos de conflicto vial y eleva la tasa de siniestralidad por habitante.
¿Cómo se mide la peligrosidad vial de una ciudad?
La métrica más fiable es el número de accidentes con víctimas por cada 10.000 habitantes, que permite comparar ciudades de tamaños muy distintos. Este ranking cruza datos de siniestralidad del Ministerio del Interior y la DGT con los padrones municipales del INE, usando cifras del ejercicio 2023.
¿Las ciudades más grandes de España son las más peligrosas en tráfico?
No necesariamente. El patrón de siniestralidad depende de la estructura urbana, la dependencia del vehículo privado y el estado de la red viaria, no del tamaño de la ciudad. Ciudades medianas como Almería o Huelva superan en tasa de accidentalidad a grandes urbes como Madrid o Barcelona.
¿Cuándo se publicaron los datos oficiales de accidentalidad usados en este ranking?
Los datos corresponden al ejercicio 2023 y fueron publicados por la DGT en su informe anual en 2024. Para garantizar representatividad estadística, el análisis incluye solo municipios con más de 50.000 habitantes.
Me pregunto si en el índice de accidentes se indica la nacionalidad o la nacionalidad de origen de los involucrados. En zonas como Almería o Huelva, y quizá también algunas de las otras, hay enormes bolsas de inmigración de personas que trabajan en explotaciones agrícolas. Quien está habituado a conducir por Marruecos, viene a España y se encuentra con una realidad distinta, y si no se adapta a nosotros pasa lo que pasa. No prejuzgo nada, pero...